SILVER PINES – Análisis

SILVER PINES – Análisis

Nada es lo que parece

por Sebastián Cigarreta

26 de octubre de 2026

El título debut de Wych Elm ofrece una experiencia surrealista e inmersiva que bebe de las aguas de los grandes clásicos para dar forma a uno de los mejores survival horror del año


Silver Pines es uno de esos juegos que sorprenden, aún cuando tenés más de 30 años viendo nacer y morir franquicias legendarias. Es una experiencia narrativa exquisita, cautivadora y visualmente impactante que nunca nos permite acostumbrarnos. Wych Elm Games quiso crear un juego diferente donde plasmar, no sólo la experiencia previa de sus fundadores, sino esa cualidad onírica y turbia que tenían ciertas producciones de los ’90. Así, usando como referencia títulos de la talla de Jacob’s Ladder, 8mm, Twin Peaks o The X-Files, crearon una historia que arranca con una premisa misteriosa que nos poco a poco nos sumerge en una aventura realmente inolvidable.

La historia arranca en un lugar común que de un momento a otro nos lleva hacia lo desconocido. El detective Red Walker llega al pequeño pueblo de Silver Pines por trabajo y con un objetivo claro: encontrar a Eddie Velvet a como dé lugar. Las cosas nunca están claras, una voz en el teléfono se encarga de recordarnos la importancia de cumplir con nuestro trabajo y nos pide que reportemos cada nuevo descubrimiento. Lo cierto es que el pueblito costero está siendo azotado por una tormenta tan grave que la alcaldía recomendó su evacuación por lo que está prácticamente abandonado, pero nada puede quebrantar la voluntad de nuestro protagonista.

Silver Pines está realizado como si fuera una obra de arte en movimiento. Los fondos, las texturas, las locaciones todo está fotografiado y pintado a mano. Los planos se superponen, los lugares que vemos en el horizonte se pueden visitar a medida que avanza la aventura, pero todo está realizado en 2D. Los movimientos se capturaron con un rotoscopio, la misma técnica que Jordan Mechner utilizó para dar vida al clásico Prince of Persia, haciendo que la experiencia de juego sea fluida y realista. Cada pincelada importa, desde la elección de los colores, el efecto de la lluvia y las luces borroneadas a la distancia que generan una constante sensación onírica.

El juego de Wych Elm enamora con un apartado audiovisual exquisito. Es una estimulación constante con intervenciones musicales fantásticas que irrumpen en el momento menos esperado, o con una televisión que se enciende sola y nos muestra el avance de cierta serie de televisión. Las referencias a la obra de David Lynch son tan evidentes como respetuosas y siempre aparecen para sumar a la narrativa y sumergirnos un poco más en la historia. Cada situación está cuidadosamente creada para generar un efecto, desde los diálogos, pasando por las exquisitas actuaciones de voz, hasta los enfrentamientos contra los jefes. Hacía mucho que no me sentía tan manipulado por un juego y, a la vez, tan entregado a su propuesta.

Si de jugabilidad hablamos, estamos frente a un survival horror de corte clásico con influencias claras de Silent Hill y obras pertenecientes al género. Esto se refleja en sus mecánicas tradicionales, como el temor a lo que reside en la oscuridad y la gestión de recursos escasos. Tenemos un inventario limitado, las armas tienen retroceso y requieren de una recarga manual. También disponemos de una linterna que requiere un suministro constante de baterías. Si bien podemos esquivar y realizar ataques cuerpo a cuerpo, la barra de resistencia limita estas acciones. El resultado es una experiencia atrapante, por momentos agobiante, en la que prima la tensión y la curiosidad constante.

La exploración cumple un rol protagónico, aún más que el combate, y esconde sus secretos demasiado bien. Tenemos que observar y pensar en los escenarios por lo que representan, no sólo lo que vemos sino para qué sirven. Un claro ejemplo de esto reside en los límites de los niveles. Una pequeña pared puede marcar el final de un escenario, pero también abre la posibilidad para intentar escalarla y ver qué hay detrás. Lo mismo sucede con los sectores inundados, los ductos de ventilación, las paredes bloqueadas y hasta las puertas cerradas. Pensar ‘fuera de la caja’ es clave para avanzar, resolver los puzzles y aprovechar cada pequeña ventaja que nos garantice la supervivencia.

Silver Pines Review

Red Walker cuenta con su fiel revólver calibre 38, con un tambor de 5 balas, y una cámara polaroid con la que podemos fotografiar a gusto, pero con cierto límite. El mismo es bastante generoso, aunque la mecánica está pensada para que borremos las fotos de los puzzles que ya hemos resuelto. Éstas sirven para cuando necesitamos un recordatorio visual de algunas pistas, colores o formas, y se pueden ver desde el mapa principal. La exploración y la progresión gira en torno a una estructura tipo metroidvania, por lo que vamos a tener que volver a visitar sectores previamente bloqueados cuando encontremos la herramienta correcta. El mapa marca los lugares cerrados o inaccesibles, pero los secretos quedan a merced de nuestra memoria por lo que es recomendable tener un anotador a mano.

En cuanto a la acción es simple y cumplidora. Comenzamos con una trincheta (también conocida como cúter), un bat de baseball y un revólver básico. Sin embargo, el arsenal se enriquece con todo tipo de armas, municiones y objetos curativos para afrontar las duras batallas que nos esperan por las calles del poblado. Enemigos pesadillescos caminan por la calle, cadáveres ambulantes con bolsas en la cabeza y otras cosas mucho peores dicen presente en la primera media hora de juego. Los jefes son más espectaculares y requieren un poco más de estrategia. Ahora, si reservamos las balas del rifle y de la escopeta para esas situaciones, entonces sólo vamos a necesitar un par de intentos.

Silver Pines Reseña

Grabar partida es un tema aparte. Eso sólamente es posible en un teléfono público y si contamos con una moneda para hacer una llamada. Ese mismo dinero es el que usaremos para las máquinas expendedoras de curativos, munición y recursos varios. Por eso debemos estar atentos en la exploración a cualquier cartera, abrigo o bolsillo que pueda esconder un puñado de dólares. No les miento si les digo que esto marca la diferencia entre la vida y la muerte. La cabina telefónica es una parte crucial de la experiencia y tiene más usos que guardar el progreso. Es justamente este tipo de detalles los que hacen único a Silver Pines y prefiero que lo descubran por sus propios medios.

La exploración es orgánica y el hilo conductor nos lleva, a grandes rasgos, hacia donde debemos ir. Queda en nosotros entender el ‘cómo’, encontrar las herramientas necesarias y unir los cabos sueltos. La primera vez que visité ‘El conejo Rojo’ quedé completamente enamorado de la propuesta y a partir de ese momento ya no quise dejar de jugar. Las horas pasaron volando, pero no faltaron los momentos de angustia y confusión, la narrativa te tiene en la palma de su mano y los enemigos hacen el resto. A pesar de tener una duración moderada, de aproximadamente 12 horas, la experiencia se siente enorme. Los mapeados están llenos de secretos y detalles, los efectos de iluminación son impresionantes y cada apartado funciona en sintonía con los demás.

Silver Pines Análisis

Silver Pines es uno de los mejores juegos del año. Es una experiencia sombría, cautivadora y pesadillesca que nunca deja de estimular. Como survival horror es una verdadera maravilla porque captura la esencia de los clásicos sin tropezar con la imitación. Algo similar pasa con las referencias a la cultura popular de los ’90 y en especial a las series de televisión de la época. Es más que la suma de sus partes, pero cada una de ellas está perfectamente implementada. La historia, los personajes y los secretos detrás del título de Wych Elm conforman una verdadera obra de arte. Una a la que todo amante del género -o incluso de la obra de David Lynch– necesita jugar lo antes posible.


Portada del juego

SILVER PINES

WYCH ELM

Distribuye: Team17
Lanzamiento: 8 de Octubre de 2026
Género: Aventuras, Acción, Survival Horror

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Sobre Sebastián Cigarreta

Periodista especializado en gaming, amante de los juegos incomprendidos y eterno enamorado de los clásicos noventosos. Tengo debilidad por todos los MegaMan, siempre Vega main y soy eterno caballero de Boletaria.


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