10 de agosto de 2026
Los shooters de navecitas fueron uno de los géneros más populares en los arcades. Eran juegos visualmente espectaculares, con bandas sonoras memorables, acción frenética y una dificultad endiablada. Aunque venían en variantes de scroll horizontal o vertical, estos últimos eran los reyes indiscutibles donde nuestra única preocupación era jugar y aguantar lo máximo posible con una sola ficha. De esa premisa nace Truxton: un reto implacable diseñado para garantizar el consumo de monedas, pero con una jugabilidad tan pulida que invitaba a memorizar patrones para salir victorioso. El resultado fue una saga de culto, amada por el público japonés y los amantes de los retos extremos. Hoy, Truxton Extreme toma el relevo como la secuela directa de Truxton II (lanzado exclusivamente en arcades en 1992) y cumple su función con creces rescatando del olvido esa experiencia clásica, pero con un apartado técnico a la altura de los tiempos que corren.
Truxton Extreme es, de buenas a primeras, un shoot ‘em up de scroll vertical distinto al resto por un detalle en particular: aprovecha al máximo el ancho de la pantalla. Esto marca un quiebre absoluto entre la experiencia original y la moderna. La solución más simple era recortar los bordes laterales y mantener la relación de aspecto de toda la vida (como hace la mayoría de los shooters verticales hoy en día) sin embargo, el equipo de desarrollo en Tatsujin realizó un excelente trabajo para adaptar la propuesta. Esto significa, desde el punto de vista del jugador, más tiempo para ver llegar a los enemigos desde los costados pero a la vez una mayor cantidad de proyectiles en pantalla que debemos esquivar.
A la hora de jugar, la idea es simple. Debemos superar 6 niveles subdivididos en una serie de puntos de control que culminan con un jefe espectacular. La pantalla avanza sola y podemos movernos con libertad por el escenario, algo vital si es que pretendemos mantenernos con vida. Para esto podemos regular la velocidad de la nave, cambiar de arma según lo que encontremos en el nivel y mejorarla si conseguimos los items necesarios. La progresión es intuitiva, no hay menúes más allá de la pantalla de selección de modo y un par de botones para ejecutar las acciones principales como disparar, realizar un disparo cargado o lanzar una bomba que detona todo lo que está a nuestro alrededor.
Bajo la premisa de un juego de navecitas clásico se esconde un diseño de niveles pulido y exigente. No hay un momento de paz ni tiempo para relajarse, cada oleada de enemigos se traduce como una potencial muerte instantánea. Acá no tenemos escudos ni barras de energía, sino que nuestra nave explota al primer toque. Es cierto que iniciamos cada nivel con 3 vidas y, si buscamos bien, podemos conseguir alguna extra escondida en el escenario. Sin embargo la dificultad es una constante desde el comienzo y aumenta exponencialmente a medida que la partida progresa. La única forma de avanzar reside en memorizar los patrones enemigos, pensar en qué arma es la más adecuada para cada situación y si realmente hace falta reventar cada enemigo que nos cruzamos.
Bajo la premisa de un juego de navecitas clásico se esconde un diseño de niveles pulido y exigente
Sucede que ir por la vida con el botón de disparar apretado puede traer más problemas que soluciones. El tercer nivel es la verdadera prueba de fuego para aquellos que juegan sin pensar. Acá se evidencia que Tatsujin prestó atención a la hora de diseñar el juego. En este escenario los enemigos sueltan proyectiles teledirigidos al momento de morir y vienen en oleadas de 20 o 30. Entonces, si matamos a todos de un tirón podemos morir rápidamente. No obstante, si nos desplazamos en una dirección a la vez que disparamos las chances de sobrevivir aumentan. Lo mismo pasa con las armas. Podemos ir por la más poderosa, o usar la que persigue enemigos para concentrarnos únicamente en esquivar. De esa combinación surge el éxito en Truxton Extreme.

Más allá de su jugabilidad pulida, dificultad endiablada y apartado visual atractivo, el desarrollo de Tatsujin cuenta con una banda sonora exquisita compuesta por el maestro Masahiro Yuge. El resto del paquete incluye varias adiciones más que bienvenidas que, sumadas al clásico modo arcade, terminan de cerrar una propuesta verdaderamente redonda. En primer lugar tenemos un modo ‘fácil’ pensado para ayudarnos a entender la propuesta jugable. Sólo cuenta con un nivel pero nos permite recibir dos golpes antes de morir. En segundo lugar añade un modo cooperativo offline que nos deja enfrentar el caos con un amigo, aprovechando del todo el ancho de la pantalla. Finalmente, tenemos el modo historia que nos pone en la piel de tres pilotos y nos cuenta sus vidas a través de un cómic animado.
Lo más llamativo del modo historia, la novedad mayor dentro de Truxton Extreme, es lo interesante que resultan los cómics y cuánto podemos empatizar con los protagonistas. Además de ayudarnos a entender el contexto bélico del juego y darle un trasfondo narrativo, que visto desde afuera consideraría innecesario, nos regala un nivel único por personaje. Comenzamos con un piloto y, a medida que completamos un planeta, desbloqueamos el siguiente. Por ejemplo, terminamos el planeta 1 con el primer personaje y nos lo habilita con el segundo personaje. A su vez, al terminarlo con este segundo personaje podremos jugar el primer planeta con el tercero y así sucesivamente. Es una forma de extender la vida útil del juego y obtener una recompensa tan valiosa como un nivel extra.

Truxton Extreme marca el regreso de una saga legendaria de la mejor manera posible. Es un juego moderno con controles ajustados, que ofrece una experiencia pulida y tan demandante como los originales. Tiene un par de modos de juego extra que suman la variedad necesaria pero, sin lugar a dudas, el protagonista es su dificultad implacable. Mentiría si dijera que me resultó accesible ya que es uno de los juegos más difíciles que jugué en los últimos años pero, a la vez, celebro que Tatsujin mantuviese la esencia intacta. Juegos fáciles salen todos los días pero desafíos de verdad quedan muy pocos. Puedo recomendarlo con tranquilidad pero sólo a un público específico. A cualquier recién llegado le diría que lo piense dos veces antes de sumergirse en las aguas de Truxton: Van a encontrar un juego tan difícil como justo. No hay término medio.

Sobre Sebastián Cigarreta
Periodista especializado en gaming, amante de los juegos incomprendidos y eterno enamorado de los clásicos noventosos. Tengo debilidad por todos los MegaMan, siempre Vega main y soy eterno caballero de Boletaria.
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