Los shooter espaciales, tanto de scroll lateral como vertical, conforman uno de los pilares de la industria del videojuego. Podemos rastrear su influencia y legado desde los orígenes aunque se mantuvieron pisando fuerte hasta los 32 bits. De ahí en adelante comenzaron a quedar atesorados en un nicho con propuestas que presentaban variaciones en la fórmula pero manteniéndola más o menos igual. Al margen de esto, hablamos de títulos con mucha influencia y no sólo en lo jugable. La banda sonora de Gradius, el legendario shooter de Konami, despertó la pasión de Yuzo Koshiro por componer para juegos de 8 bits. La historia del género está entrelazada con la del fundador de Ancient Corporation, que 35 años después nos trae Earthion, una propuesta que nos hace sentir que su director literalmente tiene una máquina del tiempo.
Los que vivimos la edad dorada de los 16 bits sabemos que la mejor consola para ‘shooters de navecitas’ (como solíamos llamarlos en los ’90) era la Mega Drive de Sega. Lo mismo podríamos decir de la música techno a través de su chiptune y, en ese campo, Yuzo Koshiro supo ser pionero y maestro. Earthion captura la esencia de esa década del gaming y lo hace con una categoría única que sólo la experiencia de vida puede dar. Saber de antemano que el juego está desarrollado para el hardware de la consola que vio nacer a Sonic da la pauta de que el equipo de desarrollo entiende del tema. Se nota en los sonidos de los menúes, en los efectos especiales y en la velocidad frenética de cada partida. Estamos ante un gran exponente de un género olvidado que vuelve a reclamar su lugar en nuestra juegoteca.
Cada uno de los aspectos que conforman la experiencia están diseñados con mucho cuidado y pulidos para mantener la esencia de una época. Desde los filtros para emular la pantalla redondeada, pasando por la deformación de colores propia del desgaste del tubo de los televisores antiguos, hasta la oscuridad propia que rodeaba a los juegos de aquel entonces. Para darles un ejemplo, podemos desbloquear una secuencia de despegue oculta y una de las mecánicas más importantes depende de nuestra propia curiosidad. La mejor forma de jugar Earthion es simplemente presionar ‘start‘, empezar, morir y repetir, observar e intentar, probar y aprender. Tratar de conseguir un buen resultado en la primera partida es, en el mejor de los casos, no entender el loop de juego. Sin embargo, el diseño es tan bueno que en cuestión de minutos es posible entenderlo todo.

Earthion es un shoot ‘em up de scroll lateral simple y directo. Toda su propuesta gira en torno a 3 botones: disparo normal, arma especial y cambio de arma, como si estuviéramos usando un control clásico de Mega Drive. La pantalla avanza automáticamente hacia la derecha, podemos movernos en las ocho direcciones y no hace falta preocuparse por la munición. A medida que derrotamos enemigos podemos juntar unos cristales verdes que sirven para mejorar las armas especiales y el disparo principal. A su vez tenemos un escudo que nos protege de los proyectiles enemigos, que baja con cada impacto pero que se recarga solo si evitamos recibir ataques durante un breve lapso de tiempo. La otra consecuencia de recibir daño es que perdemos una parte de las mejoras que consigamos, hasta quedar directamente con el armamento inicial.
Cada uno de los aspectos que conforman la experiencia están diseñados con mucho cuidado y pulidos para mantener la esencia de una época
La fórmula es simple y efectiva. La diversión está al alcance de la mano desde el primer momento. El shooter de Ancient Corporation es desafiante en su modo ‘normal’ ya que presenta secciones donde tenemos que esquivar obstáculos y ataques enemigos mientras sudamos la gota gorda. Hay una buena variedad de robots, naves y cañones listos para hacernos la vida imposible. Eso sí: Es posible esquivar todo, y aprovechar las armas especial diseñadas para simplificarnos la vida, en especial contra los jefes, tanto de mitad como de final de nivel que, dicho sea de paso, ofrecen un espectáculo visual fantástico. De hecho, me atrevo a decir que en este sentido -y otros tantos- nada tiene que envidiar a los clásicos de la edad dorada.
Los jefes tienen uno o varios puntos débiles que podemos explotar y patrones de ataque que aprender. Además, por más complicados que parezcan es posible derrotarlos sin perder una vida. Por supuesto que es más fácil decirlo que hacerlo, pero todo es cuestión de práctica. Además, es un juego con mucho contenido extra, ya que pone a nuestra disposición una jugosa cantidad de extras. Podemos disfrutar de la banda sonora, acceder a builds anteriores, comparar las diferentes demos y un par de sorpresas más. Pero lo más importante es que estamos ante un videojuego divertido, desafiante y hermoso. Uno que nada tiene que envidiarle a los grandes clásicos en que se inspira. Y para ello, sólo hacía falta que un equipo talentoso tomase la posta como Ancient Corporation lo hizo.
Claro está que Earthion no es un juego para relajarse. Es un videojuego que me sumergió en un trance de disparos y esquives gloriosos que me dejó al borde de un ataque de nervios. La dificultad inicial puede resultar abrumadora. Sin embargo, entre el aprendizaje propio de la experiencia y las mejoras permanentes (accesibles mediante una tienda un poco oculta) se convierte en un desafío más que disfrutable. Al finalizar el último nivel recibimos una evaluación de rendimiento y un password que podemos usar para iniciar una nueva partida con todas las mejoras y las vidas extra acumuladas. Ésta es la mejor manera de saltar a un nuevo nivel de dificultad y el mejor incentivo para volver a jugar en un nivel de desafío que logramos dominar.

Earthion es una fiesta para todos amantes del retrogaming que vivieron aquella edad dorada. Los jefes, las transiciones y los diferentes efectos de profundidad resultan maravillosos. Todo sucede en tiempo real mientras una docena de enemigos dispara una lluvia de proyectiles sin ralentizarse ni por un segundo. Cuenta con un apartado audiovisual exquisito que brilla con la misma intensidad en ambos frentes. Se nota la mano de Yuzo Koshiro en la composición, de hecho hay guiños ocultos a varios de sus clásicos, y también se lo nota cómodo en la dirección del juego. Todos los escenarios tienen momentos de extrema belleza, con colores combinados y efectos especiales que dejan bien en claro el poderío de la consola de Sega. Una joya atípica que llega tarde como para considerarla un clásico del pasado, pero que no le falta nada para sentarse en la mesa de los grandes del género.

Sobre Sebastián Cigarreta
Periodista especializado en gaming, amante de los juegos incomprendidos y eterno enamorado de los clásicos noventosos. Tengo debilidad por todos los MegaMan, siempre Vega main y soy eterno caballero de Boletaria.
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