por Mariano Daneri
27 de octubre de 2026
Quién escribe era, hace años, un auténtico fanático de los soulslike, ese subgénero que llegó para quedarse, nos guste o no. Sin embargo, el paso de los años trajo consigo una fatiga profunda con para con este tipo de propuestas que terminó alejándome por completo. Esto provocó que pasase por alto varios títulos que se convirtieron en emblemas junto a los trabajos de FromSoftware. Con Valor Mortis, el equipo de One More Level abandona la estética ciberpunk para explorar un terreno histórico oscuro y visceral, tan intenso como deprimente. Es un juego que logró algo que creía imposible al convertirse en un punto de reencuentro, gracias a una idea jugable sólida, un ritmo atrapante y una ambientación brutal que me sumergió en su propuesta de inmediato.
La historia nos pone en la piel de William, un soldado de la Grande Armée que despierta de la muerte en una versión alternativa del siglo XIX devastada por una plaga misteriosa. Con el poder corrupto de este flagelo corriendo por sus venas, nuestro protagonista debe abrirse paso entre monstruos y muertos vivientes mientras intenta desentrañar una oscura conspiración que amenaza a la humanidad. La historia va creciendo de a poco, conforme nos adentramos en el corazón de las tinieblas detrás de las líneas enemigas. De ese modo, revela una trama compleja que aborda temas como el honor y los matices grises que residen en la moralidad.
Este aspecto del juego es sobresaliente. Especialmente a medida que la trama avanza y vemos como William, soldado leal del ejército Napoleónico, comienza a cuestionar su propia lealtad. La guerra no trajo un nuevo orden ni gloria, solo desolación y una plaga que literalmente pudre la tierra y a su gente. Además, hay un fuerte dilema moral en el uso de sus nuevos poderes sobrenaturales, ya que para sobrevivir debe abrazar la misma corrupción que aborrece. De este modo, Valor Mortis usa la fantasía oscura para diseccionar el trauma del soldado y la caída de los grandes imperios.
Valor Mortis apuesta por una fórmula de soulslike en primera persona tan fresca como exigente, que más allá de cualquier reticencia con la cual uno pueda encarar tal concepto, al final logra borrar cualquier duda pues funciona mejor de lo que cabría esperar. El combate se centra en los parries, el manejo de la distancia y el uso de las habilidades sobrenaturales derivadas de la plaga. Todo esto se complementa con puntos de control en forma de linternas y un sistema de mejoras mediante catalizadores. Nada nuevo bajo el sol para cualquier veterano del género, aunque no por ello menos efectivo. Algo similar pasa con los niveles que se organizan por capítulos que, pese a su linealidad, están diseñados con inteligencia gracias al uso de atajos y espacios propicios para la exploración.
Valor Mortis usa la fantasía oscura para diseccionar el trauma del soldado y la caída de los grandes imperios.
El título hace un gran hincapié en el parkour y en el uso de plataformas, demostrando que la dificultad no radica exclusivamente en los combates. Esta estructura se siente cercana a la de un metroidvania, ya que el backtracking está a la orden del día en cuanto conseguimos nuevas habilidades, abriendo caminos ocultos, misiones secundarias y jefes opcionales que elevan el desafío. El conjunto de estos elementos construye un excelente ritmo de juego, especialmente lúcido en los primeros tramos. Da como resultado final esta extraña mezcla de niveles lineales pero aun así lo suficientemente abiertos como para dejarse perder un poco y explorar pero sin llegar a sentirse abrumadores.

Como mencionaba, tenía dudas sobre el funcionamiento del combate en primera persona, pero en la práctica resulta sumamente preciso. Debo destacar que el sistema de parries resulta sumamente satisfactorio, al igual que las ejecuciones que podemos realizar. Pero calma, ya que esta mecánica no nos condiciona a una única forma de jugar. Por el contrario, el título ofrece un abanico variado de herramientas que incluye mutaciones, armas de fuego y distintos tipos de armas cuerpo a cuerpo. Cabe mencionar que más allá de las claras referencias e inspiraciones, la variedad de herramientas dota al combate de múltiples vertientes. Pese a ello, Valor Mortis se siente por momentos como un survival horror y no es recomendable para los débiles del corazón.
La experiencia alterna dinámicas propias de los soulslikes tradicionales con pasajes que recuerdan a propuestas como BioShock o DOOM, este último por el especial énfasis en la brutalidad de las ejecuciones. Lamentablemente, no todo es color de rosas, dado que el apartado técnico muestra altibajos de optimización. En mi caso, lo jugué en PC y tuve caídas de rendimiento y problemas de fluidez que se presentaron en algunos de los los momentos más intensos. De todas formas, vale aclarar que aun con las opciones gráficas en ‘medio’ el juego se ve muy bien. Aún y con ello, transmite a la perfección el ambiente desolador y por momentos tétrico, generando una tensión constante.

En este sentido, el juego se beneficia de la perspectiva en primera persona, contribuyendo con la inmersión. Por lo general funciona bien, aunque por momentos dificulta la percepción espacial y complica calcular con precisión las distancias frente a los ataques enemigos. Más de una vez me encontré recibiendo golpes de ataques de los que, estoy 100% seguro, me encontraba a la suficiente distancia como para evitarlos. A esto se suman errores puntuales en la inteligencia artificial de algunos jefes que restan tensión a los enfrentamientos. Sólo por poner un ejemplo, en más de una ocasión me encontré con jefes que, por alguna razón, decidían dejar de moverse, obligándome a comenzar algunos encuentros de cero.
Por otro lado, la aventura sufre una escasa variedad de enemigos que se vuelve repetitiva en los tramos avanzados. A este problema se añade un tercer acto excesivamente largo, que resquebraja el buen ritmo que la obra sostiene durante la mayor parte del recorrido. Este es -en mi opinión- el gran punto negativo de Valor Mortis puesto que en los compases finales de la historia se siente como que el juego abusa de su estadía cuando podría tener unos niveles algo más cortos en pos de mantener un mejor ritmo. La narrativa pierde cierta urgencia y fluidez, aunque el trabajo de One More Level termina por imponerse a sus propios tropezones.

Valor Mortis no busca reinventar la rueda ni pretende presentarse como una obra revolucionaria. Toma elementos clásicos, los combina con acierto y los empaqueta en una experiencia breve y enfocada. Pese a que el tramo final se ve algo lastrado en términos de ritmo, el resultado general es sumamente agradable y con momentos memorables, ofreciendo un desafío directo que nunca sobrepasa sus propios límites. El trabajo de One More Level no necesita romper moldes porque sabe, en todo momento, exactamente qué es lo que quiere ser. Y eso en mi barrio se respeta.

Sobre Mariano Daneri
Me gustan las milanesas con fideos.
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