La figura del gaucho representa una filosofía de vida ligada a la tierra, a la libertad y a una profunda conexión con la naturaleza y sus misterios. Como personas que vivían de la tierra y el ganado, era normal que se preocupasen por mantener el suelo Latinoamericano impoluto. Su destreza los convirtió en un icono cultural de varios países, que hasta el día de hoy sigue vigente. Dichas figuras, existieron en Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay, sin embargo, en Gaucho and the Grassland, Epopeia Games nos invita a descubrir las ricas tradiciones y el misticismo del folclore sudamericano en un tributo al gaucho brasileño.
La historia de Gaucho and the Grassland comienza con el fallecimiento del padre de nuestro protagonista. A diferencia de otros títulos similares, aquí no heredamos simplemente una granja abandonada, sino un sombrero, pero no uno cualquiera. Se trata de uno que nos convierte en el Guardián de la Pampa, una figura clave para mantener el equilibrio en las tierras. Al inicio, un espíritu conocido como ‘Papá Fantasma’, nos ayuda a dar los primeros pasos en el mundo a la vez que nos explica nuestra misión: Restaurar la armonía en la región y en el mundo místico. Esto implica ayudar a los habitantes locales, pero también a seres mitológicos que residen en los diferentes biomas.
Un elemento central de la trama es la presencia del Boitatá, una serpiente de fuego mítica del folclore brasileño. En el juego, dicho ser es el responsable de corromper y desequilibrar los diferentes entornos, por lo que nuestra tarea es disipar esta influencia negativa. El juego está impregnado de folclore sudamericano y lleno de leyendas locales, como el Negrinho do Pastoreio, quien nos ofrecerá consejos para hacer evolucionar la granja. Del mismo modo, también contamos con la ayuda de una enigmática ganadera mística que nos guiará en dicho mundo y revelando más capas de la historia.

A golpe de vista, parece que estamos frente a otro simulador de granjas, pero lo cierto es que Gaucho and the Grassland, está mucho más enfocado en la aventura. Es decir, el juego cuenta con todas las mecánicas típicas del género, pero pone especial énfasis en la cría de animales y la producción de bienes, como así también construcción y decoración de nuestro hogar, muy al estilo Animal Crossing. Aunque todo esto parece un componente importante dentro de la experiencia, lo cierto es que se pueden ignorar en gran medida. Y es que el foco está puesto en la exploración.
Epopeia Games nos invita a descubrir las ricas tradiciones y el misticismo del folclore sudamericano en un tributo al gaucho brasileño
En nuestra aventura tendremos que recorrer 4 mapas diferentes donde tendremos que ayudar a cierta cantidad de personas con distintos problemas. Una vez cumplimos con dicho objetivo, debemos resolver un rompecabezas final y salvar la región del Boitatá. La estructura se mantiene igual en cada zona, por lo que se siente un poco repetitiva. Al explorar las diferentes regiones, podemos conseguir nuevas herramientas como el hacha o un pico para obtener recursos, y también otras más tradicionales y propias de un gaucho como un lazo para capturar el ganado. Por supuesto, contamos con un caballo para movernos, un fiel perro que nos acompaña allá a donde vamos y un mate que compartir con cada NPC que conocemos.

El juego es sencillo, pero se deja disfrutar tanto a nivel narrativo como jugable. Las misiones son las típicas de hacer recados a los NPC, pero el juego sabe mezclarlas haciendo que se sientan variadas. En ocasiones debemos arreglar un vallado, mientras que en otras apagar un incendio o capturar a algún animal que anda suelto por ahí. Eso sí, dependiendo del mapa en que decidamos empezar, puede que nos quedemos bloqueados en términos de progresión, lo cual nos obligará a ir a otra región para conseguir la herramienta necesaria.
El bucle de juego está claramente definido y, aunque muchas misiones carecen de entusiasmo, el ritmo que adquiere resulta curiosamente relajante. El elenco de personajes es colorido, y en cierto modo memorable. Pero lo mejor de todo esto es recorrer cada región montados en Alazão, nuestro corcel. Recorrer cada uno de estos hermosos paisajes es una delicia, muy a pesar de que el mundo se siente un poco vacío. De cualquier modo, el juego tampoco se alarga demasiado, ya que en 5-6 horas es posible terminar la historia principal, pudiendo continuar a nuestro ritmo para realizar todas las actividades, cuidar de la granja y obtener los logros.

Gaucho and the Grassland presenta un arte visual sencillo que encaja perfecto con el estilo de juego. Lo mismo sucede con la música, donde se puede sentir la influencia del folclore brasileño. Un detalle menor, aunque no por ello dejo de sentir importante, se encuentra en las voces y la forma de hablar. Los personajes cuentan con ese marcado acento típico del campo que contribuye a generar algo de inmersión en la experiencia. Además, aunque está hablado en en portugués, la traducción al español está muy bien lograda añadiendo a los diálogos palabras típicas de la región rioplatense.
A decir verdad, es un juego sorprendente y lo suficientemente entretenido como para darle una oportunidad y empaparse en la tradición gaucha. Por supuesto, tiene algunos detalles que podrían estar mejor. Por ejemplo la cámara que a veces se siente demasiado inestable y algunas misiones un poco obtusas. Afortunadamente el equipo de Epopeia Games solucionó varios de estos problemas luego del lanzamiento a través de parches. Esto habla del compromiso que tiene el estudio por seguir puliendo su trabajo y ofrecer una mejor experiencia al público en general.

Gaucho and the Grassland es una interesante aventura. Destaca no solo por su su jugabilidad abierta, sino por ofrecer un sentido homenaje a la cultura y el folclore latinoamericanos, un tema poco explorado en los videojuegos. Cierto es que el título de Epopeia Games no va a redefinir el género, pero ofrece una aproximación diferente a los simuladores de granjas, poniendo la narrativa y la exploración por sobre el típico objetivo de obtener dinero. Es una experiencia breve que crece con el tiempo y recompensa a aquellos dispuestos a darle una oportunidad, con una propuesta refrescante y culturalmente rica.

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Sobre Gastón Perez Plada
Soy un señor que juega juegos de rol, rpg, gestion y estrategia.
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