por Franco Borgogna
6 de septiembre de 2026
Hablar de ‘Dark Arisen‘ es hablar de palabras mayores. Aquella primera expansión no solo refinó la experiencia de Dragon’s Dogma, sino que terminó de consolidarla como una obra de culto indiscutible. Ahora, 13 años después de este maravilloso paquete de contenido, Capcom busca repetir el milagro con Dragon’s Dogma 2: Dark Arisen, una inyección de contenido que busca pulir las asperezas de la secuela y ofrecer a los veteranos de la saga un motivo para seguir luchando. Durante nuestra visita a Gamescom 2026 tuve la oportunidad de tomar el mando, dar una vuelta por este mundo y comprobar de primera mano si vale la pena volver a encarnar al Arisen.
La demostración me permitió recorrer las tierras de Norgan, también conocidas como El Dominio Abandonado, durante 1 hora. Lo primero que salta a la vista es que atrás quedan los soleados prados de Vermund para dar paso a un escenario dominado por la nieve, montañas escarpadas y ruinas. A decir verdad, quedé maravillado con la atmósfera que «Dark Arisen» propone, especialmente al caer la noche, donde el espectáculo visual de las auroras boreales tomaba el protagonismo. Durante este tiempo, el objetivo a cumplir estaba claro: llegar a lo profundo de un castillo ubicado sobre la ladera de una montaña helada.
Al principio dediqué algo de tiempo a recorrer la ciudad e interactuar con algunos NPC para luego salir a explorar el mundo. Más pronto que tarde el juego me recordó que no solo de paisajes bonitos va la cosa, sino que los peligros aguardan en cada esquina. Esto no se sintió como un problema en sí. Tanto mi personaje como los peones que me acompañaban estaban con buen equipamiento y en un nivel bastante alto. Aun así, cada pequeño encuentro se sentía como una lucha a muerte, puesto que los enemigos no se quedaban atrás en términos de poder.

Sin embargo, el momento que quedó grabado a fuego en mi memoria ocurrió al llegar a un pequeño bosque donde me topé con el Gigante de Norgan, una criatura cubierta de pelo muy similar a un yeti, que lanzaba un aliento de hielo y repartía puñetazos demoledores. Si bien el combate era tenso, lo tenía bajo control, pero la situación se fue de las manos cuando a la batalla se unió una arpía, seguida de una manada de lobos hambrientos y un grupo de guerreros. En ese momento, todo eran ataques, magia y gente volando de un lado a otro. Un escenario sumamente caótico, pero paralelamente divertido.
Es precisamente en estos momentos de pura anarquía donde recordé qué es lo que hace especial a la aventura original y entendí por qué esta expansión va a caer como anillo al dedo a la experiencia general. Ver a uno de los peones trepando por la espalda del gigante mientras con mi personaje intentaba desesperadamente controlar a la turba de enemigos y levantar a los caídos, es lo que hace único a este título. Eso sí, el DLC redobla la apuesta trayendo de regreso lo que uno puede amar, pero también odiar de este juego. Es una de las propuestas más peculiares dentro de lo que suele ofrecer Capcom y está destinada a un público muy concreto.
en estos momentos de pura anarquía donde recordé qué es lo que hace especial a la aventura original y entendí por qué esta expansión va a caer como anillo al dedo

no estoy seguro de que «Dark Arisen» pueda ofrecer suficientes incentivos como para atraer nuevos jugadores o invitar a regresar a aquellos que dejaron la aventura por la mitad
Lo que quiero decir con esto es que no estoy seguro de que «Dark Arisen» pueda ofrecer suficientes incentivos como para atraer nuevos jugadores o invitar a regresar a aquellos que dejaron la aventura por la mitad. Sea como sea, la expansión introduce un sistema de botín renovado que —salvando las distancias— evoca a títulos como Diablo. Ahora, los enemigos soltarán reliquias al ser eliminados, que luego se pueden «tasar» en la ciudad para descubrir de qué se tratan. Durante la sesión, me pasé un buen rato llevando estos misteriosos artefactos a una tasadora en el pueblo a fin de obtener nuevas piezas de equipo con las que mejorar a mi personaje. Si bien se trata de una novedad interesante, me quedé con la sensación de que se trata de una forma «artificial» de extender el contenido a base de dedicar horas al farmeo.
A nivel de progresión, si bien no hay muchas novedades, la buena noticia reside en la ampliación del límite de habilidades. Este era uno de los reclamos más grandes de la comunidad y Capcom puso solución a ello. Ahora en lugar de 4 es posible llevar 6 equipadas. Parece una tontería, pero disponer de 2 opciones más supone un cambio notorio. A esto se le suma la inclusión de nuevas armas, como las demoledoras hachas a dos manos para el Guerrero, y el esperado regreso de hechizos clásicos, como los letales rayos de Brontide.

Más allá del combate y la exploración, ‘Dark Arisen‘ también incluye varias mejoras de «calidad de vida». Estas están diseñadas para limar las asperezas del juego original. Por ejemplo, ahora tenemos múltiples ranuras de guardado. Además, la opción del viaje rápido es mucho más flexible con el retorno de la Piedra transportadora eterna y nuevos cristales fijos. A todo esto se suman nuevas herramientas para gestionar la Peste dracónica en forma de objetos curativos, y se añaden opciones de comando ampliadas para nuestros inseparables peones.
Para el final de mi sesión práctica, finalmente logré llegar al castillo. No obstante, un error inesperado provocó que no se disparase la animación que daba pie a la batalla final. Afortunadamente, el equipo de Capcom (consciente de ello) me ayudó a saltar dicho bloqueo y poder acceder al enfrentamiento en cuestión. Lo que ahí me aguardaba era un enorme dragón no muerto al que, por mucho que golpeara, nada parecía causarle daño. Incluso cuando logré arrancarle la cabeza, simplemente le creció otra nueva y siguió atacando. Cuando todo parecía perdido, apareció un guerrero de la nada que dijo que el dragón era su carga mientras avanzaba hacia él. Luego de eso, terminó la demo.

En lo personal, disfruté mucho de Dragon’s Dogma 2: Dark Arisen, aunque todavía falta mucho por descubrir. Eso sí, no creo que Capcom esté por la labor de traer de regreso a aquellos que dejaron el juego base por la mitad. Por el contrario, creo que pretende ofrecer más horas de juego y nuevas opciones a aquellos que dedicaron cientos de horas al título. Dicho de otro modo, si no te gustó el juego en su salida, dudo que encuentres aquí motivos para regresar. En mi caso, mientras terminaba la demo, en lo único que pensaba era en llegar a casa, reinstalar el juego y subir de nivel a mi personaje. Quiero estar debidamente preparado para cuando llegue el momento de sumergirme en lo que pude percibir como una aventura épica.

Sobre Franco Borgogna
Periodista apasionado por los videojuegos que sueña en mundos pixel-art sin caídas de frames. Streamer a tiempo parcial, fundador de la comunidad “La Orden del Pixel”, amante de la series, las películas y los comics.
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