Desde el lanzamiento en formato físico de Demon Throttle, pasando por Gato Roboto, hasta peculiar Gunbrella, el equipo de doinksoft cuenta con una de las trayectorias más destacadas en el mundo del videojuego independiente. Si bien sus títulos distan de alcanzar la perfección, el estudio sabe cómo ofrecer dosis de intensidad y diversión. Con Dark Scrolls vuelven a intentar algo diferente, mezclando acción y plataformas en 2D, elementos de shoot ‘em up y una estructura roguelites. Una idea es curiosa y ofrece momentos divertidos, pero, pese a las buenas intenciones y la personalidad marcada, la propuesta se pierde con decisiones que aportan más frustración que desafío a la experiencia.
La premisa de Dark Scrolls tiene poca historia y mucha acción. Tenemos un gran mal que ganó y un pequeño grupo de héroes que perdieron y por dicho motivo están todos muertos. Por suerte, una fuerza desconocida los devuelve a la vida para que puedan intentar derrotar a este ancestral enemigo. Para ello, tendremos que recorrer una serie de escenarios al mejor estilo Ghosts ‘n Goblins, luchando contra hordas de enemigos y jefes por el camino. Afortunadamente, y por algún extraño motivo, contamos con la ayuda de gansos y diferentes NPC de los que podemos adquirir diversos poderes y mejoras a cambio de oro.
En una primera impresión, el juego parece bastante sencillo, pero lo cierto es que esconde mucha complejidad. Eso sí, no se nos explica nada, por lo que la mejor estrategia es experimentar con los controles para ver qué hace cada botón, en especial porque cada personaje tiene sus propias reglas. Por ejemplo, el guerrero tiene una especie de doble salto que también funciona como pisotón, mientras que el mago puede convertirse en una especie de misil direccional, y el ladrón lanza cuchillos hacia abajo. Cabe destacar que tenemos muchos personajes que podemos desbloquear y todos plantean nuevas formas de jugar, con ventajas y desventajas únicas.
El juego divide cada run en niveles aunque podemos desbloquear nuevos caminos a explorar. Por ejemplo, para desbloquear la zona de montaña debemos pagar un peaje luego de completar el primer nivel. Esto significa que, para acceder a un área diferente hace falta obtener suficiente dinero. Tener esta opción es muy interesante, ya que nos obliga a elegir entre comprar una mejora o guardar esas monedas para desbloquear una ruta diferente. Incluso también determina la progresión, ya que al finalizar un escenario bien podemos arrojar monedas a un pozo para conseguir nuevas mejoras en la tienda disponible en la ciudad inicial.
Respecto al diseño de los niveles, es bastante lineal y varios de sus elementos están generados de forma aleatoria. Sin embargo, hay otros que se mantienen permanentes ya que independientemente de la partida y el escenario que estemos transitando. Sobre la mitad siempre vamos a tener una especie de arena donde debemos derrotar a oleadas de enemigos, luego más adelante una tienda para comprar mejoras y finalmente un jefe. Estos enfrentamientos no resultan particularmente complicados, aunque tenemos excepciones. De todos modos, nada que una buena preparación y un poco de lectura de patrones no consiga resolver.
la particularidad de Dark Scrolls reside en este sistema de gestión de energía, que se integra con el sistema de ventajas de una forma extraña y poco intuitiva

En cuanto a la jugabilidad, la particularidad de Dark Scrolls reside en este sistema de gestión de energía, que se integra con el sistema de ventajas de una forma extraña y poco intuitiva, pero que permite experimentar con la creación de builds. A medida que jugamos, vamos llenando una barra de estrellas, y cuando está al máximo, podemos activar una habilidad especial. La clave está en que, al comprar una ventaja en la tienda, primero debemos colocarla en una ranura y una vez que obtenemos ese número de estrellas se activa la ventaja por un tiempo limitado. Esta mecánica ofrece mucha flexibilidad, pero el problema con ello es que el juego nunca explica cómo funciona. No es que tome demasiado tiempo darse cuenta de ello, pero quizá excede en hermetismo para algo que conforma el núcleo jugable de la experiencia.
Esta dinámica también choca en cierto modo con la progresión. Si bien es de agradecer que el juego ofrezca esa libertad de decisión entre riesgo y recompensa. Deja en claro que nunca vamos a poder tenerlo todo, pero existe un desbalance. El costo de las ventajas aumenta en cada nivel, e incluso jugando bien no siempre es posible conseguir las monedas necesarias para comprarlas. Además, ampliar el conjunto de ventajas también es el mecanismo principal de la meta-progresión. Para esto necesitamos de otra moneda que se obtiene al final de la partida y que depende de nuestro desempeño. Entonces, se pone en marcha una especie de ciclo de farmeo, porque los costos resultan altos en ambos extremos.

El resultado es que todo lo que no sean las mecánicas básicas se siente lento y difícil de manejar. Además, al tratarse de partidas breves con sólo 4 escenarios a superar, todo queda limitado al camino a elegir después del primer nivel. Por lo tanto, si no logramos reunir las monedas suficientes para acceder a los niveles superiores, vamos a estar obligados a recorrer los mismos niveles una y otra vez, lo que añade una sensación de repetitividad a cada run. Pero considerando lo rápido que se pueden terminar la mayoría de las partidas, esto termina por sentirse más como una frustración pequeña que un problema grave.
Dark Scrolls no es terriblemente difícil en la modalidad para un jugador y uno pensaría que en el modo multijugador las cosas se vuelven más manejables. No obstante, el juego opta por un enfoque algo caótico donde los personajes chocan y rebotan entre sí al entrar en contacto. Entonces, en un juego que incluye mucho movimiento y saltos, la presencia de un segundo cuerpo en pantalla se traduce como un peligro enorme, especialmente cuando ambos jugadores luchan por conseguir monedas y evitando terminar devorados por la pantalla. Incluso si uno muere queda convertido en un fantasma que dispara burbujas inofensivas que, pese a su estado incorpóreo, aún es un obstáculo.

No se puede negar que el título tiene encanto y fundamentos sólidos, pero Dark Scrolls está un escalón debajo de los anteriores trabajos de doinksoft. Desbloquear nuevas ventajas toma tiempo y usarlas no compensa el esfuerzo. El modo cooperativo es interesante pero no aporta mucho más que caos. Al final del día me quedo con sensaciones encontradas, ya que carece de suficiente atractivo en otros aspectos como para destacar dentro de un género abarrotado de propuestas similares. Para pasar el rato está bien, en especial si tenemos poco tiempo para una sesión corta de juego.

Sobre Franco Borgogna
Periodista apasionado por los videojuegos que sueña en mundos pixel-art sin caídas de frames. Streamer a tiempo parcial, fundador de la comunidad “La Orden del Pixel”, amante de la series, las películas y los comics.
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