THE ELDER SCROLLS IV: OBLIVION REMASTERED – Análisis

THE ELDER SCROLLS IV: OBLIVION REMASTERED – Análisis

Lo viejo funciona, Juan

Bethesda nos trae una inesperada sorpresa con The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered, una remasterización que se siente como una remake que nos hace volver 20 años en el tiempo


Los terminos remaster, remake y reboot siempre suelen generar confusión. Nunca queda del todo claro cuando se debe aplicar uno u otro, ya que hay matices y factores que varían dependiendo de quién hace el juego al que se le confiere dicho ‘atributo’. En el caso de Bethesda, The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered es el nombre de esta nueva versión del clásico RPG que llega de la mano de Virtuos. Sin embargo, es una entrega que cuenta con mucho más que texturas en alta resolución. Y es a raíz de ello que logró irrumir de manera sorpresiva, tanto por lo súbito de su lanzamiento como por el nivel de detalle y trabajo que presume el título.

The Elder Scrolls IV: Oblivion es un juego importante. Desde su lanzamiento definió a su generación, al punto que resultó un hito para Bethesda y la saga Elder Scrolls, poniendo a ambos nombres al frente de las grandes producciones ‘Triple A’. Estoy hablando de un título que para muchos marcó la entrada al género del RPG, a los juegos de mundo abierto y, por sobre todo, la entrada a una franquicia cuya sexta entrega se está haciendo desear muchísimo. Dicho de otro modo, es un videojuego con una importante carga histórica dentro del medio y un nombre que genera nostalgia a muchos jugadores.

El detalle aquí es que lo mencionado en el párrafo anterior no aplica para quien escribe estas líneas. En mi caso particular, Oblivion -tal como su nombre lo indica- quedó en el olvido. La carga nostálgica la llevan las entregas Morrowind y Skyrim, dado que ignoré la cuarta entrega casi por completo cuando vio la luz, allá por 2006. Esto no fue por capricho, sino un poco por la carencia de una PC que me permitiera correr un juego que era entonces muy exigente en cuanto a especificaciones técnicas, y un poco porque llegó durante los primeros años de mi vida universitaria donde mi atención estaba en otros lugares. Eso además de que a causa de mis estudios viajaba mucho y dormía poco.

The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered Review

Eventualmente, por curiosidad y mucho tiempo después de su lanzamiento terminé visitando el mundo de Oblivion. Y de ahí es que viene la referencia para escribir acerca de esta remasterización -o remake-, aunque carente de la nostalgia con la cual se está abrazando a la entrega. Pero ¿Por qué remarcar todo esto? Se debe a que pese a ello, existe un sentimiento familiar al experimentar The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered. Porque más allá de todas las actualizaciones, la entrega todavía mantiene intacto el espíritu de una época, con sus cosas buenas y malas.

Es un remaster, sí, que se siente nuevo y actual, pero que no perdió por el camino todas aquellas características identitarias únicas de su tiempo. No obstante, el juego también se siente como una remake, especialmente por antecedentes como las doscientas versiones que hemos tenido de Skyrim y por otros videojuegos que colocaron la vara de lo que se espera en este tipo de proyectos en lugares un tanto cuestionables. Pero al margen de las cuestiones teóricas respecto a lo que califica a esta entrega como una cosa u otra, el trabajo de Virtuos, va mucho más allá de algunas texturas en HD y mejor iluminación. 

The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered está totalmente recreado en Unreal Engine 5, lo que dota al juego de un aspecto visual totalmente renovado. Pero la actualización no es solo visual, pues también trae aparejadas algunas actualizaciones en cuanto a opciones de calidad de vida. Ahora tenemos posibilidad de correr, por lo que la velocidad de movimiento de nuestro personaje deja de estar ligada sus atributos. El sistema de subida de nivel ahora está mejor balanceado, lo cual se agradece. Podemos experimentar con las habilidades eliminando el riesgo de arruinar la progresión, algo común en el juego original.

A todo esto se suman múltiples mejoras en los menús de juego, lo que los hace mucho más cómodos de navegar, pero sin desviarse mucho de la estética original. De hecho, podría mencionar numerosas cuestiones por el estilo, aunque extendería innecesariamente el texto. Eso sí, el título mantiene también sus puntos negativos, algunos frustrantes, y otros necesarios para mantener su identidad. La dificultad, por ejemplo, está completamente desbalanceada. No hay un término medio: O es muy fácil o exageradamente difícil. Cerrar las puertas de Oblivion todavía es una de las peores actividades del juego y sigue siendo tan repetitiva como hace veinte años. Pero aún así, se mantiene porque es una de las actividades centrales de esta entrega y una parte fundamental de su personalidad.

The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered Análisis

Estas cosas nuevas junto a las viejas, lo positivo y lo negativo, hacen que este ¿remaster? se sienta particular. Una cápsula del tiempo. El regreso a una forma de plantear los juegos que se creía perdida. La reivindicación de un estilo que hasta hace poco era muy criticado. Abraza con cierta desprolijidad en pos de cierto grado de ambición los cimientos de los mundos abiertos en una época en donde este tipo de propuestas se sienten cada vez más genéricos y estériles. Bajo el ‘sombrero nuevo’ sigue siendo Oblivion. Mantiene su esencia, hasta en los bordes más rústicos y su encanto ya inmortalizado en su propio sub-mundo de memes.

En mi caso particular, The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered se convertió en un juego de confort. Veo a Bethesda como un estudio único a la hora de plantear sus títulos. El concepto de mundo abierto que proponen, con todas sus características cuestionables, tiene una impronta única que nadie consiguió imitar a día de hoy. Y entiendo que tal vez los mundos creados por el estudio sean imperfectos, pero paralelamente se sienten como lugares a descubrir. Universos en los que perderse y dejarse llevar, más allá de una lista de actividades repetitivas en la que poco a poco se están convirtiendo gran parte de propuestas similares.

The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered Reseña

The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered se siente menos como un viaje al pasado, y más como la reivindicación de una filosofía que se creía perdida. Seguimos teniendo personajes actuando de manera errática, diálogos surrealistas, y algunas tareas repetitivas. Aún así, la principal victoria de esta entrega es traer a día de hoy un juego de hace 20 años, que es muy disfrutable más allá de la nostalgia. Es más, considero que llamarlo simplemente un ‘remaster’ es bajarle el precio, porque lo de Virtuos es una labor notable. Además, y como frutilla del postre, esta versión también incluye las expansiones Shivering Isles y Knights of the Nine. Y por supuesto, las famosas armaduras para el caballo.


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Sobre Mariano Daneri

Me gustan las milanesas con fideos.


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