por Paula Ridigolo
Compartir una idea acerca de un futuro videojuego en redes sociales es a día de hoy, cuanto menos riesgoso, particularmente en el desarrollo independiente. Puede que parezca algo exagerado, sin embargo esta es la triste realidad del desarrollador Freya Holmér quién luego de compartir un video de 50 segundos a través de Bluseky preguntando a sus seguidores si la idea de realizar una especie de Tetris donde el tablero giraba al añadir bloques era interesante, descubrió que alguien había hecho uso de herramientas de IA para literalmente clonar su proyecto. Tal es así que poco tiempo después aparecieron múltiples copias del mismo juego en diferentes tiendas de aplicaciones, todas realizadas con inteligencia artificial
A día de hoy, los desarrolladores independientes aprovechan el alcance de las redes para compartir sus proyectos. No obstante, por este tipo de situaciones las cosas podrían cambiar. En abril de este mismo año, Lucas Pope (el creador de Papers, Please) manifestó su preocupación acerca de enseñar en qué está trabajando justamente por este mismo motivo. Y aquello que en un principio podría percibirse como una postura surrealista, es lo que a día de hoy provoca ansiedad en Holmér, tal como lo comentó en su entrevista a 404 Media.
La cosa se complica todavía más con la aparición de empresas que parecen estar adoptando esta dinámica de apoderarse de ideas de estudios más pequeños. Un ejemplo Midnight Works, empresa que de acuerdo con las declaraciones del creador de contenido Luke Wild, se trata de una ‘estafa global masiva’. De hecho, un ex-empleado de la compañía comentó a 404 Media que el plan consiste en recrear un juego popular de forma simplificada. Le dan nombre y estilo parecidos, con la esperanza de confundir a los usuarios para que compren la imitación en lugar del original. En otras palabras, hacen uso de la IA para replicar una idea y lucrar con ello.
El gran problema de esto reside en el vacío legal ya que leyes de copyright protegen la obra material, como el código fuente y el arte, pero no las ideas o mecánicas. A día de hoy, es sencillo pedir a cualquier IA que escriba un código a fin de recrear algo hecho por otro. Tampoco se puede ignorar el hecho de que existe otra área gris: ¿Dónde está la línea entre copia e inspiración? ¿Jenga es una copia de Tetris? Lo que está claro es que las leyes todavía no contemplan el avance de la tecnología. De momento, parece que los desarrolladores deberán tener más cuidado con lo que comparten.

Sobre Paula Ridigolo
Escritora aficionada de historias. Amante de las novelas policiales. No dejo misterio sin resolver. Escuché el primer CD de Pokémon y quedé enamorada de sus canciones.
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