Los expedientes Malak: LORDS OF THE FALLEN – Los Centinelas Sagrados

Los expedientes Malak: LORDS OF THE FALLEN – Los Centinelas Sagrados

Estás ante un dios, humano

Repasamos cómo la Juez Clérigo y los Centinelas Sagrados sucumbieron ante la oscura influencia de la Runa de Adyr, marcando el sombrío destino de Mournstead


En la entrega anterior de Los Expedientes Malak hablamos de las religiones de Mournstead y de los reinos colindantes. Ahora nos vamos a enfocar en la rama más poderosa y predominante del oriusanismo: los Centinelas Sagrados y su líder, la Juez Clérigo. Trasladémonos miles de años atrás, antes de los acontecimientos del primer y segundo juego, cuando la humanidad adoraba a Adyr.

La rebelión de los Jueces

Una joven, hija de campesinos, vivía en su humilde hogar en una granja. La vida no era fácil para ellos; sin embargo, la bella y tierna joven atesoraba en su mente y corazón las brillantes tardes en las que recogía flores con su mamá (Corona de flores, evocación). La joven Iselle no tenía idea del futuro que le esperaba: su destino estaba marcado por bellezas y atrocidades a lo largo de los siglos venideros, las cuales definirían la salvación o el sometimiento de la humanidad (Espada corrupta Juez Clerical).

Llegó el día en que la joven dejaría su humilde hogar para encontrar consuelo como acólita en el templo de Adyr. Iselle se convirtió en una valiente sacerdotisa versada en el arte de la guerra. No obstante, tras años de servicio y adoración, un día comprendió que vivía una mentira, así que rasgó sus vestiduras escarlatas y juró poner fin al régimen del dios (Corona de la Juez, Evocación).

En su lucha contra Adyr, se topó con dos aliados: un guerrero y un asesino. Juntos unificaron a todos los humanos en una rebelión (Espada resplandeciente Juez Clerical, Evocación). El Libro de la Justicia, en su capítulo 3, verso 14, describe a los tres jueces como una trinidad conformada por un sacerdote de Adyr, un espadachín de occidente y un ladrón sin nombre. Menciona, incluso, que el sacerdote proclamaba una nueva religión; ahora sabremos a cuál se refiere.

Se inició una sangrienta batalla en la que los tres jueces salieron vencedores y exiliaron al dios Adyr a su dimensión. En la lucha contra los Lores de Adyr no solo participaron humanos; esto es importante porque denota la participación de otras razas, fuerzas espirituales o reinos colindantes a Mournstead, como la diosa Menesilde o la Madre de la Putrefacción. El Escudo Trinitario nos dice que, cuando luego de la derrota de Adyr, los Jueces tomaron caminos distintos. A partir de esta victoria, es cuando la Juez Clérigo inició una nueva religión donde se comenzó a adorar a Orius, el dios del resplandor, dando origen al oriusanismo y sus ramas.

La invasión Roghar y el Monasterio de Keystone

Tras el exilio de Adyr, se erigió el Monasterio de Keystone. Este serviría como un lugar de vigilancia para custodiar eternamente el posible retorno del dios caído. Sin embargo, Adyr tomó por sorpresa a los humanos: envió a sus Roghar y a sus Lores, apoderándose del monasterio, dando inicio los sucesos del juego de 2014. La invasión fue rápida y nadie estaba preparado, ni siquiera la Juez Clérigo, tal como lo menciona la descripción de la Espada Justicia. Sin embargo, el conjuro Guardián Infernal describe esta asalto como fallido, pues sabemos que si hubo alguien que nunca durmió, es el Juez Guerrero quién tenía preparado a Harkyn para hacer frente a la amenaza.

Aquí ocurren dos cosas importantísimas. Primero, La Juez Clérigo, frustrada por no darse cuenta del ataque al monasterio hasta que había concluido, usurpó artefactos para estudiarlos, entre los que se encontraba la Espada Justicia. Por ello, cuando llegamos al Empíreo, podemos ver un cuarto lleno de libros y reliquias. Ahí se encuentra el estigma donde ella extraña a Ermengarde, una de las santas sacrificadas más adelante. En el primer juego encontramos la espada normalmente, pero en el segundo se halla en las profundidades de la Maraña Sombría custodiada por Centinelas Sagrados, lo que da a entender que la Juez ocultaba el hecho de que no supo del ataque al monasterio.

Segundo, cuando Harkyn derrota a los Lores de Adyr, tiene una audiencia con el mismísimo dios caído. Como sabemos, Adyr estuvo presente de forma física como cuando peleó contra los Jueces, pero maniobró una obra maestra para asegurar su retorno. Aunque la invasión Roghar terminó fallando, Harkyn recibió un artefacto que contenía su esencia y poder imbuidos: La Runa de Adyr. Entendemos entonces que el final canon del primer juego es ‘La Fe es Debilidad’ y Para conseguirlo debemos utilizar dicha runa en nuestra arma, lo que conduce a los Roghar a la victoria.

Entonces, aunque los Roghar fueron vencidos, Harkyn se queda con la runa y esta permanece entre los humanos. Siendo minuciosos, podríamos decir que la runa se usó en la Espada Justicia, y por ello está fuertemente custodiada en el Abismo de la Revelación. Al hacer esto Harkyn quedó del lado de los Roghar y, por consiguiente, de Adyr. La pregunta que ruge de esto es ¿Qué hizo Harkyn con la runa después de vencer a Antanas?

El nacimiento de los Centinelas Sagrados y los Focos

Después de la invasión fallida de los Roghar y la clausura del Monasterio de Keystone, la Juez Clérigo colaboró arduamente con la Iglesia del Resplandor para evitar el retorno del dios caído. Obró un milagro haciendo que una semilla se convirtiera en un árbol en un solo día, y con esta manifestación convenció a quienes integrarían una nueva facción: Los Centinelas Sagrados. La juez, como líder y capitana, erigió los Focos: cinco pilares de energía sellados con magia resplandeciente para mantener a Adyr en su dimensión.

Estos se encendieron con el sacrificio de santos canonizados. El estigma del Santo Abrazado Latimer nos da una idea del día de su ascensión. Por su parte, el Sacrificio de Ermengarde lo observamos en el estigma del faro del Empíreo. Cabe destacar que Ermengarde era una Vigía Perpetua que formó un fuerte y profundo lazo de amistad con Iselle. De hecho, los estigmas revelan que las vigías eran su guardia personal. Entre otros santos sacrificados podemos mencionar a Salonor, canonizado por su constante dedicación a la Juez (Anillo de San Salanor), y a San Wymond, digno exponente de la fe (Runa Hix).

Así pasaron mil años. Durante este milenio, los focos encendidos mantuvieron a Adyr fuera de Mournstead. Además, los Centinelas Sagrados persiguieron y masacraron a todos los restantes adoradores del dios caído, provocando que se tuvieran que huir y terminaran dispersos por todo el continente.

La enfermedad Roghar y el origen del mal

Tanto la Runa como la Mano de Adyr seguían entre los humanos. La montaña de cinco picos se erigía como una representación física de su ira. Aunque se creía que su cuerpo yacía enterrado, esta formación emergió después de su exilio. La mano producía una cólera que infectaba a los humanos, originando la llamada Enfermedad de los Roghar. El colgante Efigie Desdeñosa relata que los Centinelas enfrentaban a camaradas transformados por esta aflicción.

Muchos de los peregrinos que llegaban a Mournstead para convertirse en Centinelas Sagrados terminaban convertidos en Roghar (Clava Fiel). La Vara de Caballero de la Carroña dice que antiguamente se purgaba a quienes presentaban indicios de esta corrupción, en un intento desesperado por controlar el contagio.

Un dato muy interesante nos lo da el Corazón de Roghar. Recordemos que en el primer juego existe una misión secundaria donde entregamos corazones Roghar a un monje (al que le cortamos la mano para evitar su infección) para que nos cree pociones. Pues bien, este colgante narra que, según las notas antiguas de un monje de Keystone, un sanador de los Centinelas Sagrados experimentó con el uso de corazones Roghar para tratar la corrupción; dicho experimento resultó en un rotundo fracaso.

Nadie sabía que era la Mano de Adyr la que provocaba la aparición de los Roghar. Sin embargo, Pieta, una valerosa guerrera de los Centinelas Sagrados con la habilidad de sanar, lo descubrió. El estigma que vemos antes de la Torre de la Penitencia revela cómo ella informa a la Juez que tanto sus poderes como los conjuros curativos solo ofrecen un alivio temporal. Le advierte que la enfermedad es antinatural y sugiere que es culpa de los Roghar. Sin embargo, la Juez Clérigo hace oídos sordos indicando que eso eso es imposible, pues los focos siguen en pie.

La corrupción de la Juez Clérigo

A partir de aquí, algo extraño empezó a ocurrir en Iselle y para entenderlo, volvemos a la Runa de Adyr. Como sabemos, Harkyn la tenía en su poder luego de derrotar a Antanas. Así, empezó a vagar por el mundo, desconocido, perdido, abrumado, solo y abandonado. Odiado y catalogado como un asesino. Al fin y al cabo, había decidido quedarse con la runa del dios caído.

Esta runa contenía la influencia de Adyr y, al mejor estilo del Anillo Único de El Señor de los Anillos, ejercía presión en la mente de su portador para acercarlo a su verdadero dueño. El artefacto pesaba tanto en la mente y corazón de Harkyn que incluso su cuerpo empezó a cambiar y queriendo huir de esa responsabilidad, decidió deshacerse de ella. El estigma en Calrath nos muestra el momento exacto en que el entrega la runa a la Juez Clérigo, mencionando que ‘nunca podría haber estado en mejores manos’. Algo de lo que se arrepentiría más adelante.

Así, el plan maestro de Adyr comenzó a cumplirse. La mente y la conciencia de la Juez que una vez lo derrotó, tenían una batalla en su propio interior. La runa empezó a contaminarla y a consumirla. Aquella joven llena de inocencia y humildad, cayó presa de la corrupción y de una maldad infernal. Las Envolturas de Clérigo Corrompida revelan que la runa envenenó su mente. Así su fe se transformó en fanatismo y su fuerza en crueldad. Ahora, los focos de luz resplandeciente brillaban con una infernal luz roja.

La caída de la Orden

La capitana se encerró en el Empíreo, perdiéndose para todos. Por consiguiente, la Orden de los Centinelas Sagrados cayó con ella, hundiéndose en el fango de la corrupción, el proselitismo, el pecado y la barbarie. La misma Iglesia del Resplandor se separó de ellos, y los Cruzados Oscuros prácticamente se convirtieron en sus enemigos. Las abadesas, mano derecha de la Juez, se apoderaron de la Abadía de las Hermanas Sagradas, expulsando a los Perceptores del Alba (encargados del estudio de los astros y del sepelio de los reyes).

Por otra parte, los Rectores Escarlata, ahora corruptos y malévolos, comenzaron a castigar inmisericordemente a los peregrinos. Los Centinelas iniciaron el rito del Eco Sagrado (que consistía en soportar el sonar de una campana colocada en la cabeza del iniciante), impusieron penitencias desalmadas y ejecutaron el genocidio de los Nohuta.

Antes, la Juez acogía a las diferentes razas; no obstante ahora, los Centinelas vetaron la admisión de los no humanos, entre ellos los Gruk. Los que alguna vez eran guardianes y protectores del reino contra las fuerzas de Adyr, cayeron en la vorágine de la crueldad. Por ello, su estandarte yace raído y olvidado. Esta es la razón por la que Stomund se separó y fundó a los Fidelis (cuyo trágico destino repasamos con anterioridad).

El segundo reinado de Adyr

Nadie sabe cuánto tiempo pasó la Clérigo encerrada y consumida en el Empíreo. Lo cierto es que Adyr, manifestado a través de la runa, esperaba pacientemente la llegada de su campeón. La Máscara de Lord nos dice que, a pesar del rencor que guardaba por los humanos, esperaba que un día llegare uno para convertirse en su Primer Señor Roghar.

Esa espera termina cuando un Cruzado de la Oscuridad, en lugar de atender la responsabilidad de su Orden, rompe su rosario y decide liberar a Adyr. Se apodera de la runa que custodiaba la Clérigo en la Abadía de las Hermanas Sagradas. Incluso Harkyn hace un último intento por recuperarla, pero sus días de gloria quedaron atrás y ya no es rival para el Heraldo de Adyr.

Adyr vivió eones como dios de la humanidad, gobernando sus mentes con rectitud, hasta que tres traidores los pusieron en su contra y lo exiliaron. Los humanos creían poder guiarse a sí mismos, libre de la supuesta opresión divina. No obstante, en todo el tiempo que tuvieron para forjar su destino, sólo produjeron guerras, avaricia, odio, sufrimiento y caos.

Y ahora, el campeón que Adyr tanto esperaba, con runa en mano, rompe las cadenas (los faros) que mantenían aprisionado al dios caído. Luego se dirigió al Empíreo, donde yace aquella bruja traicionera cuya retribución será algo peor que la muerte. Tomando la forma de quien antaño lo apresó, Adyr pone fin a su exilio comenzando a su segundo reinado. Aquella joven de cabellos dorados y mirada tierna es consumida totalmente, convirtiendo su cuerpo en el recipiente eterno de The Lord of the Fallen.

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Sobre Ulises Corrales

Soy un apasionado de la fantasía oscura medieval y fanático de los soulslike. Cuento historias con voz sensual en cada hoguera en la que paro a descansar.


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