Los Expedientes Malak: BIOSHOCK INFINITE – La profecía de Ken Levine

Los Expedientes Malak: BIOSHOCK INFINITE – La profecía de Ken Levine

Adoctrinamiento, falsos ídolos y el precio del libre albedrío

por Ulises Corrales

15 de agosto de 2026

A más de 10 años de su lanzamiento, la utopía flotante de Ken Levine de muestra que es mucho más que un shooter ofreciendo una cruda radiografía de nuestras propias fracturas


Existen juegos que no envejecen. Puede que su jugabilidad o mecánicas sí lo hagan, pero sus ideas y planteamientos filosóficos permanecen vivos al punto que transcienden generaciones. BioShock Infinite no es solo un shooter; es un espejo de la actualidad. Uno que refleja más que nunca la fe, la ideología y el precio del adoctrinamiento y la manipulación. El título nos lleva a la ciudad flotante de Columbia, construida por un profeta mesiánico llamado Zachary Comstock. Este, ayudado por los hermanos Lutece, secuestra a Elizabeth, a quien Booker DeWitt tiene la misión de rescatar.

Bajo esta premisa es posible identificar el rol de cada uno de estos personajes, el simbolismo que representan en la sociedad actual y cómo nosotros los interpretamos en nuestra vida diaria. De la mente de Ken Levine, el arquitecto de mundos imposibles y verdades incómodas. Del maestro que no solo diseña videojuegos, sino preguntas, ascendemos nuevamente a Columbia, no solo para recordar su historia, sino para entender lo que nos espera, antes de que Judas nos sumerja en una nueva ruptura del alma y que BioShock 4 nos lleve a otra utopía.

Bioshock Infinite Columbia

Columbia y su sociedad podrida

Columbia es una ciudad utópica ubicada en el cielo, creada bajo el ideal de la supremacía estadounidense, el excepcionalismo y una visión profundamente nacionalista y religiosa. Sin embargo, esta aparente perfección esconde una estructura social xenófoba, racista, clasista y profundamente hipócrita, sostenida por el adoctrinamiento desde la infancia. En la feria del inicio del juego se observa a niños fumando cigarrillos de forma despreocupada. Este elemento no está ahí solo como provocación visual, sino como una crítica directa al adoctrinamiento infantil y al marketing temprano.

Hoy en día podemos ver cómo una tablet o el teléfono celular se convirtieron en los mejores amigos de un niño. Muchos padres ignoran que el tiempo que sus hijos pasan conectados, en realidad están sometidos a un adoctrinamiento y entrenados para convertirse en obedientes consumidores en lugar de pensadores críticos. Columbia muestra cómo la propaganda no solo normaliza comportamientos autodestructivos, sino que también los convierte en juegos o recompensas.

En la misma feria vemos cómo se burlan de un modelo de Handyman, representándolo como torpe, monstruoso y temible. Sin embargo, todo cambia cuando entendemos que en realidad son seres humanos modificados contra su voluntad. Esto refleja la deshumanización y cómo algunos gobiernos se aprovechan de los civiles para crear soldados cuando estos no encuentran trabajo o recursos. Esto sin olvidar que luego terminan desechados como armas obsoletas, tal como ocurre en el caso de Cornelius Slate.

Cuando Booker y Elizabeth llegan a la playa en Battleship Bay, escuchan a parejas y familias conversando de forma banal, hablando del ‘bello día’ o de su amor por Columbia. Ignoran por completo los actos de violencia, segregación y control que ocurren a su alrededor. Todas estas conversaciones revelan el autoengaño colectivo donde se promueve la infidelidad, la feminidad tóxica y la obsesión por la imagen y la perfección. Vemos a personas posando de manera forzada para representar un momento feliz y perfecto. Algo idéntico a lo que la sociedad de hoy muestra en las redes sociales.

Columbia es un espejo distorsionado de nuestras propias sociedades: muestra lo que ocurre cuando se prioriza la ideología, la pureza racial, el progreso tecnológico o la tradición religiosa por encima de la compasión, la verdad y la justicia. Cada uno de los elementos mencionados, dejan en evidencia los síntomas de una ciudad que se pudre desde dentro mientras finge perfección.

Bioshock Infinite Comstock

Zachary Hale Comstock

Más que un simple antagonista, Comstock representa la manipulación del idealismo, la distorsión de la fe y el uso del poder moral como arma política y cultural. Es alguien que usa la religión para justificar la opresión. Esto se refleja en muchos líderes o movimientos que todavía utilizan los discursos morales o espirituales para legitimar exclusiones, censura o violencia bajo el argumento de proteger los valores ‘correctos’. En ambos casos, se convierten en una herramienta de control, no de convicción.

Comstock se considera a sí mismo un profeta salvador, pero su salvación depende de someter a los demás. El juego entero está plagado de voxáfonos, retratos, anuncios y discursos donde se promueve y exalta la humanidad del profeta. En la actualidad podemos ver paralelismos en figuras políticas o líderes culturales que se presentan como ‘redentores’ de una sociedad corrupta, prometiendo pureza, orden o justicia absoluta, aunque esas promesas nazcan del autoritarismo, del miedo y de la manipulación.

Por otro lado, las grandes élites (que representan a Comstock hoy en día) usan como distracción y control de masas la constante administración de entretenimiento en todos sus formatos: deportivos, visuales, artísticos, legibles e incluso inoculados. Por ello, moldean a los llamados líderes de la cultura pop o influencers para fomentar una cultura de consumismo descontrolado, sin que estos se den cuenta de que, en realidad, también se convirtieron en productos que tras su uso serán desechado.

Toda Columbia adora, alaba, respeta y admira a Comstock. Por lo tanto, él representa ese sueño inalcanzable para cada persona de nuestra sociedad, ese ídolo, héroe y persona influyente. Es el sueño que se nos vende para convertirnos en un esclavo laboral, porque esos ideales de éxito prefabricado conforman una idea que programada desde la infancia para convertirnos en el engranaje que el sistema necesita. Al reemplazar nuestros verdaderos anhelos con estas metas vacías, lo único que lograremos es terminar encerrados en Monument Island junto con Elizabeth.

Bioshock Infinite Los Lutece

Los gemelos Lutece: el destino científico

Como sabemos, en el juego los hermanos Lutece viajan entre realidades; por ello aparecen y desaparecen inexplicablemente ante Booker. Ellos crearon y desarrollaron la tecnología cuántica que le otorga a Elizabeth sus poderes de transportación entre dimensiones. Los gemelos representan el alma cuántica del juego, pero en la actualidad se puede trazar un paralelismo con la ciencia y la tecnología, incapaces de controlar las consecuencias de sus propios descubrimientos.

Estos personajes -que son la misma persona en diferentes realidades- colaboran con Comstock en el secuestro de Elizabeth. Pero al mismo tiempo, también ayudan a Booker con su rescate. Juegan en los dos bandos y le dan a cada quien lo que desea. Manipulan y experimentan con el fanatismo del profeta y con la necesidad de DeWitt. Los Lutece conforman los ojos que observan, los oídos que escuchan y las manos que ofrecen lo que anhelamos.

Ellos escuchan cada palabra que salen de nuestras bocas, se convierten en testigos de los lugares visitados y, ante cada necesidad que expresamos están ahí para sugerir una posible solución. Lo único que hace falta es estar conectado a la matrix, al sistema. Solo necesitamos estar en línea y ya, ignorando que posiblemente llegará el momento en que cada pensamiento que concibamos, ellos lo leerán.

Bioshock Infinite Elizabeth

Elizabeth: la generación que ve lo que otros no quieren ver

Elizabeth es la princesa atrapada en el castillo que, en un principio, refleja debilidad y curiosidad. Ella conoce el mundo exclusivamente a través de los libros y de su ventana. Tal como si habláramos de la nueva generación en nuestra sociedad, representa a esa juventud social y digital que se desarrolla bajo la sobreprotección y el encierro creativo, pero también bajo el abandono derivado de la emigración de sus padres.

En su aventura, Elizabeth evoluciona. El primer gran cambio que experimenta es la libertad. Luego de que Booker la rescata de la torre del ángel, lo primero que hace es bailar. Acaba de escapar de su prisión, por lo que su baile no es solo una reacción al entorno, sino una catarsis. Expresa su libre albedrío y la alegría de existir fuera del control de Comstock. Es el primer acto de autonomía pura que realiza, sin miedo ni propósito impuesto.

Paralelamente, Elizabeth pasa de sentirse como una soñadora a una mujer consciente del horror, de las mentiras y de la manipulación política y religiosa. Primero se escondía, pero luego ayuda y socorre a Booker, transformándose de una joven ingenua a una figura casi mesiánica. Bailar también le enseñó el inmenso poder que posee, capaz incluso de controlar la realidad. Sus diferentes versiones simbolizan la profunda confusión de identidad de la que hoy nuestra juventud es víctima.

La ‘generación de cristal’ de la que tanto se habla, pero de la que poco nos responsabilizamos. La criticamos y juzgamos sin recordar que nosotros la hemos forjado. Fuimos quienes los encerramos en un castillo de acero para protegerlos de aquello que, precisamente nos hizo -muy entre comillas- fuertes: la realidad.

Bioshock Infinite Booker DeWitt

Booker DeWitt: el peso de la culpa colectiva

Finalmente, está Booker, el ciudadano promedio, cansado, atareado, por momentos distraído, pero escéptico. Es un hombre ahogado en deudas. ‘Tráenos a la chica y perdonaremos tu deuda‘, le dicen. Hoy eso no es algo meramente económico, sino también moral y espiritual. Nos hemos olvidado de los valores más importantes, como unir a la familia y de mantener un hogar funcional. Por ello, al igual que DeWitt, se recurre al alcohol ante un ritmo de vida tan acelerado y fluido como las hordas de enemigos a las que nos enfrentamos en Columbia.

La deuda de DeWitt es el resultado de las decisiones que tomó en su pasado: de lo que hizo en la masacre de Wounded Knee y en la rebelión de los bóxers. Hoy en día, nosotros cargamos con una herencia de decisiones pasadas que seguimos pagando como sociedad. Guerras, desinformación e indiferencia ante el sufrimiento de los demás. No obstante, así como Booker se llega a convertir en un héroe, mártir y líder -aunque fuera en una realidad alterna-, lo logró gracias al apoyo de aliados como Cornelius Slate.

En nuestra propia realidad, quien usa los vigorizadores y lleva el riel somos nosotros. Decides cómo luchar nuestras batallas, sean heredadas o no. Lo cierto es que ahora nos pertenecen y pueden quitarnos absolutamente todo, excepto una cosa: la voluntad de decidir si dejarnos vencer o luchar. Pues, como dijo el maestro Gandalf en La Comunidad del Anillo: ‘no nos toca elegir en qué tiempo vivir, sino decidir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado‘. Pero, al igual que Booker DeWitt en BioShock Infinite, tendrás que hacer sacrificios.

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Sobre Ulises Corrales

Soy un apasionado de la fantasía oscura medieval y fanático de los soulslike. Cuento historias con voz sensual en cada hoguera en la que paro a descansar.


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