CROWN OF GREED – Análisis

CROWN OF GREED – Análisis

El oro manda

BLUM Entertainment retoma la antorcha de Majesty para dar vida a una obra entretenida que pese a sus tropiezos recupera el testigo de un sub-género muy particular dentro del RTS


Algunos relevos se hacen esperar décadas. Herencias de videojuegos que muchos estudios miran de reojo pero pocos se atreven a reclamar. En este caso, tomar la antorcha que dejó encendida el legendario Majesty no es una tarea particularmente fácil, sin embargo, Crown of Greed no duda en dar un paso al frente para recibir ese fuego con valentía. Lo llamativo es que la llama sigue viva, calienta y reconforta. Ilumina rincones llenos de nostalgia avivando las mecánicas sobre las que está cimentada la propuesta. BLUM Entertainment nos tiende una nueva invitación a dejar de lado el control absoluto para abrazar el caótico encanto de gobernar mediante el bolsillo. El problema es que intentar llenar unas botas tan grandes provoca que el título tropiece con sus propias ambiciones, aunque no por ello deja de brillar y de hacer lo suficiente como para mantener el interés.

Crown of Greed está ambientado en el reino de fantasía de Rodovia. A decir verdad, no es precisamente el típico mundo de cuentos de hadas ya que los dragones, orcos, vampiros y hombres lobo campan a sus anchas, destrozando todo lo que encuentren en su camino. Como jugadores, asumimos el papel de un monarca cuya tarea consiste en poner orden y brindar seguridad a los ciudadanos. El detalle es que no somos un general todopoderoso, sino un administrador. Pero no uno cualquiera ya que disponemos de acceso total al tesoro real como la única y verdadera arma contra el caos. Por lo tanto, a fin de mantener segura la región y limpiarla de amenazas, tendremos que contratar héroes dispuestos a dar su vida por una noble causa, siempre y cuando la recompensa sea justa. 

En términos narrativos, la experiencia es extremadamente simple. Sin embargo, la atmósfera y el diseño visual logra transmitir muy bien la situación de desesperanza en la que se encuentra este mundo. Es como leer una novela de fantasía oscura a la luz de una vela, o mejor aún, escuchar un épico relato de un veterano de mil batallas que ya lo vio todo. Porque sí, gran parte de este mérito se lo lleva el gran trabajo de actuación de voz que resulta genuinamente excelente, dándole una personalidad abrumadora al consejero que nos acompaña a lo largo de toda la travesía. Además, el juego se ve bien, con edificios detallados, modelados de héroes y enemigos muy bien logrados y una banda sonora que acompaña de forma discreta.

El verdadero corazón de Crown of Greed, y su mayor riesgo, radica en las mecánicas de control indirecto. A diferencia de cualquier RTS clásico donde debemos seleccionar a un grupo de tropas para ordenarles atacar a un enemigo, aquí todo pasa por la ‘voluntad’ de los héroes. Para cualquiera que no haya probado Majesty, muy probablemente sentirá un choque brutal durante las primeras horas. Esto se debe a que no podemos ordenar a nadie que ataque, se mueva o defienda. Dicho de otro modo, intentar que nuestro ejército haga lo que queramos es como intentar pastorear gatos, con la diferencia de que en lugar de adorables bolas de pelos tenemos mercenarios con problemas de actitud. Es desconcertante al principio, pero satisfactorio cuando uno aprende a mover los hilos invisibles del poder.

Entender que es lo que motiva a los aventureros y héroes que deambulan por la ciudad es la clave de todo. Cada soldado, hechicero o explorador está controlado por una Inteligencia Artificial con sus propias motivaciones que generalmente se resumen en una sola palabra: codicia. Ellos no luchan por la gloria del reino ni por lealtad hacia la corona, sino que lo hacen para llenar sus propios bolsillos. Una vez contratados sus servicios, podemos verlos paseando por las calles, visitando la taberna para beber, explorando el mapa a su antojo, y rebuscando oro en cofres abandonados para comprar mejor equipo en la herrería. Esta desconexión para con las unidades genera una dinámica realmente interesante donde dependemos de seres independientes que tienen sus propias agendas diarias.

Crown of Greed Análisis

A fin de que los héroes consideren mover un dedo en la dirección correcta, se debe hacer un inteligente uso del sistema de contratos. Por ejemplo, si una horda de no muertos atacan constantemente una granja ubicada al norte del mapa, la única forma de salvarla es poner una bolsa de oro sobre la cabeza de nuestros enemigos. De más está decir que cuanto más bajo sea el botín, menos interés en completar la gesta. Nuestra influencia en el mundo es indirecta, pero cada decisión económica tiene un impacto tangible e inmediato en la seguridad del reino, como así también en la de cada héroe. Porque además de subir de nivel y volverse más fuerte, también podrá comprar pociones curativas y equipamiento de mayor calidad.

Más allá de manipular a los mercenarios, nuestro papel activo recae en el diseño y la gestión del reino. El aspecto de construcción de ciudades está muy bien integrado y requiere de planificación. Construir gremios específicos nos permite reclutar a distintos tipos de héroes. Por otra parte la disposición de tabernas, mercados y herrerías se presentan como los engranajes que mueven la economía. No solo hace falta poner edificios para que todo quede bonito, sino que en realidad debemos dar forma a un ‘ecosistema’ comercial. Al fin y al cabo, si los héroes ganan dinero luchando pero no tienen dónde gastarlo, quedarán estancados.

Crown of Greed Review

Esta simbiosis genera una especie de economía circular, donde el dinero fluye como el agua en un molino. Para ponerlo en términos claros, hacemos uso del tesoro del reino para pagar recompensas a los héroes, quienes posteriormente llegarán a los diferentes comercios con los bolsillos llenos para comprar pociones y espadas. Luego los cobradores de impuestos recolectan una parte de las ganancias de esas tiendas y las arcas comienzan a llenarse nuevamente, lo que permite emitir nuevos contratos. Si bien este es uno de los desafíos más estimulantes del juego, la verdad es que no resulta para nada difícil poner en marcha esta rueda. Y una vez comienza a andar, nada la detiene.

La necesidad de poner en marcha esta economía aceitada se hace evidente cuando el entorno revela su verdadera agresividad. La defensa y la supervivencia son pilares constantes, ya que el mapa nunca deja de arrojar hordas enemigas y criaturas cada vez más peligrosas. No hay un momento de paz real. Ver como un jefe avanza hacia a las puertas del castillo genera cierto nerviosismo ya que si dicha estructura cae, perdemos la misión. Lamentablemente, todo esto se diluye rápidamente ya que no pasa mucho tiempo hasta que el oro fluye como el agua. Entonces, fijar contratos estúpidamente lucrativos ya no es un problema, lo que nos asegura que nuestros mejores guerreros -generalmente- estén ahí cuando los necesitemos.

Crown of Greed Reseña

Además de lo mencionado, Crown of Greed presenta algunas barreras que empañan lo que podría ser una experiencia mucho más redonda. El título a veces falla en explicar la profundidad de las mecánicas de incentivos. En cuanto al ritmo, por momentos se siente abrumador con un ciclo de día y noche avanza a una velocidad vertiginosa. Tampoco puedo dejar de mencionar la interfaz de usuario la cual encontré tosca y poco intuitiva. No obstante, creo que uno de los mayores inconvenientes es la facilidad con que se puede romper la economía. Llegado un punto todo se resume a construir 5 o 6 gremios de guerreros, poner la partida al doble de velocidad y olvidarse de todo.

A estas asperezas de diseño se suma un gran talón de Aquiles: los fallos en la Inteligencia Artificial. Al depender al cien por ciento de la IA de los súbditos, cuando esta no se comporta con coherencia, el impacto es devastador. Hubo momentos en mi partida donde héroes de alto nivel llegaron a ignorar recompensas astronómicas por salvar un edificio vital, eligiendo perseguir a un esqueleto inofensivo de una punta del mapa a la otra o simplemente irse a dormir a la posada. Estos comportamientos erráticos, que claramente están muy lejos de sentirse como decisiones de diseño, rompen la ilusión de libre albedrío que el juego pretende crear. Pero peor aún, terminan sintiéndose como castigos por errores que en realidad nunca se cometieron.

Mi tiempo en el trono de Rodovia se sintió como un viaje nostálgico lleno de luces y sombras. Crown of Greed es un título con alma que toma la antorcha de Majesty, y lo hace muy bien a pesar de dar algunos tropezones. Cuando el ecosistema funciona, ver como la ciudad prospera bajo nuestra guía invisible es sumamente gratificante y adictivo. Por contraparte, cuando las cosas no van como se supone, se dejan entrever las costuras del reino. BLUM Entertainment parte con una base excepcionalmente sólida, pero necesita seguir puliendo el título, especialmente a fin de balancear la economía y el comportamiento de sus héroes. Por lo demás, es una obra interesante, divertida y -en cierto punto- original que se deja disfrutar, por mucho que se deba hacer la vista a un lado en determinadas ocasiones.


Portada del juego

CROWN OF GREED

BLUM ENTERTAINMENT

Distribuye: PlayWay
Plataformas: Steam
Lanzamiento: 31 de Marzo de 2026
Género: Estrategia, Gestión, Construcción de ciudades

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Sobre Franco Borgogna

Periodista apasionado por los videojuegos que sueña en mundos pixel-art sin caídas de frames. Streamer a tiempo parcial, fundador de la comunidad “La Orden del Pixel”, amante de la series, las películas y los comics.


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