por Franco Borgogna
15 de octubre de 2026
En su lanzamiento, me costó conectar con Control. Comencé el jugo, lo desinstalé y pasó bastante tiempo hasta que decidí retomarlo. Recuerdo sentirme contrariado por lo básico del sistema de combate y a la vez la atroz cantidad de textos sueltos que había que leer para entender la historia. Lo abandoné y me olvidé que existía, sin embargo me había dejado clavada la espina. Años después, ya con ambos DLC publicados, decidí darle una segunda oportunidad. Esa vez iba sabiendo qué cosas no me iban a gustar y aún así, lo retomé con escepticismo. Sin embargo, cuando el juego ‘se abrió’ terminé por enamorarme perdidamente. Lo curioso, es que con Control Resonant me pasó algo parecido. También costó engancharme, pero el ‘click’ llegó más rápido, al punto de que lo terminé en unas pocas sesiones con una sensación de satisfacción que pocas propuestas lograron transmitirme.
La historia continúa siete años después de los eventos del primer juego. Jesse se va de The Oldest House en una misión para salvar a su hermano, pero antes nos despierta para que escapemos del cautiverio. Así es que el título nos pone en los zapatos de Dylan Faden y nos enseña a utilizar el Aberrant, un arma que toma la forma necesaria para eliminar a cuanto enemigo se atraviese por nuestro camino.
La idea es demostrar que el protagonista es un ‘parautilitario’ poderoso que puede modificar el arma a su antojo. Llevado al plano jugable significa que la misma puede cambiar de forma según nuestras elecciones, ajustando a su vez la cadencia de los combos y el tipo de daño que realiza: cortante, de impacto o en crudo. Con el pasar de las horas podemos activar diferentes finalizadores de combo, aprender habilidades de ataque, defensa y un amplio abanico de otras herramientas.

La experiencia de Control Resonant se basa en tres pilares fundamentales: la acción, la exploración y la narrativa. La primera es, dentro de todo, sencilla y accesible. Un arma primaria y otra secundaria, con hasta tres habilidades de combate equipables a la vez y un sistema de accesorios que le dan una capa de estrategia extra. La segunda es el corazón del juego y nos da una versión alterada de Manhattan para revisar cada rincón en busca de coleccionables, misiones y recompensas. La tercera sigue construyendo el multiverso de Remedy con una pluma tan afilada como siempre, no sólo en la trama principal sino en las secundarias. Éstas nos regalaran los momentos más bizarros y brillantes de la aventura, conectando el título con los anteriores.
Control Resonant está pensado para mantenernos activo saltando y esquivando mientras peleamos y llegamos al clímax narrativo.
Esta vez, Remedy no tropieza con esto de dejar desperdigados un millón de papelitos con la historia. Existen, sí, pero hay muchos menos y notoriamente breves. Control Resonant está pensado para mantenernos activo saltando y esquivando mientras peleamos y llegamos al clímax narrativo. Ese fundamento está presente a lo largo de toda la experiencia, manteniendo un ritmo de juego más activo e intenso que el anterior. La progresión también es bastante libre y disponemos de una inusitada libertad de exploración, en especial cuando conseguimos las habilidades de desplazamiento de Jeese. En el proceso, podemos aprovechar a derrotar a los Resonantes de cada zona para aprender nuevas habilidades de ataque.

Control Resonant es un juego difícil de soltar. Una vez entendí el loop de exploración, me quedaba constantemente pensando en la próxima misión. Esto es algo que el título consigue gracias a una jugabilidad pulida que otorga absoluto control sobre el protagonista, con la posibilidad de modificar la gravedad, esquivar a último momento para contraatacar y hasta invocar minions para que nos asistan en batalla. Todo presentado con un apartado técnico que funciona fluido en todo momento y con una dirección artística digna de una exposición en un museo de arte moderno. Cada zona tiene una identidad marcada, culminando en una batalla contra un jefe que siempre ofrece una experiencia audiovisual impactante.
Eso sí, considero que -si bien espectaculares- ninguno de los jefes serán recordados por la dificultad o patrones de ataque, pero sin lugar a dudas marcan un antes y un después en lo narrativo y lo jugable. Es un juego de acción con estilo que marca un claro cambio de rumbo respecto a la entrega anterior. Otro aspecto importante reside en la verticalidad. Tenemos edificios, pasarelas elevadas y los entornos escalonados ofrecen la posibilidad de acceder a diferentes zonas desde diversos lugares. Esto también tiene un impacto notable en el combate, pudiendo atacar desde arriba, reposicionarse y o alejarse rápidamente de aquellos enemigos potencialmente peligrosos.

Toda la experiencia está atravesada por la narrativa que, a veces desde lo textual y otras desde lo ambiental, hace todo para mantenernos atrapados. El ambiente cuenta tanto como una llamada o cinemática, los diálogos profundizan los vínculos entre un puñado de personajes importantes y se mantienen relevantes hasta el último minuto. Remedy no defrauda y menos en este aspecto, generando conexiones entre uno como jugador y su universo en cada oportunidad.
A veces esto se manifiesta en cosas tan simples como tomar un taxi y terminar en una dimensión alternativa, con un par de líneas de diálogo y un minijuego de observación. Fantástico. La sensación de estar jugando algo que pertenece a un universo mayor pero que, a la vez, tiene un sentido e identidad propio es algo tan maravilloso como difícil de encontrar. Por eso es que vale la pena sumergirse en esta secuela que estimula desde todos los frentes. Divierte desde la acción, conmueve con la narrativa y atrapa con una exploración exquisita.

Control Resonant es una experiencia maravillosa. La historia me tuvo en la palma de su mano, convirtiendo a la acción y la exploración en el vehículo perfecto para disfrutarla. Los seguidores del Universo Remedy pueden encontrar acá un sinfín de conexiones increíbles, y los que lleguen por primera vez van a encontrar 50 maravillosas horas de juego resolviendo puzzles, reventando enemigos y disfrutando de un apartado artístico único. Podría enumerar pequeños detalles que no se adaptaron a mi estilo de juego, pero prefiero decir que hay momentos memorables que me pusieron el corazón a mil y un final tan satisfactorio que me hizo dar cuenta que todavía no estoy listo para despedirme de la propuesta. Así de bueno es.

Sobre Franco Borgogna
Periodista apasionado por los videojuegos que sueña en mundos pixel-art sin caídas de frames. Streamer a tiempo parcial, fundador de la comunidad “La Orden del Pixel”, amante de la series, las películas y los comics.
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