por Exequiel Nieto
Cuando el scroll infinito y la dopamina marcan la tendencia de una saga estamos en problemas. Call of Duty es un título que yo, vos, todos, sabemos que significa algo. Sin embargo, por extraño que resulte, a día de hoy la verdad es que no se sabe que es. No es casualidad que los veteranos de la saga griten a los cuatro vientos que ya no ven ni el reflejo de lo que antes representaba. Y así, como un mensaje de mi ex un sábado a las 3 de la mañana, aparece Call of Duty: Black Ops 7, lo que me lleva a preguntarme: ¿Es acaso esto una auténtica invitación a renovar el entusiasmo por un vínculo perdido o solo una forma de afirmar el aburrimiento del fin de semana?
Esta será una crítica corta porque claramente la propuesta tiene muchas decisiones bien dirigidas y al segmento que apunta claramente no es el público que lee artículos de juegos o que exige cierto estándar de calidad en cuanto a la congruencia entre lo que se paga y lo que se obtiene. Tal vez es un poco romántico pensar que el equipo de La Orden del Pixel creemos en las propuestas que nos hacen sentir cosas por su historia por su arte o por las experiencias que ponen de manifiesto. En este caso, las sensaciones encontradas fueron un disgusto similar a entrar a un casino, sin camareras, sin nada que quite la sed y con una butaca muy incómoda, donde las luces, colores saturados y sonidos no faltaron.
La evidencia está en la imposibilidad de poner pausa, lo que me hizo pensar en el scroll típico de las aplicaciones de videos cortos. Considero que aquí la intención es evitar darnos un respiro a fin de que no nos demos cuenta de la pérdida de tiempo que conlleva este juego. La campaña -que sólo se puede jugar online– se presenta con una excelente calidad de cinemática, dando la sensación de que estamos frente a una buena película de acción. No obstante, al terminar todo esto, inicia una seguidilla de disgustos irrefrenables que comienza con la abrumadora inconsistencia de no tener compañeros en la campaña. Durante el video inicial se puede ver como entramos a un edificio con nuestro equipo y ni bien empieza la partida estamos completamente solos. Lo curioso es que -por algún motivo- ellos aún se comunican contigo.
Esta falta de inmersión absoluta se sigue potenciando con enemigos insípidos, para nada desafiantes y brutos. Todos, sin importar su tipo o condición, actúan de forma similar. Da igual si se trata de un robot, un humano, o un zombi: hace lo mismo aunque cuentan con diferentes cantidades de vida o blindaje. Luego está la interfaz que resulta acorde a una propuesta móvil, y lo más indignante de todo: Los carteles emergentes que aparecen a cada instante. Una bulla, un destello y ‘subiste de nivel el arma’, ‘nuevo camuflaje’, ‘desbloqueaste nosequé’, y así. El bombardeo de recompensas se hace insoportable. Además, la trama, las transiciones, y los personajes, todo me produjo rechazo. Lo bueno es que es una campaña corta, eso sí, muy densa de remar. Y eso sin mencionar que al quedarse inactivo, el juego te ‘kickea‘ de la partida. Increíble.
Definitivamente el modo zombie es lo más destacable de Call of Duty: Black Ops 7, simplemente porque es lo más coherente con lo que el título plantea
En este sentido, lejos de ofrecer una propuesta de guerra, encontré con un juego de fantasía que roza a un Resident Evil de bajo presupuesto. Definitivamente el modo zombie es lo más destacable de Call of Duty: Black Ops 7, simplemente porque es lo más coherente con lo que el título plantea. Lucecitas aquí y allá, oleadas infinitas y la posibilidad de disfrutar tanto solitario como en multijugador. Realmente funciona y es lo único que disfruté y que me pareció divertido. El título también posee un endgame con un mapa inmenso, lleno enemigos, misiones y objetivos para obtener habilidades, mejoras, y subir de nivel el personaje, con una dinámica de extracción y mucho contenido. Es interesante pero, llegó demasiado tarde, cuando el tedio y la amargura que me produjo la campaña se habían apoderado de mi persona.

En general Call of Duty: Black Ops 7 es como los trabajos de mis estudiantes cuando hacen uso de Chat GPT: cumplen con las pautas, sí, pero sin sustancia, sin contexto y -lo más frustrante- sin identidad. Es solo una producción aséptica. Entonces sí, la propuesta cumple con lo que esperaría ver en este tipo de propuestas. Me refiero a mapas variados, diferentes entornos y armas, y proponer una historia. El tema es que nada de ello hace un aporte real. No hay nada realmente destacable más allá de una sensación de fatiga y quedarme con la sensación de que el juego no merece el tiempo invertido.
más allá de las críticas generalizadas, aún es posible que Call of Duty: Black Ops 7 pueda conseguir una base de jugadores que esté feliz de disfrutar del juego
Resulta evidente que esta entrega apunta a un público muy puntual. Por extraño que parezca, tengo la sensación de que busca dejar afuera a todo el resto o por lo menos a los que vienen siguiendo la saga de hace años. Tal vez este rechazo sea algo personal ya que hace años dejé de jugar Call of Duty, por que se convirtió en el ‘Fortnite de adultos’. Y es que al final, la base es la misma: Decenas de skins que poco o nada tienen que ver con la saga, y cosméticos ridículos sin coherencia alguna como un arma con forma de pipa para fumar y así. Claro, puede que todo esto resulte divertido, pero para niños de 9 años alimentados con TikTok y mucha azúcar.

Si bien parece que esto se hizo con la idea en mente de que ‘al hijo de alguien le gusta’, lo cierto es que nada es casual. Todas estos añadidos absurdos tienen una base en las neurociencias, en los estímulos dopaminérgicos, y en incentivar una migración de los adictos al teléfono a un juego con la misma consistencia: fácil, rápida, y sin profundidad, ofreciendo a modo de estímulo notificaciones cada 20 segundos. Esto me hace pensar en que, más allá de las críticas generalizadas, aún es posible que Call of Duty: Black Ops 7 pueda conseguir una base de jugadores que esté feliz de disfrutar del juego. Al menos para jugar unas 20 o 30 horas y pasar a otra cosa, como si de una tradición anual se tratase.
Es lamentable y profundamente triste ver a donde se encuentra el nombre de Call of Duty a día de hoy. Allá por 2003 supo ofrecer una de las campañas más épicas, cruentas y memorables que tenga el recuerdo de haber jugado. Era un título que con gran profundidad ponía de manifiesto la forma cruda en que la condición humana hacía frente a la guerra. Un clásico universal del mundo de los videojuegos. Hoy es auspiciante de una entrega insípida, que solo inspira impotencia ante decisiones inentendibles de una compañía completamente disociada. Tal vez la próxima entrega llegue con la promesa de ‘retomar raíces’ y con ello reconquistar al público que con esta entrega han perdido. Sólo el tiempo lo dirá.

Más allá del modo zombie y de alguna que otra modalidad multijugador, Call of Duty: Black Ops 7 no ofrece nada memorable. En el mercado actual, está lleno de shooters que ofrecen experiencias de calidad, coherentes e innovadoras que superan a esta entrega en todos los sentidos. La campaña es aburrida, tediosa, y con muchísimo relleno. La peor que recuerdo en la saga. No me gusta entrar en comparaciones, pero para guerra inmersiva está Battlefield 6, y de multijugador innovador prefiero ARC Raider. Ahora, si la idea es disparar a zombies, okey, ahí si creo que acá se puede encontrar lo que buscamos. Por lo demás, completamente olvidable.

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Sobre Exequiel Nieto
Lic. en Artes Escénicas. Stremer y profesor, me gusta la filosofía, lo audiovisual y los placeres de la vida. De La Rioja, Argentina.
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