Hablar de PUBG es hablar del titán que popularizó el género Battle Royale. Mapas gigantescos, decenas de jugadores luchando por la supervivencia y una inmersiva cámara en primera o tercera persona. Sin embargo, con PUBG: BLINDSPOT, la franquicia da un giro radical. Abandona los inmensos campos abiertos, apostando por una vista cenital que transforma por completo el acercamiento al juego. De este modo, ARC Team y PUBG Corporation despliegan una propuesta que pretende competir directamente entre los shooters tácticos 5v5 más completos del mercado, con una estética y un diseño de primer nivel donde toda la jugabilidad de la perspectiva cenital se aprovecha al máximo.
En PUBG: BLINDSPOT debemos realizar incursiones por distintos mapas con la clásica dinámica de ataque y defensa. Un equipo intenta plantar un dispositivo disruptivo (Decrypter) en las zonas A o B, mientras el otro debe detenerlos. Para ello contamos con agentes con diferentes roles: ataque, defensa o mixtos. Cada uno tiene su propia personalidad, equipamiento especial y armamento particular que va desde escopetas, fusiles y subfusiles, hasta pistolas y rifles de francotirador. La enorme gama de herramientas, la posibilidad de fortificar puertas y paredes, la distribución en el escenario de muros destruibles y la precisión sonora de cada acción recuerdan, indudablemente, a la brillante experiencia de asedio de Rainbow Six.
Visualmente es una propuesta preciosa. El modelado de los personajes, el diseño de los escenarios y los detalles de los objetos se disfrutan enormemente bajo una interfaz limpia, discreta y sobria. Los efectos visuales completan la inmersión: el humo, las explosiones, el fuego, los muros destruidos y las ráfagas de disparos se sienten impactantes. Además, todas las animaciones están muy bien pulidas destacando los cambios de armas o las interacciones con el entorno y los dispositivos, lo que enriquece la experiencia. La accesibilidad visual es sutil y está muy bien lograda, donde los aliados y enemigos destacan facilitando el poder verlos aunque aparezcan solo una fracción de segundo en la pantalla.

PUBG: BLINDSPOT cuenta con decenas de detalles que hacen que la experiencia se sienta accesible. Las granadas, por ejemplo, muestran un pequeño icono durante su trayecto aéreo, por lo que, si prestamos atención es más difícil que algo nos tome por absoluta sorpresa. De todos modos, al principio siempre sucede que volamos por el aire por algo que no vimos venir. Por otra parte, la propuesta destaca con partidas rápidas que pueden terminar de un segundo a otro. La coordinación, la paciencia y la táctica resultan claves. Un error de movimiento o un mal ángulo se pagan caro al instante. El sistema de visión compartida con todo el equipo es un factor fundamental, las coberturas son importantes y quedar expuestos se traduce como una muerte instantánea.
La coordinación, la paciencia y la táctica resultan claves. Un error de movimiento o un mal ángulo se pagan caro al instante
Esto hace que la tensión y la adrenalina se hagan presentes en cada ronda. Para afrontar estos combates, tenemos un repertorio de agentes sumamente interesantes. Entre mis favoritos está Karnival, un atacante que cuenta con una AKM en su poder y un martillo explosivo ideal para destruir barricadas enemigas o habilitar tránsitos de rotación. Es sumamente útil y despiadado. Otro de los que más me gustó es Buddy, quién posee un imponente rifle de francotirador AWM y una ‘cámara perforadora’ que resulta vital para obtener información del otro lado de las paredes. En lo personal encontré muy satisfactorio acertar con esta arma capaz de derribar de un solo disparo a cualquier rival, dado que cuenta con el mayor rango de visión y un pequeño zoom al apuntar.

Algo a tener muy en cuenta, y que puede ponernos a prueba desde la primera partida, es que la curva de aprendizaje inicial puede resultar algo frustrante, sobre todo en lo que respecta al apuntado manual. Esto se debe a que venimos con una memoria muscular heredada de años de shooters tradicionales en primera o tercera persona, y trasladar eso a una vista cenital no es fácil. Los enemigos agachados o tumbados se convierten en un verdadero dolor de cabeza. La perspectiva resulta engañosa y ajustar la mira para acertar a un objetivo que cambia su altura en un plano 2D se siente como intentar enhebrar una aguja mientras alguien nos mueve la silla. Hasta agarrar la mano a esto lo más probable es que fallemos muchísimos disparos que parecían seguros.
Es una mecánica que, incluso después de haber invertido un buen puñado de horas, cuesta dominar por completo. Y aquí es donde nace la mayor fricción del juego: BLINDSPOT es implacable. Al mantener el ADN de la franquicia PUBG, cada error milimétrico al apuntar se castiga al instante. No hay margen para dudar ni escudos mágicos que nos puedan salvar de un mal cálculo. Dudar al apuntar a un enemigo agachado detrás de una cobertura, significa terminar muerto antes de poder corregir el ratón. Es un sistema brutal que, si bien resulta increíblemente satisfactorio cuando por fin hace ‘clic’ en nuestra cabeza y logramos dominar los ángulo, obliga a tragar mucho polvo y a lidiar con picos de frustración. Lo bueno es que superado todo esto, nos vamos a sentir como un verdadero operador táctico.

PUBG: BLINDSPOT es una propuesta sólida y muy entretenida que se planta con fuerza en la escena competitiva de los shooters tácticos 5v5. Captura la esencia de Rainbow Six pero añadiendo un giro audaz con la implementación de la vista cenital. Ofrece partidas emocionantes, momentos de mucha tensión y un estilo visual con identidad pensado para todo público. Integra todos sus elementos de manera eficiente en una experiencia que se siente familiar pero a la vez fresca y diferente. Lo que realmente me llama la atención es que el juego no tenga más publicidad ya que creo que tendría mucha más gente jugando. Más allá de eso, disfruté muchísimo de mi tiempo como agente y por eso tiene mi total recomendación.

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Sobre Exequiel Nieto
Lic. en Artes Escénicas. Stremer y profesor, me gusta la filosofía, lo audiovisual y los placeres de la vida. De La Rioja, Argentina.