Luego de unas muy buenas primeras impresiones y de haber dedicado numerosos días y noches a deambular por Nioh 3, puedo aseverar es la culminación de años de veteranía volcados en un título que abraza la curva de dificultad desde lo lúdico y nos invita a sobrellevarla de varias maneras. Team Ninja supo muy bien cómo implementar mecánicas de combate variadas, complejas y divertidas, pero enriqueciendo la fórmula clásica con una serie de elementos nuevos que elevan la experiencia. Desde el énfasis en la exploración, pasando por la rejugabilidad y especialmente la posibilidad de combinar y cambiar entre diferentes estilos de combate tocando un botón, estamos ante un juego que definitivamente representa una evolución natural y necesaria para la saga.
La historia nos lleva a Japón a lo largo de varios períodos de tiempo afectados por una fuerza misteriosa que trajo demonios de todo tipo. La idea general itera sobre cómo el poder corrompe y que, aún con las mejores intenciones, el fin no justifica los medios. La narrativa es bastante clara y se cuenta a través de deliciosas animaciones que hacen gala de la calidad del estudio japonés, un puñado de diálogos entre NPC importantes y varias misiones secundarias. Es el apartado más simple del juego pero cumple su función con creces. Tiene algunas vueltas de tuerca previsibles pero nunca se interpone entre el jugador y la aventura. Además, presenta un sinfín de guiños y conexiones entre las entregas anteriores, desde documentos y diseños de enemigos hasta otros más importantes que prefiero no spoilear.
En rasgos generales, la historia resulta entretenida y detallada, y si bien no tiene mucho sentido tampoco afecta negativamente la experiencia. Sin embargo, lo que hace de Nioh 3 un juego fantástico es su acción, algo que se siente desde el primer momento. No sólo porque cuenta con un apartado visual exquisito que se ve y se escucha espectacular, sino por cómo se juega. Los controles responden a la perfección y son completamente personalizables, el timing de los parries y los esquives son intuitivos y hasta generosos. A diferencia de otros exponentes del género, todas las armas tienen algo interesante que ofrecer y proponen un estilo diferente. Al comienzo la cantidad y variedad que tenemos para elegir puede resultar abrumadora. No obstante, si dedicamos tiempo a probarlas y aprender a usarlas, más pronto que tarde vamos a estar encadenando combos combinando estilos de combate.
Pelear no es difícil. En cuestión de minutos vamos a estar reventando Yokais. Sin embargo, aprender a sacarle provecho a todo el arsenal lleva un poco más de tiempo. Esta vez Team Ninja dividió el equipamiento según nuestro estilo de combate. Por un lado, está el samurai (el más tradicional) que hace uso de la fuerza bruta lo que permite empuñar las armas más grandes. Es el estilo que más se asemeja a la primera entrega con un mayor consumo de ki o stamina por acción y la posibilidad de recuperarlo si presionamos el botón en el momento justo. Su contraparte, el ninja, usa equipamiento liviano y favorece la agilidad, pudiendo correr a toda velocidad y esquivar sin gastar resistencia, además de abogar por las armas livianas con combos largos y rápidos, combinaciones aéreas, y un amplio abanico de ‘Ninjutsu’.
El estilo samurai tiene artes marciales y habilidades que se activan con ciertas combinaciones de ataques que desatan efectos devastadores. Cada arma cuenta con sus propias características y se potencian con una barra especial que se carga a medida que atacamos. El modo ninja también tiene capacidades únicas para sus armas, pero también herramientas como shurikens, bombas, magias elementales y de ilusión (Ninjutsu). Lo más interesante es que el juego fomenta el uso de ambos estilos, premiando a quienes cambian continuamente de uno a otro. En ese sentido, Team Ninja nos facilita la tarea, permitiendo crear presets con varias configuraciones. Así resulta muy fácil poder adaptarnos mejor a cada zona o cambiar la afinidad elemental según sea necesario.

Decir que Team Ninja sabe lo que hace sería quedarse corto. Es un estudio que conoce el género como la palma de su mano. Por dicho motivo puede implementar una gran cantidad de armas y mecánicas sin que la experiencia se sienta demasiado complicada. Por ejemplo, el loot es abundante y generalmente redundante, pero a la vez tenemos una herramienta que nos permite desarmar, vender o transformar en amrita (experiencia) cualquier objeto de forma automática. Es cuestión de configurar un par de filtros sencillos y el juego se encarga del resto, algo vital de cara al inevitable y espectacular New Game + y una forma simple de resolver la navegación por el inventario.
Lo mismo sucede con la exploración, que esta vez cobra un protagonismo mayor. Si prestamos atención a la descripción del equipamiento y Espíritus Guardianes, podemos contar con habilidades pasivas que indican los puntos de interés en el minimapa. Desde la ubicación de los enemigos, pasando por los simpáticos Kodamas, hasta los cofres y actividades secundarias. De hecho, el cambio más importante que introduce Nioh 3 es el énfasis que pone en esta arista. Ahora, en lugar de niveles cerrados en los que había que cuidarse hasta desbloquear el infaltable atajo, tenemos dos mapas abiertos con una gran cantidad de objetivos que podemos completar con absoluta libertad.
Decir que Team Ninja sabe lo que hace sería quedarse corto. Es un estudio que conoce el género como la palma de su mano
Lo mejor es que a medida que descubrimos el mundo y realizamos misiones, el juego nos premia con bonificaciones al ataque, defensa, suerte y todo tipo de mejoras pasivas. De este modo, si estamos complicados en una batalla, no sólo podemos recurrir al farmeo de recursos para subir de nivel. Por el contrario, también podemos fortalecernos a medida que exploramos el resto del mapa. Tal es así que descubrir toda un área al completo vamos a recibir como recompensa con otra bonificación aún más grande. Esto sumado a los los recursos y equipamiento que ganamos completando las misiones secundarias, hacen que la progresión se sienta más fluida y llevadera.

La dificultad sigue siendo parte vital, eso no cambió. La diferencia es que ahora hay más para hacer cuando un jefe nos tiene a mal traer. Esto no significa que Nioh 3 no presente situaciones frustrantes o batallas complicadas, de hecho el jefe del tutorial nos dará la bienvenida varias veces hasta que le agarremos la mano. Sin embargo, si la cosa se complica siempre podemos llamar a otro jugador para que nos ayude o invocar una versión de este controlada por la IA. Team Ninja ofrece una experiencia cooperativa tradicional y otra que se centra en la exploración, ambas desde el apartado ‘coop’ en cada santuario, y una menos invasiva que son las tumbas azules. Dicho de otro modo, podemos dejar una señal para ayudar para que el juego tome una copia de nuestro personaje con la configuración de equipo que teníamos en el momento de dejar la marca.
Esta es una buena fuente de puntos de gloria y resuelve los picos de dificultad cuando no contamos con la posibilidad de jugar en online. A lo largo de las más de 50 horas que pasé con Nioh 3 tuve varios momentos de frustración pero también muchísimos de gratificación. Algunos jefes que parecían inderrotables terminaron cayendo a fuerza de observar sus patrones de ataque y cambiar los estilos de combate según la situación. El parry me resultó vital para conservar ki, pero también adoptar el estilo ninja y esquivarlo todo, usando ilusiones para confundir al enemigo y aprovechando para atacar por la espalda. Lo único que podría argumentar es que hay poca variedad de enemigos. También que a veces recae en la dificultad artificial de poner combates contra monstruos gigantes en espacios muy reducidos. Pero la verdad, apenas son detalles en comparación con todo lo que ofrece.

El mayor logro de esta entrega es fundir más de una docena de armas en dos estilos que se pueden combinar apretando un botón. Todo se siente parte de una misma experiencia. Una que ostenta un diseño de jefes exquisito y se vuelve más compleja conforme avanza, invitando constantemente a explorar su potencial y encontrar nuestra zona de confort. Nioh 3 es un gran juego que sabe cómo asimilar la realidad de la industria sin perder de vista su esencia. Es una muestra más de la habilidad de Team Ninja para adaptarse y ofrecer maravillosos sistemas de combate ágiles y precisos. Hay algo de Ninja Gaiden, un poco de soulslike, y lecciones aprendidas con Stranger of Paradise que rindieron frutos. Un fuerte cambio de paradigma respecto a los juegos anteriores, posicionando muy bien a la saga de cara a futuro, dejando en claro que está lista para volver a evolucionar.

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Sobre Sebastián Cigarreta
Periodista especializado en gaming, amante de los juegos incomprendidos y eterno enamorado de los clásicos noventosos. Tengo debilidad por todos los MegaMan, siempre Vega main y soy eterno caballero de Boletaria.
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