Bajo una densa lluvia, explosiones y toda la sordidez que una pixelada ciudad retrofuturista puede ofrecer, Neon Inferno irrumpe como un disparo directo al corazón de la nostalgia arcade, que estalla con identidad propia. La obra de Zenovia Interactive nace como un homenaje visceral y moderno al espíritu de los arcades clásicos. Pero más allá de eso, es un juego que conjuga con gran ambición dos tradiciones históricas: el run and gun lateral y el gallery shooter. El resultado es el de un título que representa tanto una reverencia por el pasado como una audacia contemporánea por el género demostrando un gran nivel creativo y una propuesta jugable que, aún después de ver los créditos, deja con ganas de más.
Ambientado en una Nueva York distópica del año 2055, Neon Inferno nos sumerge en una metrópolis asediada por la guerra de facciones. Bajo este contexto, las mafias y la corrupción del departamento de policía de la ciudad convirtieron las calles en una galería de tiro al blanco las 24 horas del día, los siete días de la semana. En lo profundo del caos urbano, desde las sombras emergen dos asesinos de élite: Angelo Morano y Mariana Vitti. Estos dos profesionales sirven a La Familia, una organización criminal que busca consolidarse como la organización más poderosa de la ciudad. Más allá de su premisa, lo que llama la atención de forma inmediata es el apartado gráfico que, sin temor a equivocarme, es uno de los más lindos que vi en 2025.
Desde su anuncio, el trailer me había dejado alucinando, pero cuando pude probarlo en la EVA 2025 es que quedé encantado. Sin embargo, ahora que disfruté de todos lo que el título tiene para ofrecer, sólo puedo decir que es una locura. El pixel art es realmente hermoso. Los diseños de personajes que rozan lo chibi en la práctica, pero que no se guarda nada para las cinemáticas o los escenarios. Los entornos se sienten muy vivos y sumamente cuidados. Cuentan con detalles por doquier, efectos de luz y sombras que no esperaba ver en una obra tan acotada. El título originalmente viene con todos los filtros y modificadores gráficos activados, pero ofrece la posibilidad de activar o desactivar efectos a gusto y placer.
Personalmente disfruté muchísimo de los efectos de desenfoque gaussiano y el filtro de tubo catódico que hicieron de la experiencia una delicia visual. En cierto punto, me recordó muchísimo a aquellos días en que pasaba horas en los salones arcade gastando en fichas el dinero que -se supone- estaba destinado a la cooperadora del colegio (¡perdón, má!). La iluminación volumétrica también hace maravillas sobre la puesta en escena general, aprovechando la disposición del neón por aquí y allá. Estas fuentes resaltan bastante en pantalla y, lejos de sentirse como una molestia, hacen que todo luzca mucho más espectacular durante la acción a la vez que realza el tono cyberpunk-noir de la propuesta.
La banda sonora acompaña a la perfección la estética y la historia del juego. Aunque carece de actuaciones de voz -que ni falta le hacen- la música funciona como una especie de columna vertebral conectando con la energía del mundo con el combate. La mayoría de las pistas son de corte synthwave al mejor estilo de Carpenter Brut, Perturbator o Nightstop, lo que hace que canciones como su homónimo ‘Neon Inferno‘ rememoren a Blade Runner. Sin embargo, también hay lugar para pistas que van para el lado del heavy metal como Redline o MegaloManiac. Estas rolas apelan a un sonido más pesado con guitarras eléctricas y una batería de fondo a toda velocidad. Destacar que Ambedo se convirtió en mi canción favorita ya que contiene un poco de cada uno de estos estilos sumado a una letra interpretada por una voz femenina que resulta muy embriagante.
En cuanto a lo jugable, como cabría esperar de un título de estas características, la duración es proporcional a la dificultad, que es bastante alta

En cuanto a lo jugable, como cabría esperar de un título de estas características, la duración es proporcional a la dificultad, que es bastante alta. Pasado el tutorial, Neon Inferno no perdona. Morir con frecuencia se torna en una parte vital de la experiencia a fin de aprender patrones de ataque de los enemigos. No obstante, a diferencia de otras propuestas del género, nuestros protagonistas no mueren de un solo ataque. Afortunadamente, resienten hasta un máximo de cuatro ‘toques’ antes de mostrar la pantalla de Game Over. La verdad es que puede llegar a fastidiar, pero el título debe tomarse como lo que es: un desafío. Esto es parte del ADN, ya que se inspira en los arcades ‘come fichas‘ donde debíamos memorizar hasta el último ataque enemigo a fin de superar un nivel.
Lo curioso es que Neon Inferno es complicado justamente por su jugabilidad. Las mecánicas beben directamente de juegos como Gunstar Heroes, para el lado run and gun y plataformeo, y de Wild Guns en su vertiente shooter estilo galería de tiro. Esta combinación es excelente porque los niveles no están segmentados, sino que todo ocurre al mismo tiempo. Esto obliga a permanecer alerta todo el tiempo y andar con ‘mil ojos’ captando enemigos, esquivando disparos y granadas, mientras avanzamos por escenarios con plataformas que exigen una coordinación perfecta. Como frutilla del postre, cabe destacar que este aspecto destaca el impresionante trabajo que Zenovia Studios realizó con todas las animaciones que ocurren en ambos planos de cada escenario.

No es casualidad que los entornos estén tan bien trabajados. La misión de la discoteca es todo lo que está bien. La jugabilidad híbrida obliga a pensar el combate en múltiples planos pudiendo disparar tanto desde la misma posición a los enemigos que están en el fondo, como trasladarse a dicha zona para acabar con ellos más de cerca. Adicionalmente Neon Inferno cuenta con un sistema Bullet Time. Esto nos permite ralentizar el tiempo y desviar proyectiles con un cuchillo de plasma para así eliminar a los enemigos con sus propios disparos. Sin lugar a dudas, una de las habilidades más útiles cuando se logra dominarla, al igual que los doble saltos y esquivas.
Pero ojo, no todo es miel sobre hojuelas. Neon Inferno cuenta con un sistema de mejoras que pueden adquirirse con los créditos obtenidos tras completar satisfactoriamente una misión. El problema radica en que está algo desaprovechado porque los power ups influyen muy poco. Otra pega está en los puntos de guardado automático. Por lo general se encuentran en puntos poco estratégicos obligando a tener que atravesar secciones más extensas de lo esperado luego de cada muerte. Más allá de estos detalles, el juego se deja disfrutar muchísimo. Además, cuenta con un Modo Arcade que evoca la dureza de las recreativas de antaño ya que debemos completar la aventura de un tirón, sin checkpoints ni segundas oportunidades. También ofrece la posibilidad de cooperativo local para dos jugadores lo que amplifica la adrenalina y el despelote en pantalla.

Neon Inferno no es un simple ejercicio nostálgico. Por el contrario, es una reinvención respetuosa y entusiasta de géneros clásicos con una personalidad propia y un nivel de pulido que pocos juegos consiguen. El título ofrece un nivel de desafío acorde tanto para veteranos como para jugadores novatos. Zenovia Interactive nos invita a repetir niveles a fin de agudizar los reflejos, mientras probamos distintas estrategias, en una experiencia que nunca cansa. Pese a ciertos detalles y su breve duración, que oscila entre las dos horas y media, el estilo visual, el sonido envolvente y la mezcla de géneros lo convierten en una recomendación sólida para quienes aman y extrañan los arcades desafiantes.

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Sobre Darío Gadea
Sniper de pura cepa. Fanatico del horror, la fantasia y la ciencia ficción. Adicto a los Metroidvanias, los RPG, la musica pesada y el synthwave. Cuando no esta leyendo algo perturbador esta jugando a Age of Empires II
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