por Paula Ridigolo
El 1 de Julio, PlayStation sacudió a la industria con el anuncio de que a partir de enero de 2028 dejarán de producir los videojuegos en formato físico para centrarse exclusivamente en el la comercialización digital. De acuerdo con Sony, la decisión se debe a las nuevas tendencias de los usuarios que consumen la mayoría de los juegos a través de tiendas digitales. No obstante, la realidad parece indicar algo completamente diferente puesto que las reacciones en contra de esta medida no se hicieron esperar.
En primer lugar, las páginas oficiales de Sony de X, Instagram e incluso en YouTube, recibieron numerosos comentarios negativos por parte de los jugadores. Sin embargo, los usuarios no sólo se limitaron a ello. Algunos tomaron acciones más drásticas como por ejemplo, cancelar el servicio de suscripción de PlayStation Plus. Este descontento llega aparejado de preocupaciones como el hecho de que se genere un monopolio en los precios y la sensación de no tener garantías de que un juego digital realmente les pertenezca.

Si bien esto puede interpretarse como un ‘pataleo’ por parte de la comunidad, existen fundamentos reales para ello. De hecho, la propia Sony expuso uno de los mayores problemas de abandonar los formatos físicos. El 26 de junio envió un correo a varios usuarios notificando que, debido a la finalización de un acuerdo de licencia, 551 series y películas serían retiradas de PlayStation Store. Es entonces que los consumidores que creían haber realizado una compra se encontraron con que, en realidad, se trataba de un alquiler de varios años.
A todo esto, cabe destacar que los consumidores no fueron los únicos en levantar la voz. Fundaciones como La Fundación para la Historia de los Videojuegos se manifestó en contra de la decisión. Por su parte, Lost in Cult, una editorial especializada en libros de videojuegos y defensora de los formatos físicos, también expresó su descontento. Incluso Forbes catalogó esta decisión como el mayor escándalo de Sony en los últimos 20 años. Lo que está claro es que el final del videojuego físico plantea interrogantes complejos sobre los costos, la conservación y la comodidad del consumidor. Para bien o para mal, la industria está cambiando más rápido de lo previsto.

Sobre Paula Ridigolo
Escritora aficionada de historias. Amante de las novelas policiales. No dejo misterio sin resolver. Escuché el primer CD de Pokémon y quedé enamorada de sus canciones.
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