por Franco Borgogna
El páramo postapocalíptico de Mad Max dejó una huella indeleble que a su modo logró extenderse al mundo de los videojuegos, más allá de su propio nombre. La franquicia estableció un estándar para los mundos abiertos desolados, como así también la visceralidad y el frenetismo de los combates a bordo de vehículos. Su influencia es innegable y a día de hoy contamos con varios exponentes que buscan crear sus propias versiones de dicho universo. Dust Raiders es un videojuego que busca homenajear a este legado, llevándonos a un futuro donde la supervivencia depende de nuestra astucia, de la habilidad para conducir y la voluntad de luchar por cada gota de combustible en un desierto implacable. Sin embargo, pese a sus buenas intenciones, el título todavía necesita algo de sustancia o -tal vez- un golpe de horno.
A decir verdad, tuve buenos momentos con Dust Raiders, al menos durante las primeras horas. Es un juego entretenido que despliega todo su potencial en los primeros 60 minutos, sin embargo a partir de entonces comienza a desinflarse poco a poco debido a que se torna muy repetitivo. El trabajo de Vixa Games comienza con la destrucción de nuestra refinería por parte de una banda despiadada. Esto obliga a nuestro protagonista a embarcarse en una cruzada de venganza que se extiende a lo largo y ancho de un páramo desolado. El argumento es bastante sencillo y el desarrollo narrativo plano. Aún así, y a groso modo, ambos factores cumplen con su cometido de sumergirnos en un duro mundo sin ley.
El juego está construido sobre una estructura estilo sandbox, con un mundo abierto que podemos explorar a voluntad, combinando la estrategia con la supervivencia añadiendo, además, una pizca de elementos RPG. Como jugadores tomamos el control de un convoy que comienza sólo con un vehículo, aunque conforme avanza la partida podemos añadir hasta 2 más, teniendo un total de 3. Cada uno cuenta con espacios para equipar armas y tripulantes que otorgan bonificaciones únicas. Esto es indispensable ya que durante nuestra aventura por el desierto vamos a tener que hacer frente a decenas de malvivientes que pretenden quedarse con lo que no es suyo.

Dust Raiders presenta un mapa relativamente grande lleno de enclaves que funcionan como centros comerciales, donde además podemos reparar y abastecer nuestros vehículos de combustible. También existen varios puntos de interés como ruinas o puestos abandonados que, al visitarlos, disparan un evento narrativo en los que podemos tomar algunas decisiones. De más está decir que nada de esto tiene impacto en la historia: En el mejor de los casos podemos recibir algunos recursos adicionales, mientras que en el peor vamos a perder a alguno de los tripulantes, algo que sucede con bastante frecuencia. Esto resulta bastante frustrante, en especial por lo repetitivas que se tornan dichas situaciones.
La exploración en sí ocurre en tiempo real y en este sentido la gestión del combustible es clave para sobrevivir. Por supuesto, no es gratis y para mantener el tanque lleno hacen falta fichas de casino, la moneda de intercambio en el juego. Estas las podemos obtener realizando pequeños trabajos como eliminar a una pandilla de malhechores, llevar recursos de un asentamiento a otro, y tareas por el estilo que se repiten ad infinitum. El hecho de que se nos termine en medio de la nada no sólo se traduce como un ‘Game Over’ que nos enviará de regreso al último enclave visitado, sino que vamos a perder todo lo que llevemos encima. Afortunadamente, los restos del convoy permanecerán en el lugar de la tragedia, por lo que es posible regresar a por nuestras pertenencias.

Por su parte, el combate presenta un sistema de cuadrículas, aunque no es por turnos sino con una especie de ‘pausa’ que ralentiza el tiempo. Durante los enfrentamientos, podemos mover a nuestros vehículos en tiempo real, elegir a qué objetivos disparar y hacer uso de habilidades especiales. Todo resulta bastante intuitivo y fácil de aprender. La dificultad de los enfrentamientos por lo general radica en la cantidad de enemigos y en los obstáculos propios del escenario. Pero en Dust Raiders también tenemos enfrentamientos contra jefes, y ahí las armas y el equipamiento cobran muchísimo protagonismo. Y es que además de comprar combustible, las fichas también se pueden usar para comprar diferentes tipos de armas, objetos que aportan habilidades especiales y tripulantes que dotan de pasivas a cada vehículo.
en Vixa Games claramente tuvieron grandes ideas con Dust Raiders y, en general, logran ejecutarlas con éxito
Si bien tenemos algunas opciones, como escopetas, ametralladoras, rifles de francotirador o lanzallamas, la variedad es más bien escasa. Lo mismo sucede con el equipo que aporta habilidades especiales y con los diferentes tipos de vehículos. Incluso me atrevería a decir que este aspecto está algo descuidado, ya que no existe un incentivo real para combatir puesto que el juego no cuenta con un sistema de progresión. Incluso me llamó mucho la atención el hecho de que tanto el trailer como las imágenes promocionales de Dust Raiders difieren bastante de lo que es el juego en sí. Algunos elementos están ausentes y pareciera como que algo se quedó en el camino. Puede que tal vez por las prisas o quizá por falta de recursos, pero lo cierto es que todo esto necesita una vuelta de tuerca urgente.

Pese a lo mencionado, en Vixa Games claramente tuvieron grandes ideas con Dust Raiders y, en general, logran ejecutarlas con éxito. De todos modos, el juego tal vez pudo beneficiarse de un tiempo en acceso anticipado. Estimo que durante los próximos meses el juego seguirá recibiendo actualizaciones que aportarán soluciones a varios aspectos que -al momento de escribir este artículo- lastran la experiencia. Los combates y las misiones resultan repetitivos, la variedad de armas y vehículos es poca, la progresión prácticamente nula y los eventos narrativos poco interesantes. El juego despliega su potencial durante los primeros compases de la aventura y luego se queda con prácticamente nada que ofrecer.
Técnicamente hablando, estamos frente a un juego sencillo, pero cumplidor. Los gráficos no son el punto fuerte de la experiencia, pero el diseño artístico resulta más que interesante. Todo se siente sucio, desolado y peligroso. Cada personaje con que interactuamos está impregnado por un aura de inquietud, como si de un momento a otro pudieran reaccionar de forma imprevista. En cuanto al páramo que recorremos, presenta vestigios del antiguo mundo de mucho antes del apocalipsis, lo que realza la narrativa visual. No sabemos qué pasó, ya que poco se nos cuenta acerca de ello, pero de seguro no fue nada bueno. Respecto a la música, acompaña pero sin más, aportando solemnidad durante la exploración y algo de vertiginosidad durante el combate. La describiría como ‘correcta’.

Dust Raiders es un videojuego interesante y con mucho potencial, pero que todavía requiere de mucho trabajo. Indudablemente, el título de Vixa Games se habría beneficiado bastante de permanecer un poco más de tiempo en desarrollo. A partir del material promocional compartido por el equipo, está claro que sus responsables tienen -o tenían- ideas muy diferentes de lo que era a lo que realmente es. Posiblemente con algo de tiempo y esfuerzo logren paliar las carencias que, desde mi perspectiva, ostenta el título. Ahora mismo, me cuesta recomendarlo, pero quizá en algunos meses la situación sea completamente diferente. Hasta entonces, podemos dedicar ese tiempo a ver la saga de Mad Max.

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Sobre Franco Borgogna
Periodista apasionado por los videojuegos que sueña en mundos pixel-art sin caídas de frames. Streamer a tiempo parcial, fundador de la comunidad “La Orden del Pixel”, amante de la series, las películas y los comics.
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