DEATH STRANDING 2: ON THE BEACH – Análisis

DEATH STRANDING 2: ON THE BEACH – Análisis

La experiencia Kojima para todos y todas

Sam Porter Bridges regresa en Death Stranding 2, una aventura más espectacular, ambiciosa y accesible que deja en claro que Hideo Kojima sigue estando a la altura de su propia leyenda


Death Stranding fue revolucionario. No sólo porque hablamos del primer lanzamiento de Hideo Kojima desde su infame desafectación de Konami, sino porque supo capturar el costado lúdico sin dejar de ofrecer una fuerte propuesta narrativa. La controversia lo siguió de cerca recibiendo críticas superficiales por parte de un segmento de la audiencia que claramente no lo había jugado. No ofrecía una experiencia fácil de asimilar, y no era un juego para todos. Sin embargo, la visión del creativo primó por sobre los prejuicios, logrando destacar gracias a su jugabilidad única. Haciendo gala, una vez más, de un reparto hollywoodense digno de una producción cinematográfica de alto vuelo, Death Stranding 2 continúa la historia de Sam Porter Bridges, profundizando en términos narrativos. Sin embargo, esta vez reconstruye su columna vertebral sumando un sinfín de mecánicas que lo hacen más accesible y, a la vez, mucho más espectacular.

Death Stranding 2 retoma la historia apenas un año después del final del primer título. Luego de cumplir su misión, Sam pasa sus días pacíficamente junto a Lou en un búnker cuando reciben la visita de Fragile. Luego de unir a las Ciudades Unidas de Norteamérica los envíos se realizan con drones; Bridges y Fragile Express fueron disueltos y necesitan unir México. Esta misión, que sirve también para refrescar conceptos básicos y dar la bienvenida a los nuevos jugadores, sienta las bases narrativas para el resto de la aventura. Lo interesante es que, aún en un mapa limitado, Kojima consigue transmitir la esencia del primer título y darnos las herramientas necesarias para que -posteriormente- conectar a Australia no resulte tan complicado. Esto no quiere decir que se trate de un juego fácil, pero se nota que esta vez la propuesta va por otro lado.

Hablar de la historia sin arruinar la experiencia es imposible. Prefiero no ahondar en detalles, aunque debo decir que estoy muy conforme con el desarrollo de los personajes. No sólo de los recurrentes, sino las nuevas incorporaciones como Tomorrow, Tarman, Rainy y Dollman. Todos están bien escritos y se integran al universo a la perfección. En ocasiones dudé acerca de si ciertas situaciones estaban debidamente justificadas pero me alegra informar que todo encaja en la lógica interna. Kojima se encargó de cuidar con recelo cada referencia cinematográfica oscura, guiños y líneas de diálogo convirtiendo al título en una obra de arte. Fiel a su estilo, tenemos situaciones graciosas que contrastan con la gravedad del conflicto principal. El misterio se revela a cuentagotas, con algunos giros de guión evidentes y otros que me dejaron boquiabierto. Un título cuya narrativa absorbente y pulida me mantuvo al borde del sillón en todo momento.

Death Stranding 2: On the Beach Review

La mayor diferencia con la primera parte radica en la jugabilidad. En una primera inspección, Death Stranding 2 sigue la misma línea. Sin embargo, nos hace saber que ahora Sam es un experto y todo lo que aprendió en el juego anterior rindió frutos. Esto significa que ya no tenemos situaciones de stress simplemente por bajar una pendiente muy cargados. Ahora es más fácil nivelar la carga y sobrellevar un posible traspié, pero además disponemos de un gran abanico de herramientas que nos simplifican la vida. Si cumplimos con los envíos de México hasta conseguir 3 o 4 estrellas por centro de distribución vamos a obtener vehículo, exoesqueleto, accesorios para la mochila y hasta armamento de altísima calidad. El desafío ya no pasa por la escasez de recursos, sino por la variedad de objetivos a cumplir mientras cruzamos distancias extremadamente largas en un mapa enorme.

Lo dicho puede verse como un paso atrás para los puristas pero, en mi experiencia, hizo que todo fuese más fluido y divertido. El hecho de que sea más accesible no implica descuidar nuestra carga. Aún debemos atarla para evitar accidentes y acomodarla para evitar tropiezos innecesarios. Pero los vehículos hacen todo más sencillo, inclusive escapar rápidamente de los BT si tenemos los accesorios correctos. Por ejemplo el camión puede equiparse con un brazo imantado para levantar los paquetes del piso automáticamente y con una ametralladora que dispara a los enemigos cercanos sin necesidad de apuntar. Si a esto le sumamos la posibilidad de poner baterías de emergencia, módulos antigravedad para evitar daño por caída y armazones defensivos, podemos cruzar a toda velocidad una zona peligrosa y salir indemnes. Por supuesto, esto no aplica a todas las situaciones, pero es una herramienta vital que está a nuestro alcance relativamente rápido.

Otro aspecto crucial de esta secuela es el sistema de combate. Sam puede atacar con escopetas, rifles automáticos, pistolas ametralladoras, lanzagranadas y media docena de armas experimentales. Por defecto todas dejan inconsciente a los enemigos, pero también nos permiten habilitar el daño letal. Eso sí, debemos deshacernos correctamente de los cuerpos si no queremos que lo absorba un BT y se genere una explosión gigantesca. Lo cierto es que, además de infiltrarse en bases militares de las brigadas enemigas como si estuviéramos en un Metal Gear, también podemos entrar en un camión y reventar todo con un lanzagranadas. Death Stranding 2 es un juego que ofrece una libertad de acción inusitada; nos da una serie de mecánicas pulidas y bien diseñadas para que usemos nuestra imaginación y hagamos literalmente lo que nos guste. 

Tenemos herramientas para facilitarnos la vida, como botas y exoesqueletos especiales, o un carrito flotante para arrastrar la carga o usarlo como un skate. También vehículos accesibles y personalizables, rampas, o tirolesas que se extienden por cientos de metros. Incluso contamos con un deslizador en forma de ataúd que además sirve para camuflarse como cierta caja legendaria. No hace falta utilizarlos todos, de hecho es probable que no se usen ni la mitad, pero las opciones están ahí. Los obsesivos podemos dedicar tardes a restaurar las autopistas para circular rápidamente en nuestro vehículo favorito, o habilitar los monorrieles para subirnos con camión y todo, llevar automáticamente un container lleno de recursos al punto de recolección más cercano y atravesar medio continente en cuestión de minutos. Todo eso es opcional, pero resulta tan divertido que nos tendrá durante horas recorriendo cada sector del mapa.

Death Stranding 2: On the Beach Análisis

A diferencia de la primera entrega, ahora Hideo Kojima deja salir su costado más cinematográfico y espectacular. El camino hacia un objetivo puede convertirse en la ocasión perfecta para poner un combate de proporciones épicas contra una gigantesca criatura hecha de brea, un mecha increíble o directamente una batalla campal contra robots, mercenarios o una gran cantidad de BT. Y eso no incluye los jefes obligatorios, exquisitamente diseñados y a la altura de su propia leyenda. Son escenarios aparte en los que, de alguna manera se nos anticipa que se viene una pelea importante. Todo lo demás es magia pura. Parte de la experiencia es sorprenderse y descubrir, guiño a guiño, todas las referencias y los secretos que este clásico moderno nos tiene preparados. Por eso prefiero no entrar en detalle, pero les garantizo que les esperan combates vistosos y estimulantes con un nivel de desafío exquisito.

No existe juego de Kojima sin grandes personajes. Desde lo último que hizo en Konami venimos viendo a grandes actores, actrices o directores que participan en sus producciones y Death Stranding 2 no es la excepción. Si bien no pretendo revelar detalle alguno, podemos encontrar un sinfín de caras conocidas a lo largo de la aventura. Más allá de los cameos, se suman personajes principales nuevos interpretados a la perfección por Jonathan Roumie (Dollman), Elle Fanning (Tomorrow) y Shioli Kutsuna (Rainy). También regresan Léa Seydoux, Norman Reedus y Troy Baker, presentes en la primera entrega, pero con una vueltita de tuerca. Las cinemáticas están extremadamente cuidadas, no solo en ejecución sino en ritmo y duración. Estas hacen avanzar la narrativa principal, y si bien hay más son breves, se pueden saltear, pausar y hasta cuentan con una barra de duración para ver cuánto falta.

El otro gran protagonista de esta aventura es el mundo en sí. No importa si hablamos de México o Australia, la topografía y el clima dinámico son parte crucial de esta experiencia. Cada montaña se siente única, cada brazo de agua que debemos cruzar propone un desafío en sí. Tal vez necesitemos buscar un sector menos profundo para atravesarlo pero con cuidado, porque si está lloviendo puede crecer el cauce del río y toca improvisar. Los desiertos tienen tormentas eléctricas con viento y columnas gigantes de arena, mientras que las montañas presentan nevadas copiosas y terremotos que pueden generar desprendimientos de rocas y derrumbes por doquier. Cada rincón se traduce como un desafío que podemos sortear de decenas de formas diferentes.

Pero no todo es dificultad, ya que también contamos con un amplio abanico de recursos y la ayuda del resto de los jugadores para superar la adversidad. La comunidad puede ver y utilizar nuestras construcciones, aprovechando tal vez un puente o cargador de baterías y dejarnos un par de ‘likes‘ a cambio. Esta dinámica sigue siendo tan útil como antes, pero está potenciada al extremo. Podemos pedir recursos a través de mensajes y hacer una autopista carísima en cuestión de minutos, solicitar armas en medio de un jefe y hasta completar los envíos frustrados de otros jugadores. Para ser un juego en solitario Death Stranding 2 tiene uno de los mejores sistemas multijugador asimétrico, solo para ayudarnos entre nosotros y trabajar en comunidad.

Esta vez, el universo creado por Kojima Productions es un poco más divertido, aunque igual de oscuro y turbio. Los eventos de esta secuela revalorizan la primera entrega y profundizan sobre las consecuencias de nuestras acciones. La Playa es un lugar misterioso pero más accesible, las investigaciones van dando sus frutos y nos dan la pauta de que esto es sólo el comienzo. También podemos ver la dualidad de la naturaleza humana plasmada en todo su esplendor. Esto es algo palpable no sólo en las órdenes que recibimos, sino en cómo los sobrevivientes adaptan la narrativa a su realidad. En el medio está Sam, Lou y todos nuestros amigos que nos acompañan en una misión cuyo objetivo está demasiado claro.

De más está decir que la historia es, una vez más, el plato fuerte de la propuesta. La gran diferencia con respecto al primero es que ahora contamos con un apartado jugable exquisito y accesible, variado y entretenido que sin duda se puede adaptar a los gustos de cualquier jugador. Los únicos que salen perdiendo acá (apenas un poquito) son los puristas del primer juego. Aquellos que disfrutaban el desafío brutal de esquivar cada piedrita y sentir la adrenalina de estar a punto de perder toda la misión por cruzarse con un BT. Un poco entiendo la pérdida pero hay tanto que experimentar, tanto para ganar en comparación, que si quiero revivir esa crudeza prefiero rejugar el anterior.

Death Stranding 2: On the Beach Reseña

Death Stranding 2 es fantástico. Ofrece una libertad inusitada para afrontar cualquier objetivo, un sinfín de misiones opcionales y una campaña extensa creada con precisión suiza. El motor de juego se adapta a las necesidades del guión, especialmente a la acción, cumpliendo con creces en todo aspecto. Decir que se ve espectacular es hasta injusto ya que cuenta con un apartado audiovisual sin comparación, cuyo exquisito ciclo de día/noche nos hace sentir que estamos jugando a dos cosas diferentes. Es un título fantástico que ofrece acción e infiltración como solo Hideo Kojima sabe, pero también drama y tensión. Y no sólo desde el guión, sino cuando en medio de una entrega se desata una tormenta de nieve o eléctrica. El nivel de inmersión es abrumador, las horas se pasan volando e invita a no dejar de jugar. No es simplemente un videojuego; es una experiencia única que todos deberían vivir.


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Sobre Sebastián Cigarreta

Periodista especializado en gaming, amante de los juegos incomprendidos y eterno enamorado de los clásicos noventosos. Tengo debilidad por todos los MegaMan, siempre Vega main y soy eterno caballero de Boletaria.


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