El día llegó. Finalmente está aquí. Inesperadamente. Increíblemente. Incomprensiblemente. Es 2026 y gracias a Fabraz y Atari tenemos frente a nosotros un nuevo Bubsy. Si, ese mismo. El infame; aquel que sin pena ni gloria pasó sus días de la era 16 bits, tratando de emular el éxito de mascotas como Sonic y Mario con títulos como Claws Encounters of the Furred Kind y Bubsy 2. Ese que se volvió un meme cuando internet descubrió el infame Bubsy 3D. Aquel que ya había buscado su regreso triunfal con los no muy exitosos Bubsy: The Woolies Strike Back y Bubsy: Paws on Fire!. Ese simpático felino, hoy vuelve para dar batalla con Bubsy 4D.
Como experto en el tema Bubsy, como amigo personal de la mascota, y como persona que no irónicamente pero sí por obligación jugó y terminó todos y cada uno de los títulos anteriormente mencionados, me toca escribir esta reseña. Pero no lo hago por el bien de la web solamente, sino también como parte de una cruzada personal que carece de sentido y se antoja totalmente arbitraria. Tuve que sacrificar mi estabilidad mental escuchando ‘What could possibly go wrong?’ unas tres mil veces hasta que me sangraron los oídos, descendiendo a la locura y ahora vuelvo a hacerlo por algo que absolutamente nadie pidió, pero que, por algún motivo cósmico, parece que todos nos merecemos.
Ahora, podría ir a lo fácil y salir a pegarle al juego. De todas formas es Bubsy y la mayoría solamente conoce la franquicia más como chiste que como un juego. Pero siendo justo lo cierto es que Bubsy 4D resulta ‘sorprendentemente’ decente. Entre comillas, sí, porque siempre hay que tener en cuenta en donde se encuentra la vara en este caso. Para dejar de lado lo obvio, no, no es un gran juego de plataformas, no redefine el género, ni tampoco redime al felino, pero se deja jugar. En las cuatro horas aproximadas que dura la campaña principal, la mayor parte del tiempo se deja disfrutar, que es mucho más de lo que puede decir de los títulos anteriores.

El juego, por si no quedó del todo claro, nos pone en la piel del famoso Bubsy, que regresa ya no en el intento fallido de mascota de franquicia sino en el papel del tío fuera de onda a cargo de sus sobrinos. Ese que siempre tira una referencia que nadie entiende, que saca un paso de baile raro y que te dice ‘yo cuando tenía tu edad…’. Su humor simple y referencial es igual de malo que antaño pero al menos ahora pega con el personaje porque el juego tiene plena conciencia de que no es cool. Cita constantemente la infamia de títulos anteriores, en especial Bubsy 3D. Lo hace no solo a través de chistes o comentarios si no hasta en algunas opciones que hasta nos permiten activar los famosos y queridos controles de tanque de dicho título, y cosméticos.
Nuestro objetivo, otra vez, es viajar por distintos planetas recolectando las famosas bolas de estambre. La historia no es nada del otro mundo ni difiere mucho de lo ya visto. Sin embargo, lo interesante de esta entrega es lo increíblemente consciente que es sobre si misma. De ahí viene parte de la gracia. Hay un nivel de honestidad en esta entrega de Bubsy que le da cierto encanto. Es hasta genuinamente gracioso por momentos. No es nada del otro mundo, pero se nota que la gente de Fabraz se tomó al personaje no muy en serio, pero sin caer en el cinismo de reírse de él. Da la sensación que todo el tiempo tuvieron muy en claro qué era lo que estaban haciendo, dotando al título de sinceridad, un elemento que al final del día hace de Bubsy 4D algo especial.
Su humor simple y referencial es igual de malo que antaño pero al menos ahora pega con el personaje porque el juego tiene plena conciencia de que no es cool

Ahora bien, como mencioné párrafos más arriba, el juego está lejos de sentirse como la panacea de los plataformeros, pero al menos intenta ser algo. Con un sistema de progresión escueto que nos permite desbloquear nuevos movimientos y cosméticos, y una duración que apunta a lo breve aun si se intenta obtener el 100%, Bubsy 4D sabe lo que es y no pretende abarcar más de lo que puede. Son quince niveles en total. Los escenarios son simples pero siempre tratan de sumar algo por muy poco que sea, a fin de aportar algo de variedad.
Además, el juego se siente bastante libre y ahí reside otro gran punto fuerte dentro de su planteo. Es posible abordar la experiencia yendo lo más rápido posible tratando de romper los récords de cada nivel, o intentar conseguir el 100% de los ítems. También se puede optar entre atenerse a los movimientos básicos o desbloquear algunos más avanzados a fin de hacer las cosas más simples. De vez en cuando se vuelve algo complejo pero manteniéndose dentro de los límites de su simpleza, sin alejarse demasiado de su propuesta. Y cuando parece que la cosa comienza a tornarse muy repetitiva el juego simplemente termina.

Hay diversión ahí, pero depende de cómo uno lo encare y sus pretensiones. Personalmente pude sentir las limitaciones del título al tratar de ir por el 100% de cada nivel. Sin embargo, empecé a disfrutarlo más cuando decidí ir por el lado de la velocidad, tratando de romper los récords de cada nivel. Eso sí, el juego no siempre funciona y tiene sus dosis de frustración. Pero cuando se consigue cierta inercia en los movimientos y se puede seguir el flujo del nivel, la experiencia se vuelve muy disfrutable. Nada que sorprenda, si tenemos en cuenta el grado de influencia que tienen otros títulos de Fabraz en este juego, pero definitivamente cumple.
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Luego de releer lo escrito, siento que esta reseña se volvió demasiado seria para lo que podríamos esperar de un juego de Bubsy en 2026. Parece increíble introducir conceptos como ‘progresión’ y ‘jugabilidad’. No obstante, lo cierto es que tampoco hay mucho material para la comedia a costa del felino. El humor siempre viene desde la verdad y funciona con un grado de honestidad. Y si bien es cierto es que podría forzarlo y jugar mas con la memificación que redujo a este ‘icono’ del gaming al grado de chiste viviente, la verdad es que Bubsy 4D está ok.

Bubsy 4D es justamente eso: Un juego ok. Se deja disfrutar de a ratos, es lo suficientemente corto como para que sus aspectos frustrantes no destaquen y lo suficientemente rejugable como para que no se sienta un título hecho para lucrar con un nombre (algo que sabemos, Atari nunca haría). Tiene cierto encanto en la sinceridad con la cual trata al personaje haciendo que no se sienta producto cínico para lucrar con el humor de internet. No es un pilar dentro del género pero es un buen punto de entrada para un público más joven que recién está empezando en esto del mundo de los videojuegos. Teniendo en cuenta su historial, creo que todo esto es más que suficiente para el querido Bubsy.

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Sobre Mariano Daneri
Me gustan las milanesas con fideos.
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