Los amantes de los RPG por turnos venimos bastante malcriados. No podemos decir que nos faltan exponentes de calidad, ya que estamos viviendo una gran época. Sin embargo, es cierto que hace tiempo que no veíamos un lanzamiento revolucionario. Luego de un prometedor tráiler, al que debo admitir no presté la suficiente atención, el anuncio de que Clair Obscur: Expedition 33 llegaba directamente a Game Pass lo puso automáticamente en mi radar. La tarea más difícil que enfrenté al escribir este análisis es la de intentar transmitir la magnitud de la sorpresa que me brindó este juego desde los primeros minutos. En pocas palabras, sólo diré que este texto es una invitación a experimentar uno de los mejores RPG por turnos que jugué en mi vida.
Analizar un título con una historia tan rica, bien escrita y con personajes muy bien desarrollados es difícil. Aún más es tratar de hacerlo evitando spoilers, algo que con mucho esfuerzo conseguí. No obstante y a pesar de todo es necesario incursionar -al menos de modo superficial- en algunos temas. Dicho esto, quienes tienen interés en jugar a esta obra, pueden seguir leyendo sin temor dado que no encontrarán ninguna revelación sustancial que pueda arruinar la experiencia narrativa. Tan sólo voy a sumergirme en las mecánicas de combate y exploración, incluyendo comentarios sobre el endgame y algunas batallas opcionales. Es mi deseo que puedan llegar prácticamente a ciegas al mundo creado por Sandfall Interactive y que disfruten de la historia tanto como yo.
Clair Obscur: Expedition 33 presenta una versión en ruinas, aunque espectacularmente hermosa, de París. En medio de una celebración repleta de flores conocemos a Gustave, el protagonista de la historia, y a su hermana Maelle. Luego de un jocoso intercambio, marinado por una banda sonora exquisita, el juego introduce algunas de las mecánicas de desplazamiento vitales para la exploración y ofrece las primeras pinceladas al sistema de combate. La primera impresión que tuve fue modesta aunque interesante, pero nada me había preparado para los eventos con que cierra el prólogo. Decir que la historia me tomó por sorpresa sería conservador, porque la realidad es que me capturó emocionalmente y no me largó hasta 50 horas después. La narrativa está sumamente cuidada, con un ritmo que entrega los eventos importantes en el momento justo para mantener el interés, lo que hace que las batallas no se conviertan en el elemento central.

La historia habla de nostalgia, duelo, amor y humanidad. A medida que avanza, roza algunas incógnitas fundamentales para nuestro propio concepto de vida, de persona y de ser querido. Lo hace magistralmente a través de una metáfora que, con el paso de las horas, se vuelve crítica y tangible. El recurso dramático está implementado a la perfección gracias a interpretaciones soberbias de los actores y actrices de doblaje. Hacía décadas que no me involucraba tanto con un grupo de personajes y que no me preocupaba por ellos. Gustave es el protagonista, pero el resto de la expedición es igual de importante. Cada uno tiene una función, se siente único, y cuenta con vínculos personales bien trabajados. Además, tener la posibilidad de conocer el trasfondo de todos, al final del día, termina de crear esa ilusión de realidad tan necesaria para tomar en serio todo lo que sucede en la aventura.
Decir que la historia me tomó por sorpresa sería conservador, porque la realidad es que me capturó emocionalmente y no me largó hasta 50 horas después
El sistema de combate ofrece una experiencia pulida y simplificada en ciertos aspectos clave. En primer lugar, deja de lado los ítems concentrando todo en 3 ‘tintes’. Uno revive personajes caídos, otro repone puntos de habilidad y el último cura puntos de vida. Algo similar sucede con las opciones de ataque. Podemos golpear cuerpo a cuerpo, utilizar habilidades o disparar proyectiles (sin perder el turno) en un modo de apuntado libre. Dicha simplificación viene a tono de una vuelta de tuerca fantástica que, por la forma magistral en la que está aplicada, logra redefinir las peleas por turnos: La intervención del jugador en tiempo real en cada acción tomada. Y sí, lo sé, no es algo nuevo, ya que Legend of Dragoon, Super Mario RPG y otros juegos de culto hicieron lo mismo. Sin embargo, en este caso particular la forma en que está implementado es lo novedoso.

No me sentía tan maravillado desde hace años; la sensación de convertirme en testigo y partícipe del nacimiento de un nuevo estándar dentro de la industria
En los juegos citados, activar un comando en tiempo real durante una acción sirve para mitigar o aumentar el daño. Considero que nunca fue más que un agregado simpático para romper la monotonía propia del grindeo por turnos. Clair Obscur: Expedition 33 hace que cada batalla se sienta única, invitando a explotar la debilidad elemental de cada oponente a la vez que nos permite esquivar el daño completamente si reaccionamos pulsando el botón correcto. Así, como quien no quiere la cosa, Sandfall Interactive terminó creando una suerte de género intermedio en el que podemos enfrentarnos a casi cualquier enemigo sin importar nuestro nivel. Mientras podamos esquivar, saltar o contraatacar somos virtualmente inmortales y esta idea rompe con la normativa inquebrantable de todo juego que aboga por este sistema de combate: Hace falta grindear sí o sí para derrotar a los enemigos más fuertes.
En la mayoría de los RPG tradicionales sobre los que se consolidó el género, el contenido opcional responde a la costumbre de poner jefes superpoderosos que demandan de alcanzar el nivel máximo con cada personaje. En esos casos lo ideal es buscar un enemigo fácil de matar pero que mucha experiencia, extendiendo así la vida útil del juego. Acá también existen jefes así, pero se pueden derrotar esquivando y contraatacando. Por supuesto, hacen falta buenos reflejos y aprender patrones de ataque, aunque nada es imposible y esa certeza vale oro. Algunas batallas son legendarias, con remontadas épicas que nada tienen que envidiar a la obra de Hidetaka Miyazaki. Incluso me atrevo a decir que Clair Obscur está cimentado sobre la misma idea de Dark Souls donde mejorar atributos facilitan las batallas, pero que también se pueden superar sin subir de nivel.

Gané batallas explotando las debilidades de mis oponentes y esquivando a la perfección, pero lo más gratificante fue diseñar una estrategia y hacerla funcionar. Aquí contamos con un sistema de habilidades que toma elementos de Chrono Cross, Final Fantasy IX y Bravely Default pero los hace propio. Podemos equipar hasta 3 Pictos (accesorios) que además de mejoras pasivas, confieren habilidades especiales. Estas otorgan mejoras relacionadas a la batalla, desde aumentar el daño con el contraataque o invulnerabilidad ante determinados estados, hasta algunas realmente espectaculares como revivir automáticamente al morir o tener dos turnos seguidos cada vez. Si luego de equiparlas ganamos 4 batallas la habilidad queda aprendida permanentemente y para todos los personajes. Eso sí, para usarlas hace falta tener suficiente cantidad de ‘Lumina’, recurso del cual recibimos 1 punto por nivel, aunque existen ítems que nos permiten incrementar ilimitadamente el máximo.
Este sistema es muy amplio al punto que podemos crear combinaciones únicas, convirtiendo a nuestro equipo en una máquina de matar imparable o en uno sumamente balanceado que se auto-revive y no se ve afectado por estados negativos. El único límite lo pone nuestra imaginación, aunque por muy fuertes que nos creamos, siempre hay desafíos esperando. De hecho el endgame gira sobre criaturas y jefes ocultos muy poderosos con que ponernos a prueba. Clair Obscur: Expedition 33 esconde recompensas y secretos que aguardan por todo aquel que quiera sacar el máximo provecho a esta gran aventura. Lo mejor es que la narrativa nunca da un paso al costado, revelando detalles oscuros de la trama aún después de alcanzar uno de los dos finales disponibles. No me sentía tan maravillado desde hace años; la sensación de convertirme en testigo y partícipe del nacimiento de un nuevo estándar dentro de la industria.

Clair Obscur: Expedition 33 es un título que nunca deja de asombrar. Tiene un apartado visual exquisito y ostenta un diseño único. El mundo está vivo, la exploración es gratificante con niveles unidos mediante un overworld detallado y hermoso. La banda sonora presume de una calidad increíble, con melodías melancólicas orquestadas alrededor de un piano que nunca deja de conmover. La historia invita a la reflexión, con temáticas profundas que no esquivan los temas más complejos ni tropiezan con la trivialización del dolor o la violencia. Sandfall Interactive hizo de un videojuego genial, uno que alcanza el status de obra maestra. No existe hoy en día un RPG por turnos que ofrezca una experiencia similar y pocos logran estar a la altura de este clásico instantáneo. Estoy convencido de que es el mejor juego de 2025 y que, de acá a unos años, veremos su verdadero impacto en el género.

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Sobre Sebastián Cigarreta
Periodista especializado en gaming, amante de los juegos incomprendidos y eterno enamorado de los clásicos noventosos. Tengo debilidad por todos los MegaMan, siempre Vega main y soy eterno caballero de Boletaria.
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