Imaginen si nosotros como humanos, en lugar de generar la conciencia, tuviéramos una especie de relación parasitaria con ella. Rompiendo un poco el esquema, decidí alejarme de lo convencional para sumergirme en aguas poco conocidas como lo son las del videojuego Who’s Lila?. Estoy hablando de un título bastante oculto que vio la luz en el año 2022, contando con un recibimiento más bien modesto, pero que en poco tiempo se convirtió en una de esas propuestas de culto que se comparten boca a boca. Es un juego que destaca principalmente por su gameplay, pero también por presentar un retorcido argumento que nos puede dejar pensando durante un largo tiempo.
Who’s Lila? comienza con el misterio que envuelve la desaparición de la estudiante Tanya Kennedy, a una fraternidad con oscuras intenciones y a un muchacho llamado William incapaz de controlar sus expresiones. Como jugadores nos ponemos en el papel de este último, un personaje que se encuentra bajo sospecha de todos dado que es la última persona en ver a Tanya. Lo extraño es que sus recuerdos son difusos, por lo que nuestro objetivo consiste en investigar qué sucedió a través de conversaciones, resolución de puzzles, explorando entornos tanto realistas como oníricos y siendo testigos de flashbacks. El punto es que en esta interesante experiencia point and click aparte de las acciones del protagonista, también debemos controlar los gestos faciales.
Desde el comienzo, en la pantalla de inicio, vemos el rostro de William, que se encuentra dormido, y en la otra mitad de la pantalla las opciones del título. Para comenzar con la historia debemos hacer click en ‘Despertar’, una original forma de llamar al botón de ‘inicio’. Lo curioso es que contrario a lo que podríamos imaginar, despierta sólo para encontrarse de pie, más no en su cama. El juego mantiene la pantalla pantalla dividida en dos a lo largo de toda la aventura. De un lado tenemos el rostro de nuestro protagonista y sus interlocutores, mientras que en el otro podemos ver el mundo en que se desarrolla la historia. Para explorar podemos utilizar el cursor para revisar objetos, leer notas, dar inicio a conversaciones o acceder a otros escenarios.
Al despertar, William explica cuál es el problema que lo aqueja, comentando: ‘Me resulta muy difícil expresar emociones. Envidio a los demás porque ellos pueden expresarse con naturalidad. Sin embargo, tengo que mover los músculos de mi cara conscientemente’. Nuestro protagonista siempre inicia su rutina practicando frente al espejo, forzando cada fibra muscular de su rostro para ver si luce convincente. Dependiendo la gesticulación que hagamos se clasifica la expresión en varios estados de ánimo, como neutral, feliz, triste, enojado, sorprendido, disgustado o asustado. Eso sí, debemos actuar rápidamente, porque solo disponemos de unos pocos segundos para lograr el gesto adecuado para cada situación.
Esta mecánica de la cara es uno de los elementos que hace tan interesante a este título, pero también muy terrorífico. En más de una ocasión el rostro de Will puede generar una grima espantosa, digna de un creepypasta. Dicho recurso tiene un impacto enorme en la trama ya que cuando hablemos con la gente, la cara que nuestro protagonista haga al responder o recibir cierta información va a tener un efecto en el diálogo, alterando lo que suceda en el juego. En ocasiones será necesario expresar otra emoción en lugar de la que podemos considerar natural para poder tener un resultado diferente al deseado. Por ejemplo, podemos poner una mueca de enojo para intimidar a alguien o fingir preocupación en lugar de disgusto para poder profundizar en un tópico determinado.

Ahora bien, la dificultad no sólo se ve afectada por la cantidad de músculos del rostro que podemos torcer a nuestro antojo. Por motivos que no puedo revelar para evitar spoilers, en numerosas situaciones vamos a tener que luchar contra ciertos ‘tics’ o reflejos en la cara de William a fin de mantener el temple, o sostener la expresión adecuada. El motivo de esta contraposición sólo puede deducirse luego de jugar múltiples veces el título. Who’s Lila? Cuenta con 15 finales alternativos que nos recompensa con una carta de tarot, cada una correspondiente al significado de cada desenlace. Y sí, podemos conformarnos con desbloquear un final, pero sólo a base de llegar a los demás finales es que podemos atar cabos para poder resolver la gran incógnita que da título a este videojuego.
Nuestro protagonista siempre inicia su rutina practicando frente al espejo, forzando cada fibra muscular de su rostro para ver si luce convincente
Este videojuego no solo trata de gesticulaciones, de intentar sostener una gran farsa para no levantar sospechas. Estamos ante un título donde vamos a experimentar situaciones muy oscuras ahondando en la psique de nuestro protagonista y de otros personajes. Who’s Lila? ahonda en la investigación y se nos premia con más información por meter nuestras narices donde no debemos. Si bien uno de los ejes principales consiste en manipular a otros personajes con sentimientos y emociones que claramente no estamos experimentando, no es todo lo que debemos hacer. También hace falta activar nuestro sentido detectivesco para descubrir la verdad. Explorar cada escenario es vital, y si bien los sueños y vivencias se entrelazan las interrogantes aumentan con cada dato recolectado.

El título presenta un apartado gráfico de estilo ditherpunk, una estética visual de tramado monocromático que variaría entre colores sólidos acorde a lo que acontece en pantalla. Por cierto, le sienta muy bien. En más de una ocasión este estilo aporta el toque perfecto para la distorsión de las imágenes en pantalla haciendo que se vean más siniestras de lo que ya son. Respecto al audio, cuenta con un set bastante grande de melodías, algo acotadas en duración, pero igual de tenebrosas que su estética. No dicen mucho, pero cumplen con la situación que representan. A decir verdad, no son más que una excusa para no estar completamente en silencio leyendo los cuadros de texto en cada mitad de la pantalla.
Adicionalmente, es menester comentar que el mismo título juega con nosotros mismos logrando romper la cuarta pared cerrando la ventana del juego, a la vez que nos facilita enlaces externos para que nos informemos sobre temas puntuales de la trama, o descubrir información en archivos que se encuentran más allá del videojuego. Esto es algo que me encantó ya que refuerza la vertiente investigativa notablemente. A todo esto se suman a esto otros elementos que considero que es mejor que experimenten por cuenta propia, primero, porque hablar de ello implica hacer spoilers, y segundo, porque es una experiencia realmente interesante.

Who’s Lila? es una experiencia perturbadora fuera de lo común. Un título que bebe mucho de David Lynch, y que no duda en poner interrogantes de corte filosófico o incluso metafísico acerca de la conciencia. Indirectamente, también pone en tela de juicio tópicos como la libertad, la voluntad y, como es de esperar, también los sueños. Además, el título hace uso magistral de un recurso que me encanta: romper la cuarta pared. Lo hace tan bien que la última vez que experimenté algo así fue con el videojuego I’m Scared. El título de Garage Heathen es una joya que tristemente pasó desapercibida en su lanzamiento. Considero que debería tener más atención porque enseña cómo ofrecer una buena historia de investigación con mecánicas innovadoras y una presentación general sencilla. Pero la única pregunta aquí es, ¿Ya sabes quién es Lila?

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Sobre Darío Gadea
Sniper de pura cepa. Fanatico del horror, la fantasia y la ciencia ficción. Adicto a los Metroidvanias, los RPG, la musica pesada y el synthwave. Cuando no esta leyendo algo perturbador esta jugando a Age of Empires II
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