THRESHOLD – Análisis

THRESHOLD – Análisis

Hasta el último aliento

Bajo un aspecto simple y minimalista, el trabajo de Julien Eveillé plantea una distopía punzante que convierte la rutina laboral en un desafío capaz de robar hasta la última bocanada de aire


Atrapado en un trabajo que consume más oxígeno del que ofrece, un simple trabajador no termina de comprender qué es lo que transporta un tren que nunca se detiene, ni por qué su vida depende de un silbato. En lo alto de la montaña, donde el aire apenas alcanza para respirar, se lleva a cabo una labor sencilla pero mortal. La soledad y la rutina hicieron que el sentido por el cual se deba garantizar el avance de una locomotora –de forma indefinida– se perdió hace mucho tiempo. Sin embargo, el aislamiento del puesto de trabajo no es suficiente para ignorar los vestigios de un misterio que busca salir a la luz. El traqueteo de los vagones retumba como un tormento que nos impulsa a descubrir la verdad. Esto es Threshold, uno de los juegos más perturbadores que tuve el placer de jugar.

Critical Reflex ha demostrado tener muy buen ojo para apoyar propuestas indie peculiarmente oscuras, y Threshold no es la excepción. Es un videojuego de horror psicológico desarrollado por Julien Eveillé, que nos plantea una experiencia distópica que apuesta por una mecánica que convierte la respiración en una limitante, el oxígeno en una mercancía y el agotamiento en su pilar principal. Pese a que la historia se desarrolla en un escenario a cielo abierto, la atmósfera logra transmitir una claustrofobia que en pocos minutos comenzó a atentar contra mis pulmones. Conforme la partida avanzaba podía sentir como mi pecho se oprimía con cada bocanada de aire, al punto de llegar al sofoco luego de descubrir los misterios que esconde la propuesta.

Al iniciar la partida, como es lógico, tuve que seleccionar la dificultad. Lo curioso es que los niveles están representados por banderas de diversos países. Lejos de ser una mera trivialidad, esta decisión influye no sólo en que tan difícil se vuelve la experiencia, sino que también se puede ver la bandera elegida ondeando en ciertos puntos de la aventura. De más está decir que no se aclara el motivo de ello, pero les aseguro que vale la pena investigar el ‘por qué’ de manera externa a fin de descubrir ciertos detalles curiosos sobre este diseño. Les aseguro que Threshold es un título que alberga muchísimos detalles que se pueden escapar si no se presta atención, es por ello que recomiendo tomarlo con calma y mucha concentración.

  • Threshold Reseña

La historia comienza con un contrato que sella el destino de nuestro protagonista que se encuentra en los vestuarios justo antes de comenzar con su nuevo trabajo. En un principio, poco llama la atención el hecho de estar en el consultorio de un neumólogo y un odontólogo. Lo que sí resulta llamativo son las señales de advertencia que prohíben el uso de celulares, además de comer y hablar en la jornada laboral. Dicho esto, el juego me invitó a subir a un ascensor que subió muy alto, al punto que el medidor del nivel de oxígeno instalado en la cabina del tren bajó drásticamente. Allí, un personaje llamado Mo me dió la bienvenida pero comunicándose a través de notas debido a la falta de aire, además de explicarme que es lo que debía realizar: controlar que el tren en movimiento vaya a la velocidad adecuada.

El núcleo jugable es simple pero brutal. Entre las actividades del puesto de trabajo hay tareas banales como entregar informes, limpiar filtros de agua y recolectar madera. No obstante, lo más importante de todo es controlar la velocidad del tren de carga. Para ello el personaje cuenta con un silbato en su poder, que debe hacer sonar para aumentar o disminuir la velocidad de la locomotora en caso de que esta vaya demasiado lento o descontroladamente rápido. Pero he ahí la cuestión, ya que cada acción, sea silbar, correr o moverse, consume oxígeno y eso añade una capa de tensión constante.

Afortunadamente existe una forma muy práctica y conveniente para recuperar el aliento: las cápsulas de aire. Se trata de unos cilindros de cristal que proveen a nuestro protagonista del valiosísimo O₂. El detalle es que los mismos se deben romper a mordiscos. Se siente como una acción cínica que poco a poco comienza a pasar factura a los labios y encías. Este es un aspecto cuya gravedad se puede controlar a través del HUD de la pantalla. De este modo es que se construye y sostiene el loop de juego, ya que si queremos más oxígeno debemos trabajar y conseguir tickets que se pueden intercambiar por más aire que va a permitir que el protagonista siga trabajando. Es fácil darse cuenta por dónde van los tiros.

Threshold Review

Conforme la experiencia iba avanzando, me empezaron a surgir numerosas preguntas: ‘¿Qué diablos está sucediendo?‘, ‘¿Por qué este trabajo es tan crucial?‘ y ‘¿Qué es lo que transporta el tren?‘. Aunque el juego dura relativamente poco, esconde muchos secretos y caminos distintos. Desvelar todos los misterios y entender las ramificaciones narrativas me tomó varias partidas. En especial porque Threshold cuenta con un sistema de elecciones que puede conducir a uno de los cinco finales posibles. El loop entre el trabajo mecánico, exploración y recolección de tickets crea un ritmo hipnótico. Todo se repite, pero cada vez se siente diferente. Sobre todo por esos pequeños descubrimientos que impulsan la curiosidad de forma constante.

Visualmente, el trabajo de Julien Eveillé presenta una estética low-poly. Recuerda a juegos de la primera PlayStation, con texturas simples, espacios amplios pero poco detallados y una paleta de colores reducida. Dicha simplicidad funciona con creces, ya que su objetivo no es deslumbrar sino incomodar. El juego busca constantemente que uno vea más allá de lo que se aprecia a simple vista. Ese aspecto sucio también toma un papel fundamental para el argumento, dado que transmite la sensación desagradable de un ambiente densamente contaminado. En cuanto al sonido, no hay una gran banda sonora de por medio. Por el contrario, predominan los sonidos ambientales, el tren, el silbato y la penosa respiración del protagonista yendo a peor. Esto refuerza la sensación de soledad, inquietud y agotamiento.

Threshold Análisis

Threshold es una experiencia breve pero contundente. El horror que lo envuelve no requiere de acción frenética o monstruos terroríficos. El miedo aquí se transmite a través de la presión, la escasez de aire y el peso de un trabajo que lo consume todo. En el contexto del juego, estos elementos son un recordatorio de la alienación laboral: estás trabajando para sostener un sistema que te asfixia. Evillé logró construir una obra de terror dolorosamente humana, alejada de lo sobrenatural y muy cercana a lo institucional. Es un título que esconde una potente crítica al trabajo industrial y al sacrificio personal. Asusta pensar que algo tan básico como la respiración se convierte en una mercancía para mantener una maquinaria más grande que consume nuestra vida y nos silencia lentamente.


FICHA TÉCNICA:

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Sobre Darío Gadea

Sniper de pura cepa. Fanatico del horror, la fantasia y la ciencia ficción. Adicto a los Metroidvanias, los RPG, la musica pesada y el synthwave. Cuando no esta leyendo algo perturbador esta jugando a Age of Empires II


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