Tal como menciona el creador de contenido Darcofi, en la obra de Lovecraft es fácil encontrar un patrón en términos narrativos. Hay varios elementos recurrentes que se repiten en cada obra, como la aversión al mar, los hijos pagando por los pecados de sus padres o las deudas de los antepasados, ansias de conocimiento, la locura que genera lo incomprensible, y el reflejo de la insignificancia de nuestra existencia. Como era de esperar, todos estos elementos son los que incorpora Static Dread: The Lighthouse a su narrativa. Lo interesante, es que SolarSuit Games hace un uso prodigioso de los tiempos, el ocultismo y la tensión sobre la que construyen la propuesta.
Al igual que en La sombra sobre Innsmouth, en Static Dread: The Lighthouse (Static Dread de aquí en adelante) tenemos un pueblo costero, gente rara y muchos misterios. El lugar está controlado por un gobierno envuelto en un aura de misticismo y podredumbre, que oculta horrores difíciles de imaginar. Como jugadores asumimos el papel de un vigía que, luego de un fenómeno que destrozó todos los aparatos electrónicos, somos contratados para hacernos cargo del viejo faro. Para desempeñar nuestra labor, sólo contamos con una radio, un máquina de fax y muy pocas horas de sueño. Y para más inri, todo transcurre en 15 días.
Static Dread es un juego inspirado en la obra de Lovecraft que triunfa donde muchos otros fracasan. Aquí no tenemos acción y disparos, sino que el juego gira en torno a los rituales y las fuerzas cósmicas con el objetivo de explotar la paranoia, la desrealización y el miedo personal al conocimiento insondable. La propuesta nos sitúa en una acogedora cabaña conectada al faro, donde podemos encontrar la estación de radio, algunas habitaciones y un salón. Luce bastante cálida, sí, pero acompañada de misterios y secretos que se desvelan en el transcurso de cada noches. Todo acompañado de una estética inquietante que juega con las luces, sombras, y los síntomas de la locura.

Por algún motivo el arte gráfico me recordó a El Gabinete del Doctor Caligari, una película del expresionismo alemán. También por esa forma en juega con las luces y sombras, y la manipulación de la razón. Esto también se debe a que la radio no solo capta señales de este mundo, lo que provocó que en más de una ocasión me quedase paralizado, casi hipnotizado, por aquellas palabras provenientes de otra dimensión, tan filosas que me hicieron sentir escalofrío. La manera en la que el título nos involucra en la historia, mirando el diario, archivos y fotografías que llegan del exterior, es súper interesante ya que poco a poco revela diferentes situaciones, cada vez más cruentas y extrañas.
el juego gira en torno a los rituales y las fuerzas cósmicas con el objetivo de explotar la paranoia, la desrealización y el miedo personal al conocimiento insondable
Todo estos elementos afectan a la hora de tomar decisiones a la hora de interactuar con los diferentes personajes que conocemos en el juego. Incluso tienen un impacto notable a la hora de guiar las embarcaciones que acuden a nuestra guía. La gestión del faro, entre anomalías, sucesos paranormales, contrabando e influencias misteriosas, pone mucha responsabilidad sobre nuestros hombros, ya que tenemos un gran poder sobre la vida y destino de otros humanos. Esto es algo que nos hace sentir en control sobre nuestra historia. Sin embargo -y sin ánimos de hacer spoilers- esto es una sensación, puesto que siempre vamos a tener a una inquietante sombra sobre nuestras espaldas.

El título engancha gracias a su coherencia conceptual, que es ni más ni menos que el reflejo de una dirección artística excelente que nos empuja a la paranoia
El inteligente uso del sonido que hace SolarSuit Games, logran sumergirnos en una experiencia que baila entre una realidad distorsionada y la falta de cordura. El título engancha gracias a su coherencia conceptual, que es ni más ni menos que el reflejo de una dirección artística excelente que nos empuja a la paranoia. Static Dread me hizo sentir el miedo, la paranoia y el pánico, que puede evocar el golpe de una puerta por la madrugada. Además, la presentación de los personajes locales, sus interacciones con nosotros, las charlas e historias que tienen para compartir son atrapantes, y también nos permiten reflejar nuestra personalidad como jugadores tomando decisiones con cada uno de ellos.
Efectivamente la moralidad de Papers, Please, aquí también cobra protagonismo. La diferencia es que en este contexto, creer que tenemos el control puede costarnos caro. El grupo de NPC es variado, complejo e interesante, cada uno entrañable y desconcertante a su manera. Lo perturbador es que siempre presentan un comportamiento ligeramente nervioso que alimenta con maestría la paranoia lovecraftiana. Es por esto que siempre resulta interesante decidir que hacer ¿Los dejamos pasar a nuestra morada los echamos de allí? El tema es que tal vez tengan algo curioso que contar u ofrecer, o también podrían servir como sacrificio. Sea lo que sea que hagamos, todo tiene un impacto de cara al final de la aventura.

Por otra parte Static Dread, se siente como algo que trasciende el lenguaje de los videojuegos y tranquilamente podría conquistarnos como material audiovisual. El trailer de anuncio es increíble, digno de una serie. Pero además, en los últimos cinco días, la situación se vuelve abrumadora. Para ese punto estaba tan compenetrado y preocupado por no caer en la locura absoluta que corría de habitación en habitación para mantener las luces encendidas, mientras intentaba desesperadamente dirigir los barcos. Permanecer demasiado tiempo en la oscuridad o cansarse demasiado provoca la llegada del fin del día, lo que acarreará consecuencias derivadas de todo que escapó a nuestro control.
Afortunadamente, el agobio se rompe con un elemento interesante de mencionar: la pesca. Pude comprar una caña a un pescador que interpreté como un guiño de Paco Rabal en la película Dagon. Algo tan simple como ir a pescar durante el día, donde solo se escucha el mar, mientras vemos las olas ir y venir, rompe con la espiral de locura en la que estamos inmersos. Pero ¿Para qué queremos peces? Bueno, la propuesta cuenta con una gestión de recursos que facilitan la supervivencia. Correr más rápido, mantener la cordura a raya, o atenuar el cansancio, son algunos efectos que nos brinda el alimento. También resulta igual de importante mantener la calidad de vida en la cabaña, reparando las luces o arreglando los mecanismos del faro que suelen romperse con frecuencia.

Static Dread: The Lighthouse, es una gran opción para esas noches de tormenta en las que se antoja una buena historia de terror. A través de mecánicas sencillas nos permite disfrutar del sufrimiento de la libre elección de nuestros actos, los cruces morales y la pesada tensión paranoica de la oscuridad. El título de SolarSuit Games engancha con su estética y atrapa con su historia. Renuncia al enfoque genérico de disparar monstruos para sumergirnos en la obra de Lovecraft de una forma original y diferente en un entorno inquietante y en constante deterioro. La pregunta es, ¿hasta dónde seremos capaces de llegar para develar los misterios y fenómenos del faro? Sólo hay una forma de saberlo.

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Sobre Exequiel Nieto
Lic. en Artes Escénicas. Stremer y profesor, me gusta la filosofía, lo audiovisual y los placeres de la vida. De La Rioja, Argentina.
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