ROUTINE – Análisis

ROUTINE – Análisis

Una brillante propuesta cuidada al detalle

El título de Lunar Software emerge como una joya del terror analógico ofreciendo una experiencia brillante e inmersiva gracias a una atmósfera asfixiante y una obsesiva atención por el detalle


En la industria actual existen juegos que se juegan y juegos que se habitan. Tal vez suene redundante dicha declaración, pero es la mejor forma que encuentro de comenzar a hablar de Routine, título que pertenece al segundo grupo. Desde el primer instante en que pisamos el frío metal de la base lunar abandonada en que transcurre la aventura, queda claro que la atmósfera no es un mero telón de fondo, sino el protagonista. A través de una atención al detalle obsesiva, donde cada pantalla de tubo parpadeante y cada sonido industrial tiene peso propio, el título logra construir una experiencia de terror brillante en términos de diseño, convirtiendo al trabajo de Lunar Software en uno de los mejores exponentes del género.

Dicha fricción, entre lo analógico y lo desconocido, es donde Routine encuentra su verdadera voz. Es un juego que nos recuerda que el miedo más profundo no nace de lo que vemos, sino de lo que sentimos a nuestro alrededor. El juego nos pone en el papel de un ingeniero contratado por Unión Plaza para resolver ciertas irregularidades de seguridad en un complejo lunar abandonado. Un terremoto puso todo patas arriba por lo que nuestro objetivo consiste en detectar y solucionar los problemas generados por dicho evento. Pero además, también debemos descubrir qué es lo que sucedió antes de nuestro arribo. 

El complejo lunar está demasiado silencioso. Sumado a ello, la oscuridad de los pasillos nos llena de dudas y una capa gélida se ciñe en nosotros mientras comenzamos a explorar el complejo en su estado de abandono. Tal como lo hace Bram Stoker en la primera parte de Drácula, que nos introduce en el viaje de trabajo del abogado Jonathan Harker, Lunar Software hace lo propio en Routine. El juego nos pide mantener el enfoque en los quehaceres de un ingeniero de software mientras, poco a poco, nuestra piel se eriza ante la sensación de que algo no va nada bien. 

La ambientación en este título es su esgrima. Un sólido trabajo llevado a cabo al detalle pero que mantiene una sencillez sin excesos que distraigan. La tensión se logra con maestría. Genera una experiencia íntima en la inmensidad oscura del espacio exterior, allí, donde el horror a lo desconocido adquiere familiaridad. Tanto como escuchar nuestra respiración en un espacio cerrado donde no hay escapatoria sencilla, y la soledad y el aislamiento se vuelven aún más profundos sin la compañía humana. Aquí no hay un HUB o mapas, solo realismo de luces y sombras, herramientas y máquinas. Algo que deja un sabor enigmático e íntimo a la vez.

En cuanto a la jugabilidad, la mayoría de las mecánicas pasan por el uso de un artilugio de lo más peculiar. La Herramienta de Ayuda a Cosmonautas (HAC) es una especie de pistola con botones y pantallas, módulos y modificadores, que sirven para todo tipo de propósitos. Lo mejor es como a través de este objeto Routine nos involucra en el rol del personaje, en conjunto con el uso de consolas cuya una interfaz recuerda a la del primer Windows. A través de las mismas es que podemos descifrar los eventos del pasado, junto a toda la progresión narrativa del juego. Un añadido que muestra una cuidada coherencia armónica en todos los aspectos, a la vez que nos hace sentir como un empleado especializado de Jeff Bezos en el espacio.

Routine Análisis

Los obstáculos y puzzles requieren de nuestra atención al entorno. Lo mejor es que sólo se pueden resolver como si realmente fuéramos un ingeniero formado: solos y por nuestra cuenta. No hay ayudas, tutoriales, flechas, o marcadores brillantes en un mapa. Todo es a pura intuición, ingenio y resolución de problemas armados con una única herramienta multifuncional. Estamos tan solos que hasta empatizamos con algún que otro robot simpático de asistencia (parecidos a BMO de Hora de Aventura). La exquisitez es justamente como nos mantiene en el trabajo de desatanudos mientras todo indica que algo va mal y que detrás de cada esquina se esconde la temida posibilidad de que aparezca algo inimaginable.

De más está decir que en la Luna, nadie puede oírnos gritar. Sin embargo, en Routine podemos escuchar cada tornillo de la estación crujir bajo nuestros pasos. Lo que realmente eleva la experiencia es el uso magistral del silencio y el contraste. Lunar Software entiende que el terror no nace del ruido, sino de la incertidumbre de lo que escuchamos a medias. El diseño sonoro juega con nuestra psicología, mezclando ruidos ambientales con señales de amenaza real, lo que nos mantiene en un estado de estrés constante. Además, al no tener una música que nos avise de un encuentro inminente, el pánico es genuino cuando la quietud de la estación se rompe por el sonido mecánico de un enemigo aproximándose.

Routine Review

No obstante, y muy a pesar de que me encantaría poder mantener esa imagen que el juego construye a través de la ambientación, cuando aparecen los enemigos la cosa decae un poco. La fascinante atmósfera y tensión que construye desde un inicio se desvía un poco en la problemática de avanzar evitando enfrentamientos que, más que desafiantes o aterradores, resultan molestos. En cierto modo, recuerda a Alien Isolation, y aunque Routine se antoja más interesante en su concepto, carece de la espectacularidad propia de los xenomorfos. Más allá de eso, la experiencia funciona y conecta con ese mito de los primeros pasos de la humanidad en el espacio, concretamente pisando la superficie lunar. 

Sobre la segunda mitad de la propuesta, el aislamiento y la incertidumbre se sienten mucho más profundos. Es así que, de repente, pareciera que nuestra psiquis nos lleva a Event Horizon (Paul W. S. Anderson, 1997) aderezando esto con algunos ‘momentos Kubrick‘ muy perturbadores. Lunar Software consigue expandir el horror de la propuesta, lo cual se agradece. Es lo que nos mantiene enganchados y contenidos, a pesar de que en más de una ocasión vamos estar perdidos sin saber qué hacer. Pienso que, de igual forma, esto es consecuencia de decisiones conscientes de diseño y no un resultado equívoco. Como mencioné, la sensación de aislamiento, soledad, e inmensa asfixia, no se consiguen así como así. Pero de algún modo, Routine lo condensa en unas 5 horas y nos sumerge en una experiencia lunar única.

Routine Reseña

Sobre el final algunas cosas en la narrativa quedan sin respuestas claras y se resuelven con una ‘licencia poética’. Amén de ello, Routine se gana su merecido aplauso gracias a la construcción de su mundo, ochentoso y analógico, y a una atmósfera cuidada tanto en el estilo, diseño, y jugabilidad. Con todos estos elementos, consigue ofrecer una experiencia de aislamiento y desolación espacial realmente única. Espero que Lunar Software continúe generando proyectos con tanta dedicación y mirada en los detalles, pocas veces vistos. Cumple con lo que promete permitiéndonos experimentar uno de los horrores imaginado por la humanidad en sus primeros pasos en la luna. Una propuesta brillante para quienes gustan mirar el vacío que hay entre las estrellas del espacio.


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Sobre Exequiel Nieto

Lic. en Artes Escénicas. Stremer y profesor, me gusta la filosofía, lo audiovisual y los placeres de la vida. De La Rioja, Argentina.


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