por Exequiel Nieto
Cuando me toca analizar un juego, lo hago por lo que ‘es’ y no por lo que ‘me gustaría que fuera’. Hablar con el diario del lunes es fácil y podemos debatir por horas acerca de si una cosa funciona mejor o peor dependiendo de la obra en cuestión. En el caso de Quarantine Zone: The Last Check, mucho se lo comparó con Papers, Please, pero desde mi punto de vista, es una forma de quedarse en lo cómodo sin profundizar acerca de cuál es la esencia de la propuesta de Brigada Games. Sin embargo, pasando por encima esa comparativa es fácil encontrar luces y sombras en cada uno, porque -por ejemplo- la narrativa que se destaca en uno es lo que está mal en el otro. Pero, ¿Es esta realmente es su oscuridad? A mi forma de ver, es solo la consecuencia de la propia sangre de la propuesta.
Objetivamente hablando, Quarantine Zone nos pone en el papel de un miembro de un equipo militar cuyo rol es determinar, día a día, que superviviente es apto para ingresar a la zona de cuarentena y cuál no. Para ello debemos llevar a cabo todo tipo de análisis para determinar si quienes llegan al puesto de control están infectados, teniendo como guía una lista de síntomas y signos de infección. Entonces, mediante el uso de escáneres, rayos X, los clásicos cacheos y varias pruebas más es que vamosa poder determinar -en cierto modo- quién vive y quién muere. Así de liso y llano. Dicho de otro modo, somos los administradores y gestores del famoso punto de salvación al que los protagonistas de las películas de apocalipsis zombies desean llegar.
Si bien la propuesta resulta bastante clara y sencilla, no quita el hecho de que se aleja bastante del resto de juegos zombies que pude jugar. El foco está puesto en la gestión del refugio y el uso racional y técnico de herramientas que permiten la temprana detección de infectados. En esta dinámica no hay encrucijadas éticas derivadas de historias personales de algunos supervivientes. Solo cumplimos órdenes en el rol designado. Creo que ese es justamente su ‘encanto’ y por eso mismo me hace pensar que es síntoma de nosotros mismos. Es decir, estamos en una época en la que reconocemos nuestra historia como humanidad, llena de horrores pasados, que vuelven a repetirse una y otra vez. Quarantine Zone nos muestra lo naturalizada que tenemos la idea de disgregación donde el entretenimiento se encuentra en una acción rutinaria carente de significado moral.
Tampoco es una reflexión novedosa, y aquí me doy lugar para proyectar esta idea que Hannah Arendt expuso cuando habló de ‘la banalidad del mal’. Cuando burócratas, ingenieros y oficiales del partido Nacional Socialista de los trabajadores Alemanes hacían gestión de los campos de exterminio. Seguramente el ingeniero que hizo la logística de los ferrocarriles lo hizo con el mismo entusiasmo lúdico con el cual nosotros aquí buscamos una mordida, examinamos ojos rojos o escaneamos la sangre y órganos que confirmen nuestra buena sentencia. ¿Suena una comparación extrema? Al igual que el humor, si podemos jugar con esto quiere decir que ya lo hemos superado.
Quarantine Zone nos muestra lo naturalizada que tenemos la idea de disgregación donde el entretenimiento se encuentra en una acción rutinaria carente de significado moral
Creo que por eso mismo la propuesta funciona sin necesidad de una narrativa profunda, puesto que ese no es el eje en Quarantine Zone. La esencia está en el disfrute del uso de herramientas y el chequeo técnico. Una tecnocracia, en un contexto apocalíptico, donde mantenemos el poder burocrático absoluto y no existe otra cosa que la bipolaridad infectado/sano. Podemos hablar de todo lo que el juego puede añadir, de que si tuviera una narrativa más sólida, de empatizar con los supervivientes, e incluso de que la campaña gira en torno a la rutina. Pero al final del día, es lo que es. Ni más, ni menos. Lo único que puedo objetar en este sentido, es que los supervivientes no tienen ‘voz’ lo que vuelve a la experiencia muy solitaria y silenciosa.

Existen dos modos disponibles: Campaña e Infinito. ¿La diferencia? En este último la partida tiene todas las herramientas desbloqueadas mientras que en la primera las obtenemos de forma progresiva. Aparte de tomar decisiones sobre sobre cada grupo de supervivientes que examinaremos día a día tenemos actividades de gestión del refugio. Debemos planificar cuidadosamente para no quedarnos sin espacio en la sección de cuarentena, abastecer y distribuir la energía a cada sector como por ejemplo la cantina, la enfermería o el generador, además de mejorar las herramientas e investigar nuevas tecnologías. Finalmente, también debemos cumplir con una cuota mínima de supervivientes para su evacuación e integración.
Además de organizar, el juego cuenta con un minijuego que le pone algo de acción al asunto con el control de un dron fuertemente armado para repeler oleadas invasoras de zombies. Eventualmente vamos a participar de algún que otro tiroteo, pero poco más. La gestión en sí es intuitiva aunque un poco engorrosa hasta tomar la mano a la interfaz y menús. Durante la examinación de síntomas existe una amplia gama muy inventiva de cómo analizar a los sujetos. Este es el punto dulce que satisface las compulsiones por la exhaustiva observación y diseccionamiento. Una experiencia científica al servicio de la supervivencia de la especie que van desde observaciones visuales, como mordeduras, infecciones, reflejos, hasta rayos X para escanear toda la anatomía y análisis celulares.

Quarantine Zone es, en mi opinión, una propuesta audaz dentro del género zombie. Se ve bien, técnicamente es sólido y gráficamente cumple. Tiene todo lo necesario para ponernos en situación, poniendo el eje en algo nuevo que tampoco es una simple gestión de recursos. Por el contrario, plantea una experiencia técnica en un sistema logístico donde el objetivo consiste en salvaguardar la supervivencia de los humanos sanos. El juego de Brigada Games sencillo, la verdad, pero así está bien, ya que cumple con lo que propone. Incluso el final no tiene gusto a nada. Aún así, en nuestro orgulloso rol de ‘salvadores’ habremos hecho todo lo necesario para sostener el futuro de la especie.

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Sobre Exequiel Nieto
Lic. en Artes Escénicas. Stremer y profesor, me gusta la filosofía, lo audiovisual y los placeres de la vida. De La Rioja, Argentina.
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