por Darío Gadea
Bajo la carcasa de un juego abandonado, oneway.exe: Module 1.0 arma una trampa indirecta en la que nos invita a curiosear dentro de sus archivos, con la inquietante sensación de que algo perturbador aguarda detrás de cada ‘doble click’. Una vez comienza la partida, el título nos deja atrapados en UNTITLED.exe, un proyecto olvidado y corroído por la decadencia digital. Asumiendo el rol de un mero testigo, un intruso que se mueve entre archivos corruptos, glitches y estructuras propias de un internet de otras eras, Disordered Media nos invita a investigar qué es lo que ocurrió con este juego inconcluso y con sus tres desarrolladores. Todo mientras el propio software parece advertirnos de un horror inminente ansioso por romper la cuarta pared.
Detrás de este proyecto se encuentra Disordered Media, un matrimonio que propone un horror nacido directamente de la web, con fuertes raíces en la cultura de internet de la década pasada. Me refiero concretamente a aquella época en la que los juegos amateurs de terror hechos en Unity dominaban YouTube y los foros funcionaban como semilleros de creepypastas y leyendas digitales. En ese contexto, oneway.exe se presenta como un gran puzzle impregnado de horror, con secuencias de investigación en primera persona donde debemos recomponer una narrativa fragmentada y contaminada por bugs, pop-ups invasivos y presencias que observan desde el otro lado de la pantalla.
En lo visual, el título combina entornos 3D con modelos estáticos en 2D, ilustraciones de trazo cartoon y animaciones frame by frame. Lejos de sentirse como una mezcolanza caótica, esta decisión refuerza su identidad, evocando aquel espíritu transmedia de los creepypastas clásicos, donde foros, videojuegos, redes sociales y plataformas como DeviantArt convivían para expandir el lore de una misma historia. Con esto, el juego abraza la narrativa de ‘software maldito’ renunciando al realismo y apostando por una paleta cromática donde el crudo contraste entre el blanco y el negro solo se ve interrumpido por violentos destellos de rojo evocando una constante sensación de corrupción digital.
Esta estética se apoya especialmente en la recreación de espacios virtuales abandonados. Los foros olvidados, las mascotas de escritorio, los anuncios invasivos y las interfaces incómodas construyen un entorno que funciona como homenaje y también como una crítica a esa etapa temprana de la cultura digital. Esa donde la interacción anónima daba lugar a relatos perturbadores que hoy ya forman parte del imaginario colectivo. Incluso los diseños de ciertos personajes remiten al horror contemporáneo, con figuras que incomodan pero que también parecen pensadas para trascender en fanarts y reinterpretaciones.
En cuanto a lo jugable, oneway.exe comienza insinuando una experiencia más directa con secuencias de persecución y momentos de tensión explícita. Sin embargo, rápidamente redefine su propuesta a un juego de investigación, puzzles y toma de decisiones. A esto se suman minijuegos, los infaltables jumpscares y distintos recursos que el título utiliza para hostigarnos. En este sentido, he de reconocer que algunos resultan muy efectivos, aunque hay otros mucho menos logrados. El resultado, es el de una experiencia irregular en términos de ritmo, aunque también disfrutable.
el juego abraza la narrativa de ‘software maldito’ renunciando al realismo y apostando por una paleta cromática
Por otra parte, si bien la jugabilidad es fácil de entender, no siempre se siente intuitiva. Especialmente en los tramos donde el propio software se vuelve hostil, distorsionando programas, mensajes e imágenes en pantalla. Estos recursos, aunque eficaces para descolocar y generar incomodidad, en ciertos momentos interfieren con la investigación. Al final, terminan funcionando más como una molestia que como un elemento lúdico atractivo. A esto se suma que el juego está completamente en inglés y presenta una gran cantidad de texto. Por lo tanto, quien no maneje bien dicho idioma pueden verse bloqueados, ya que la comprensión de la información es clave para avanzar.

Ese desequilibrio también impacta en la narrativa. El foco constante en los puzzles y en el sobresalto provoca que, por momentos, la historia quede relegada a un segundo plano. Dicho de otro modo, el misterio está ahí, pero no siempre logra sostener el interés sobre el destino de los tres desarrolladores. Además, la sorpresa por lo inmediato suele imponerse sobre la construcción de trasfondo. Aun así, algunos personajes logran destacar gracias a su diseño y a la información fragmentada que el juego deja entrever.
Donde oneway.exe encuentra una vía de escape a estas limitaciones es en su estructura de múltiples caminos y desenlaces. El título presenta un sistema de decisiones que nos permite avanzar por la trama de diferentes formas. La narrativa se desprende de la linealidad permitiéndonos escoger diferentes rutas asociadas a los múltiples personajes. Esto es posible accediendo a información que el relato principal oculta. Gracias a este criterio de diseño, Disordered Media aporta una interesante cuota de rejugabilidad reforzando la idea de archivo incompleto. Por lo tanto, a fin de descubrir todo lo que el juego esconde, hace falta más de una pasada.

En conjunto, oneway.exe: Module 1.0 es una experiencia de terror que apuesta más por la atmósfera, la estética y el concepto que por la solidez mecánica. Los mejores momentos del título surgen cuando logra incomodar desde lo digital y lo narrativo, mientras que sus debilidades aparecen cuando el diseño interrumpe en el propio misterio. No es un juego para todo el mundo. No obstante, considero que es una propuesta interesante para quienes disfrutan del horror vinculado a internet, a lo fragmentado y a esa inquietante sensación de estar explorando algo que nunca debió abrirse.

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Sobre Darío Gadea
Sniper de pura cepa. Fanatico del horror, la fantasia y la ciencia ficción. Adicto a los Metroidvanias, los RPG, la musica pesada y el synthwave. Cuando no esta leyendo algo perturbador esta jugando a Age of Empires II
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