por Ulises Corrales
Visitar castillos, bosques, mazmorras, cuevas, páramos, pantanos y aldeas dentro de una aventura es algo convencional y esperable. Sin embargo, Mandragora: Whispers of the Witch Tree deja el listón tan alto en este apartado que lo convierten en toda una experiencia por sí mismo. En este sentido, se nota que Primal Game Studio puso la carne en el asador, reforzando todo aquello que me sorprendió de su trabajo cuando escribí mis primeras impresiones. Esto, acompañado con maravilloso nivel de detalles, tanto de personajes como en los entornos, demuestra que el estudio puso mucho esmero, amor y pasión en su trabajo. Es por ello que me parece una pena que el título no se sienta técnicamente pulido, algo que en lo personal, impactó en el disfrute de una experiencia muy interesante que tiene mucho para dar.
En Mandragora: Whispers of the Witch Tree tomamos el control de un personaje nacido y criado en la Ciudad Roja. Cuando se descubre su afinidad por las artes arcanas, el protagonista es sparado de su familia y enviado a servir como Inquisidor del Clérigo del Rey. Sucede que entonces una bruja es capturada y en su afán de demostrar su poder divino, el monarca intenta purificarla. Es entonces que en un acto de misericordia nuestro héroe clava una lanza a la criatura. Pero lejos de resultar castigado o ejecutado por ello, es enviado a una misión: encontrar otra bruja y llevarla a la capital. De ese modo comienza el juego, dando paso a una trama sólida y trabajada.
La historia es uno de los mejores aspectos del título. Está bien desarrollada y profundiza en el tema de la brujería, los aquelarres y sacrificios, hombres lobos y vampiros. Si bien estos tópicos suelen explorarse con frecuencia dentro de la fantasía oscura, no deja de sentirse muy interesante aquí. La narrativa se enriquece gracias a un amplio repertorio de personajes, entre mercaderes, capitanes, soldados, aldeanos, brujas, y otras criaturas místicas. Todos ellos aportan a la aventura sus personalidades enigmáticas, pintorescas, agresivas, carismáticas y divertidas. Además, la mayoría de los NPC cuentan con sus propias misiones secundarias que profundizan tanto en sus historias como intereses particulares.

Todo el derroche de personalidad y carácter en los NPC enriquecen notablemente el argumento y la narración de la historia. La trama se profundiza y varía gracias a ello, llegando a ofrecer mucho más que desafiantes enfrentamientos contra un jefe. Además, si bien sigue una línea sencilla con objetivos claros, se extiende y progresa gracias a la intervención de diferentes personajes y situaciones de traición, mentiras, resignación y búsqueda de la verdad. Todo mientras recorremos un mapa muy extenso y variado, lleno de lugares interesantes que visitar.
Algo que me gustó mucho en este sentido, es que Mandragora: Whispers of the Witch Tree sabe recompensar muy bien la exploración. Sucede que aparte de contar con numerosas zonas secretas que no aparecen en el mapa, cada vez que me adentré por un recoveco o rincón encontré algún enemigo importante. Entonces, además de ofrecerme un desafío de habilidad, el juego también me recompensó significativamente con oro, planos de armas o armadura, algún anillo o una fórmula. Esto es algo que sentí muy satisfactorio, no sólo porque se expande el mundo, sino porque pude seguir disfrutando de los maravillosos paisajes que presenta cada nuevo entorno.
el derroche de personalidad y carácter en los NPC enriquecen notablemente el argumento y la narración de la historia

El problema con la exploración es la constante interrupción debido a las pantallas de carga. Sucede que cada vez que avanzaba a una zona nueva, el juego me mostraba una pantalla oscura que, para los estándares actuales, dura demasiado tiempo. Esto refleja un inconveniente muy notable a nivel técnico, ya que deja en evidencia la falta de pulido en la optimización. Al menos esta fue mi experiencia jugando en una Xbox Series S. También me sucedió que en reiteradas ocasiones la partida crasheo corrompiendo el archivo de guardado, haciendo que pierda más de 10 horas de progreso. Afortunadamente esto último se corrigió con un parche, pero hizo que mi experiencia no fuese particularmente la mejor.
También experimenté otros inconvenientes menores que generaron algunas molestias. Por ejemplo, el juego hace uso del mismo botón para interactuar y correr. Esto provocó que en reiteradas ocasiones cuando quería esprintar terminaba conversando con alguien o, el más molesto caso, accediendo a un portal lo cual disparaba una pantalla de carga, tanto al entrar y al salir. Otro criterio de diseño extraño reside en el hecho de que algunos elementos como ascensores o palancas no pueden activarse si hay enemigos cercanos. Es decir, el juego me obligó a eliminarlos primero, algo que no tiene nada de lógica y se me hizo molesto, especialmente cuando sólo intentaba avanzar.

En términos jugables, Mandragora: Whispers of the Witch Tree presenta un sistema de combate sólido, con múltiples clases y tipos de armas para elegir. Cada clase tiene un extenso árbol de pasivas, aunque muchas opciones se pueden desbloquear bien avanzada la partida. El único detalle en este sentido, es que la sensación al golpear a los enemigos no es satisfactoria. De hecho, se siente muy simple y tosca. De todos modos, las batallas resultan satisfactorias con jefes y enemigos duros que si bien no cuentan con patrones complejos, plantean un buen desafío. Lo que me llamó la atención es que el juego cuenta con un selector de dificultad, algo que contradice su naturaleza soulslike.
Mandragora: Whispers of the Witch Tree presenta un sistema de combate sólido, con múltiples clases y tipos de armas para elegir
Algo que también me resultó llamativo -y no precisamente para bien- es la inmensurable cantidad de armas y armaduras disponibles. Tenemos equipo para cada uno de los diferentes tipos de clase, como guerrero, asesino o mago en todas sus variantes. Por un lado me parece excelente que exista una amplia variedad de objetos, pero por otra parte me sentí abrumado. No obstante, es importante recalcar que lo molesto de esto es que no existe una diferencia significativa en cuanto al poder. Entonces, por más que encontrase 10 planos de armas diferentes, siempre opté por continuar con la que tenía, dado que era igual o incluso mejor. Por supuesto, lo que describo es tan sólo mi experiencia, por lo que puede que para otro jugador este aspecto sea diferente.

Otro aspecto que no encontré bien trabajado o pensado son los logros. Como complecionista que soy, me gusta obtener la mayor cantidad de trofeos disponibles, pero el de Masacre se me hizo literalmente imposible de conseguir. Esto se debe a que consiste en eliminar a 10,000 enemigos, y con 62 horas de juego apenas pude llegar a 4200, completando el bestiario y eliminando varias veces a todos los tipos de criaturas disponibles despues de explorar todo el mapa y completar todas las misiones de caza. Además, como el juego no tiene NG+, no hay un incentivo para iniciar una nueva partida sólo para lograr esta hazaña. En lo personal, considero que el juego necesita de un mejor balance en este sentido.
Para terminar, quiero destacar una vez más impresionante labor artística llevada a cabo por Primal Game Studio. Puede que el estudio no tenga mucha experiencia a la hora de plantear mecánicas jugables, pero los escenarios, el diseño de los monstruos y del mundo en general, es fantástico. Todo parece estar dibujado a mano, con una iluminación y sombras que refuerzan una atmósfera muy oscura. Los retratos de los personajes clave también lucen geniales, aunque algunos difieren de sus modelos. Las también son muy buenas y detalladas. En cuanto a la música, en ciertas partes se cortó de forma repentina, lo cual es una pena ya que acompaña muy bien todo lo que vemos en pantalla.

Mandragora: Whispers of the Witch Tree es un buen juego que solo necesita un pequeño pulida a nivel técnico y un balance entre lo que el juego ofrece y lo que pide para completarlo al 100%. Es una propuesta que ofrece muchas horas de entretenimiento y diversión, desafío y, por encima de todo, un deleite visual. Y eso muy a pesar de los inconvenientes que el equipo de desarrollo ya está corrigiendo poco a poco a través de actualizaciones. Por lo demás, la sólida dirección artística, sumado a un combate simple pero funcional, junto con una historia muy interesante, convierten al trabajo de Primal Game Studio en un soulsvania a tener muy en cuenta.

Sobre Ulises Corrales
Soy un apasionado de la fantasía oscura medieval y fanático de los soulslike. Cuento historias con voz sensual en cada hoguera en la que paro a descansar.
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