Hay noches en las que en el bosque se percibe un aire distinto, una sensación que espanta animales, produce sonidos raros entre las ramas de los pinos y altera los sentidos. En Last Report, esa sensación se vuelve parte de la rutina, como si algo acechara en la oscuridad. Al principio son pequeñas sombras y extraños sucesos aislados que pueden explicarse fácilmente: un corte eléctrico, cazadores furtivos, mal clima. Pero a medida que pasan las horas, la jornada laboral se vuelve más y más inquietante e intensa. La radio que nos mantiene comunicados con nuestros compañeros falla y la oscuridad del exterior comienza a envolverlo todo. Y de repente, la cabaña que habitamos ya no es un refugio, sino que se convierte en una trampa.
Last Report nos lleva al interior del parque nacional Among Green y nos pone en el papel de un guardabosques que inicia su turno para supervisar las cámaras de seguridad de la reserva y realizar tareas burocráticas hasta el amanecer. La interfaz es una vista subjetiva fija en la que, desde la comodidad de nuestro escritorio, accedemos a informes que debemos catalogar bajo ciertas directrices que determinan el orden al que corresponde cada documento. Sin embargo, a medida que pasa el día y la noche lo cubre todo, el ambiente se torna peculiar, como si una entidad sobrenatural nos estuviera vigilando. Entonces, la rutina laboral rápidamente se convierte en un camino hacia lo siniestro donde cada reporte cerrado nos acerca hacia la verdad.
El título de Monopixel Games nos propone revisar informes adoptando unas mecánicas similares a las de Papers Please, pero de forma más sencilla. Recibimos una serie de instrucciones que deben seguirse al pie de la letra para evitar penalizaciones por errores en nuestros registros y bajo esas normas se revisan minuciosamente imágenes y textos con el fin de sellar los reportes que subimos a la nube. A diferencia de la experiencia que podemos llegar a padecer en la frontera de Arstotzka por una mala gestión de la información, aquí no se nos castiga significativamente por la poca precisión. El método de medición de nuestra labor se mide con una carita sonriente si está todo bien o una triste al fallar, pero esto no representa un factor determinante en nuestro desempeño, aunque como recompensa vamos a tener un poco más de desarrollo en la historia, pero nada de otro mundo.
Esta obligación monótona carece deliberadamente de emoción, pero justamente para golpear con contundencia más adelante. Hay algo realmente interesante en cómo se desarrolla el horror surrealista del juego. Los momentos de tensión ligera no se hacen esperar y sirven para mantenernos enganchados hasta el desenlace. Todo desde esa misma silla de la que no nos podemos despegar. No obstante, un par de elementos como la radio, los compañeros, la resolución de mini puzzles o la posibilidad de ver a través de las cámaras se sienten infrautilizados, y no me explico por qué. Estoy seguro de que no soy el único que estuvo esperando a que en algún momento estos artilugios se comporten de manera diferente cuando me encontraba con la guardia baja, pero pasan de largo.
La rutina laboral rápidamente se convierte en un camino hacia lo siniestro donde cada reporte cerrado nos acerca hacia la verdad
El título se limita a utilizar estos recursos para un par de sorpresas que funcionan correctamente, pero no se arriesga a ir más allá. Y es una lástima porque la atmosfera es de lo mejor de la experiencia. Esto lo refuerza un pixel art modesto, pero muy atractivo. Las composiciones en pantalla funcionan muy bien con sus filtros y efectos de sombra e iluminación haciendo que los personajes y objetos en movimiento se vean con claridad y animaciones fluidas. Los efectos visuales también hacen que el apartado gráfico destaque con ruido visual, superposición de imágenes y una gama de colores que contrasta eficazmente con un par de elementos puntuales en pantalla. Además, los diseños de ciertos personajes, monstruos e incluso elementos en primer plano -como las manos o la radio- están muy bien dibujados.

Pero nada de esto sería tan efectivo sin un buen diseño sonoro. El audio es sutil y de aparición puntual. Hace acto de presencia cuando realmente el juego lo necesita, alimentando una amenaza constante de la que el protagonista es completamente vulnerable. Todo este minimalismo visual de la mano con este apartado hace que la experiencia sea disfrutable de principio a fin, lo que hace que el tiempo pase rapidísimo. Esta combinación claramente es su fuerte: transmite tensión en un ritmo preciso creando expectativa con cada pequeño tramo de silencio. Incluso el hecho de volverse predecible en ciertos momentos no le juega en contra ya que los ingredientes de la experiencia se saborean bastante bien.
La obra de Monopixel Games es extremadamente sencilla y accesible, en gran medida gracias a su jugabilidad y nivel de dificultad. No pone presión ni hace que estemos corriendo a contrarreloj para avanzar en la trama. Tampoco cuenta con opción de guardado manual o de ayuda. En lo personal no lo veo como algo negativo sino como características prescindibles dada la duración y facilidad. Adicionalmente, para una experiencia tan corta creo que no debería quedar descuidado el desarrollo de personajes secundarios que intervienen en el argumento. Al menos darles un desenlace claro ya que parece que ‘no cortan ni pinchan’ dejando la sensación de que quedaron cabos sueltos.

Last Report es una experiencia increíblemente acotada que gracias a sus virtudes se siente fugaz. Cuenta con más de un final, permitiendo descubrir otros desenlaces de esta particular historia. A nivel jugable y narrativo progresa aumentando gradualmente a un ritmo fácil de adoptar con mecánicas sencillas sin complicarse demasiado para contar su historia. Convierte un proceso monótono en una inquietud notablemente palpable. Esto ayuda a pasar por alto los puntos en los que flaquea. Además, maneja un tipo de horror cósmico que se expresa sugiriendo en lugar de monopolizar la pantalla. El terror se instala en la lectura y la interpretación, e incluso se refleja en el papel y las herramientas a utilizar para llevar adelante nuestra rutinaria labor.

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Sobre Darío Gadea
Sniper de pura cepa. Fanatico del horror, la fantasia y la ciencia ficción. Adicto a los Metroidvanias, los RPG, la musica pesada y el synthwave. Cuando no esta leyendo algo perturbador esta jugando a Age of Empires II
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