Los mitos de Cthulhu suelen ser una gran adición para prácticamente cualquier juego. Si bien la idea de un mal primigenio que desgasta lentamente la psique humana puede que se sienta algo trillada, al final del día es un recurso argumental excelente. Edge of Sanity toma dicha premisa y la plasma dentro de un juego de supervivencia en 2D, que nos sumerge de lleno en una pesadilla helada cuya atmósfera claustrofóbica e inquietante remite a películas como La Cosa. Como resultado, el trabajo de Vixa Games se siente sencillo pero interesante, con mecánicas jugables que combinan el sigilo, el combate y la acción, con la gestión de recursos y -por supuesto- de nuestra propia cordura.
En Edge of Sanity nos ponemos en la piel de Carter, el miembro de un equipo de suministro cuya vida pega un inesperado e infernal giro. Sucede que después de que unos monstruos aterradores dispersaran a nuestro grupo, nuestro protagonista logra sobrevivir a duras penas pero encontrándose sólo y desamparado en medio de las montañas de Alaska. Ahora, con tan sólo un pequeño campamento improvisado que oficia como una suerte de base de operaciones, debemos dedicarnos a explorar bases abandonadas, minas, instalaciones científicas y varios lugares más a fin de encontrar a otros sobrevivientes.
La historia, lejos de sentirse pretenciosa, funciona como el motor que impulsa cada expedición. A medida que exploramos las diferentes zonas de la montañosa región, podemos encontrar notas de texto y documentos que profundizan la narrativa. Además, encontrar a nuestros compañeros es vital para sobrevivir, ya que son ellos quienes se encargan de obtener recursos vitales como alimentos, agua y materiales de construcción. El problema es que cada expedición cobra un precio muy alto al protagonista. Los recurrentes encuentros con monstruosidades y eventos que escapan a su comprensión deterioran su mente, haciendo que cada día que pasa sea más difícil dilucidar qué es real y qué no lo es.

Cada día en Edge of Sanity marca una decisión importante. Nuestro campamento es improvisado, pero cuenta con todo lo necesario para sobrevivir. En la mesa de trabajo podemos crear nuevos objetos con las recetas que podemos desbloquear a medida que la aventura progresa y guardarlos en un almacén. Esto resulta fundamental para hacer espacio en el inventario que siempre se queda corto puesto que en cada expedición siempre vamos a traer algo de regreso. También tenemos una tienda para descansar, lo que nos permite recuperar fuerzas y subir la moral, un indicador clave del estado psicológico, que si baja demasiado, la cosa se pone fea.
A lo mencionado, también se suman otros edificios que producen comida y agua, y más adelante, chatarra, madera y piedra. Estos recursos tan básicos no siempre abundan, así que es igual de necesario buscarlos fuera. Lo bueno es que podemos mejorar cada edificio varias veces, aumentando la producción y desbloqueando recetas. Pero ojo, la gestión del campamento requiere cabeza. Las instalaciones funcionan sólo si tienen personas asignadas a ellas. Con el tiempo, tus supervivientes pueden sobrecargarse, agotarse, lesionarse o enfermarse. Necesitan descansar, medicinas, café, como así también suficiente comida y bebida. Entonces, si no tenemos cuidado, es muy fácil consumir más de lo producido y que alguien muera de inanición.
Si algo no falta en Edge of Sanity son los rastros de violencia y las criaturas sedientas de sangre

En cuanto a las misiones, algunas duran menos, otras más. Incluso podemos terminar prácticamente cualquier expedición usando alguna de las salidas disponibles en el mapa. A veces esto se debe a que ya no hay recursos que conseguir en la zona, porque tenemos lo que vinimos a buscar o si por casualidad terminamos gravemente heridos. Los escenarios son variados y están llenos de peligros, rituales profanos y algunos puzzles sencillos que sirven para conseguir códigos numéricos. También suele haber muchos tesoros, armas y objetos, como así también tarjetas de acceso o llaves para abrir algunas puertas. Para encontrarlos hace falta buscar en cajas, cofres y cadáveres. Eso sí, debemos tener cuidado ya que estas acciones provocan ruidos que pueden atraer a las abominaciones que por allí moran.
Si algo no falta en Edge of Sanity son los rastros de violencia y las criaturas sedientas de sangre. Cada una requiere de una estrategia distinta. Hay gusanos enormes en el suelo que no pueden vernos pero que escuchan perfectamente, criaturas que cuelgan del techo aguardando a caernos encima y todo tipo de seres espeluznantes. No siempre hace falta matarlos. A veces sólo basta con andar en puntitas de pie, escondernos, lanzar una piedra para distraerlos o ahuyentarlos tirando una bengala. El combate, algo torpe y tosco, es mejor guardarlo como último recurso ya que para repartir hachazos o cuchilladas vamos a tener que acercarnos demasiado. Más fácil es lanzar una bomba molotov a un barril inflamable para que explote y ya.

Aparte de ello, también tenemos otros elementos que el juego nos ofrece para lidiar con nuestros enemigos. Por ejemplo, podemos fabricar trampas para osos, explosivos caseros y diferentes objetos arrojadizos. Por supuesto, lo más inteligente es huir si las cosas se ponen muy feas. En resumen, las opciones son bastante variadas y buenas. Si resultamos heridos, perdemos salud que podemos recuperar con medicinas, sin embargo el estrés es una amenaza constante y mucho más seria. Controlar nuestra cordura no sólo es importante para no volvernos locos, sino también para evitar que nuestro protagonista adquiera traumas permanentes. Estos generalmente nos penalizan, aunque a veces también otorgan bonificaciones inesperadas.
Técnicamente hablando, Edge of Sanity es bastante modesto. El juego se ve bien, con un apartado gráfico en 2D agradable y colorido, pero también lúgubre. Los entornos a explorar presentan una atmósfera genial, sobre todo en la oscuridad donde el juego se vuelve sorprendentemente opresivo. Pero lo que realmente impresiona es la banda sonora y los efectos de sonido de las criaturas que generan mucha tensión. Esto, sumado a la música, contribuyen a crear una tensión brutal y agobiante.

Edge of Sanity es una interesante propuesta de supervivencia con toques de horror y gestión de recursos. Es un videojuego divertido que captura muy bien la atmósfera lovecraftiana, aunque conforme pasan las horas se desinfla poco a poco. Esto se debe, principalmente, a que hace falta repetir niveles una y otra vez para conseguir recursos, y a que sobre el final no hay mucho que hacer en el campamento. A pesar de ello, la jugabilidad es sólida y ofrece algo de variedad a la hora de afrontar diferentes desafíos. El resultado final no está nada mal, aunque sin lugar a dudas la experiencia se hubiera beneficiado mucho manteniendo la misma intensidad de las horas iniciales hasta el final.

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Sobre Paula Ridigolo
Escritora aficionada de historias. Amante de las novelas policiales. No dejo misterio sin resolver. Escuché el primer CD de Pokémon y quedé enamorada de sus canciones.
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