CYBER CITIZEN SHOCKMAN – Análisis

CYBER CITIZEN SHOCKMAN – Análisis

Celebrando la preservación

Cyber Citizen Shockman es un título de nicho rescatado de la difunta TurboGrafx-16 y preservado que, aún a más de 30 años desde su lanzamiento original, vale la pena jugar


El retro gaming tiene algo maravilloso, un valor agregado que se transmite más allá de la satisfacción directa de cualquier actividad lúdica. Es una puerta hacia los orígenes del gaming y, como todo comienzo, tiene facetas dispares e irregulares. El desarrollo no estaba tan homogeneizado como ahora, las herramientas se creaban siempre desde cero, las ideas novedosas valían tanto como el ingenio y el talento de quienes podían transformarlas en un juego. Conocer el pasado nos permite apreciar el presente y evitar futuros errores, por eso es de vital importancia preservar los juegos retro a como dé lugar. 

Cyber Citizen Shockman es uno de esos títulos que volaron debajo del radar de la audiencia. Salió en 1989 para TurboGrafx-16 (una consola demasiado cara pero espectacular) y a pesar de su propuesta divertida no llegó a salir del mercado japonés. Tal vez fuera por el moderado éxito de la plataforma que ostentaba su exclusividad. Quizá porque salió en medio del reinado de la Famicom y la fiebre de lanzamiento de la Mega Drive. Sea como sea, el título desarrollado originalmente por Winds quedó guardado en el nicho del olvido.

Hoy, más de 30 años después, gracias a los esfuerzos de Masaya y Ratalaika Games, Shockman pudo finalmente ver la luz en el resto del mundo. Este lanzamiento tiene dos aristas importantes, siendo la primera el permitirnos jugar a un título literalmente olvidado por la industria. La segunda es preservar una pieza importante del pasado para ayudarnos a entender la evolución de un género troncal, como son los plataformeros de acción y scroll lateral.

Desde el punto de vista jugable, Cyber Citizen Shockman sigue la tendencia del género más popular de los 8 y 16 bits. Es un plataformero de acción que nos pone en la piel de un héroe caído que fue reconstruido como cyborg. El objetivo será atravesar 15 niveles repletos de saltos, enemigos y un jefe al final de cada etapa. A medida que vayamos avanzando, conseguiremos dinero para curarnos, comprar mejoras o tips si es que nos encontramos trabados en alguna sección. Lo más novedoso es la posibilidad de jugar en coop local con otro jugador, algo que pocos títulos del género ofrecían, y su marcada estética de animé ochentoso.

Los años no han pasado en vano y la jugabilidad del título no ha envejecido para nada bien. Los enemigos tienen patrones erráticos, aparecen de la nada y los niveles están llenos de trampas diseñadas para extender artificialmente la duración del juego. Es un videojuego donde, sin duda, se muere y mucho. Y si bien las cosas se vuelven más sencillas cuando se obtienen mejoras para la espada, el ataque cargado y extensiones de vida, la propuesta general se siente injusta hasta el último segundo.

Los jefes son reiterativos, se repiten con diferentes colores y esconden la poca variedad de ataques con un daño atroz. Es normal ver que nos spameen con misiles que hacen casi imposible que nos acerquemos, o que se nos tiren encima para dañarnos por demás. El peor ejemplo es el jefe final, que no sólo es una nave ridículamente fea, sino que tira lásers que rebotan en las paredes mientras nos choca constantemente. 

El hecho de que sea muy difícil de jugar, especialmente para los estándares actuales, no quita del todo el disfrute. Personalmente me parece fantástico tener la oportunidad de experimentar un título rescatado del olvido y así entender mejor por qué Mega Man era revolucionario. Pero a la vez, Cyber Citizen Shockman tiene varias perlas de diseño para disfrutar. Ejemplo de ello son los pequeños chistes entre los niveles, la ambientación que remite a obras como Astroboy o Mazinger Z, y lo bien que se juega de a dos.

Cyber Citizen Shockman Dragon

Además del juego en sí, esta nueva edición incluye las mejoras de calidad de vida más tradicionales. Desde guardar el estado del juego, pasando por acelerado y rebobinado en tiempo real, y la posibilidad de activar la invulnerabilidad. Además hay un puñado de ilustraciones de arte y bocetos de diseño para desbloquear, fotos del disco original y algunos extras. Honestamente, me quedé con sabor a poco, pero no puedo negar que he disfrutado de estos añadidos.

Sin importar lo vigente o anticuado que se sienta, siempre es valioso preservar los clásicos. En especial en una industria que, generación tras generación, se la pasa reeditando un puñado de títulos populares mientras que cientos de obras fundamentales se pierden día a día. Pero no solo por ello, sino también por inundaciones que destruyen los códigos fuente de grandes juegos u otros tantos que se pierden por estar en medios físicos poco confiables (magnéticos y ópticos especialmente). Por eso celebro que se sigan rescatando títulos inéditos, traduciendo juegos de nicho y democratizando su acceso.

Cyber Citizen Shockman Brain Boss

Cyber Citizen Shockman no será recordado como una obra maestra y ni siquiera le puede hacer sombra a un plataformero promedio de los noventas. Sin embargo, tiene una ventaja importante que lo eleva por sobre potencialmente miles de juegos: gracias a este lanzamiento tiene la oportunidad de ser recordado. Y como si eso fuera poco, está disponible en todas las consolas modernas (extrañamente no en PC). Es una curiosidad, una rareza que muy pocos habían podido experimentar y que hoy está a un click de distancia. Si se lo preguntan, sí, lo recomiendo. Especialmente para curiosos y amantes del retrogaming. Pero al margen de ello y por encima de todo, celebro que sea un videojuego que haya sido preservado.


FICHA TÉCNICA:

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Sobre Sebastián Cigarreta

Periodista especializado en gaming, amante de los juegos incomprendidos y eterno enamorado de los clásicos noventosos. Tengo debilidad por todos los MegaMan, siempre Vega main y soy eterno caballero de Boletaria.


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