por Franco Borgogna
Resulta interesante observar cómo un estudio puede romper sus propios esquemas de forma tan radical, dejando atrás la ‘zona de confort’ e intentar algo nuevo. En esa búsqueda de hacer algo diferente, Unfinished Pixel deja de lado las coloridas experiencias deportivas de corte arcade para dar un inesperado giro hacia el RPG táctico. Un gesto arriesgado, sí, pero que habla de una madurez creativa por parte del equipo. Blightstone es el resultado de este cambio de rumbo, un roguelike que se nutre de mecánicas y sistemas pertenecientes a diversos géneros y los amalgama en una experiencia ambiciosa con mucho potencial.
La premisa de Blightstone nos sitúa en un mundo que exhala sus últimos suspiros, asfixiado por una corrupción implacable. Nuestra misión es tan épica como desesperada: debemos controlar a 3 guerreros que deben escoltar el legendario Cristal de Earthglass a través de un continente en decadencia. El objetivo consiste en llevarlo hasta la Grieta Infernal a fin de detener el avance de las hordas demoníacas y derrotar al señor oscuro Korghul. No es un viaje de gloria, sino de supervivencia y resiliencia, donde cada paso se siente más pesado que el anterior. Si todos los héroes caen o el cristal es destruido, la partida termina y vuelta a empezar. Esto marca y define el tono lúgubre de una aventura desafiante y exigente.
Uno de los aspectos más interesantes del título es, sin duda, el sistema de movimiento libre. En lugar de apostar por el clásico sistema de grillas, Unfinished Pixel rompe con dicha rigidez cambiando por completo la gramática del combate táctico. Ya no se trata de contar baldosas, sino de entender los ángulos de visión y la proximidad de una manera mucho más orgánica. Esto permite posicionar a nuestro guerrero exactamente en el punto ciego de un enemigo, o ajustar un milímetro la trayectoria de la flecha del arquero o del hechizo del mago. De este modo, el juego ofrece una mayor sensación de control a la vez que permite tomar la mayor ventaja posible de cada situación, lo cual es clave ya que siempre vamos a estar en inferioridad numérica.
A lo mencionado, se suma la posibilidad de interactuar con el entorno, lo cual es muy satisfactorio. El campo de batalla es, a la vez, reactivo y peligroso, ya que cuenta con elementos que bien aprovechados resultan sumamente devastadores. Arrojar enemigos al vacío, lanzar un rayo sobre un charco para dañar a varias criaturas en el proceso o incendiar la vegetación para impedir el avance de una manada de lobos es una delicia táctica. Esto añade una capa de profundidad sumamente interesante a cada enfrentamiento. Nos obliga a mirar el escenario no como un simple decorado, sino como una herramienta más en nuestro arsenal, permitiendo estrategias creativas que recompensan la observación.
Unfinished Pixel rompe con dicha rigidez cambiando por completo la gramática del combate táctico
El ritmo de los combates es bastante rápido y ágil, muy a pesar de su naturaleza táctica. Por lo general, los encuentros pueden resolverse en un par de turnos, aunque en ocasiones -como por ejemplo los enfrentamientos contra jefes- pueden extenderse un poco más. Cada enfrentamiento se siente como un pequeño puzzle a resolver donde debemos aprovechar al máximo las habilidades y los dos puntos de acción con que cuenta cada héroe. Además, cuanto menos daño recibamos mejor ya que el único momento en que vamos a poder recuperar algo de salud es durante las acampadas.

La sinergia entre las clases es otro de los pilares que ya brilla con luz propia. El juego evita los arquetipos planos y fomenta el trabajo en equipo. En este sentido -y en otros tantos- Blightstone remite a Darkest Dungeon ya que, además de contar con un sistema de cordura que afecta al comportamiento de los héroes en batalla, también invita a la experimentación. Tal es así que gran parte de la diversión reside en descubrir cómo las habilidades de un personaje preparan el terreno para que otro ejecute un golpe de gracia devastador.
Fuera del fragor del combate, está la gestión del campamento. A fin de que nuestro viaje llegue a buen puerto vamos a necesitar de suficiente madera y comida para mantener la cordura a flote. Por otra parte, la bebida, las hierbas curativas o las piezas de metal, resultan indispensables para poder hacer uso de las ‘habilidades de acampada’ de cada héroe. Si bien al inicio la sensación es de abundancia, es importante no malgastar. Además, determinadas habilidades de combate, como por ejemplo las trampas de oso que puede colocar el arquero, consumen uno o varios de estos recursos. De este modo, el juego nos invita a pensar detenidamente cada movimiento. Blightstone es implacable y cada error se paga caro.

Más allá del combate y la gestión, el título presenta un apartado visual encantador que contribuye a crear una atmósfera de desolación de forma efectiva. Cada escenario ofrece un paisaje que es, a partes iguales, hermoso y aterrador. Lo interesante es que en lugar de un pixel art al uso, el equipo de Unfinished Pixel hace uso de ilustraciones muy detalladas y llamativas. Un detalle que encontré particularmente llamativo es que cualquier arma o armadura que ponemos a nuestros héroes, además de incrementar sus atributos o aportar habilidades pasivas, viene acompañada de un cambio estético. No es algo que contribuya a la jugabilidad per se, pero es digno de apreciar.
Finalmente, resta mencionar que en su estado actual de Early Access, el título adolece de algunos problemas de balance. El costo de algunas habilidades es relativamente alto para la cantidad de recursos que podemos obtener, mientras que los jefes pueden eliminar a cualquier héroe o -peor aún- destruir el cristal de un plumazo y poner fin a la partida de forma inmediata, dejando un sabor asquerosamente amargo e injusto. Estimo que son cosas que se corregirán con el tiempo. A todo esto, también se suma el hecho de que todavía falta mucho contenido. De acuerdo al equipo de Unfinished Pixel, en los meses por venir se añadirán nuevos enemigos, jefes, mapas, además de nuevas mecánicas y contenido. De todos modos, tal y como está, ofrece un buen puñado de horas de experimentación táctica,

Blightstone es una apuesta muy interesante y entretenida que parece estar pagando dividendos en términos de originalidad y ejecución. Unfinished Pixel va por un buen camino en eso de transformar la estrategia por turnos en algo mucho más fluido y dinámico. Lo mejor es que lo consigue sin perder la profundidad característica del género. Todavía queda un largo camino por delante, es verdad. No obstante, teniendo en cuenta la abundancia de roguelikes que podemos encontrar en el mercado, la constancia en términos de actualizaciones de contenido se convertirá en uno de los factores clave para alcanzar el éxito deseado. Al margen de ello, el juego llega al mercado con los deberes hechos ofreciendo una base más que sólida para empezar con nuestro viaje.

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Sobre Franco Borgogna
Periodista apasionado por los videojuegos que sueña en mundos pixel-art sin caídas de frames. Streamer a tiempo parcial, fundador de la comunidad “La Orden del Pixel”, amante de la series, las películas y los comics.
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