por Franco Borgogna
Historias de batallas, fe y sacrificio. Las cruzadas medievales lo tienen todo para convertirse en el escenario perfecto cuando se trata de dar vida a una propuesta de corte RPG. Sin embargo, Band of Crusaders pretende llevar las cosas más allá de honrar el realismo histórico añadiendo un toque siniestro: Una amenaza demoníaca. No estaba del todo seguro de que me iba a encontrar en el título de Virtual Alchemy, pero me terminó sorprendiendo. Desde sus desafiantes batallas, pasando por la gestión de unidades, hasta su sistema político, pude ver que el proyecto derrocha ambición y que entiende perfectamente el valor de los juegos de rol de antaño.
Band of Crusaders está fuertemente influenciado mecánicamente por Battle Brothers, mientras que toma los mitos y el folclore europeo para dar forma a su historia. En el título tomamos el control de un grupo de mercenarios que debe salvar a la Europa medieval de una invasión de demonios. Lo interesante, además del considerable tamaño del mapa, es lo vivo y dinámico que se siente el mundo. Siempre sucede algo, ya sea ejércitos asediando grupos de bandidos y huestes demoníacas deambulando de aquí para allá buscando invadir alguna ciudad.
Los demonios que asedian e invaden Europa están inspirados en los siete pecados capitales. La demostración a la que tuve acceso mostraba un contador en la parte superior de la pantalla que marcaba el tiempo restante para la llegada de un Archidemonio. Debía estar listo para ese momento ya que me tocaría librar una batalla contra un poderoso jefe. Lo ideal es que, antes de que llegue la hora señalada, estemos debidamente preparados, potenciando a nuestro equipo de cruzados con mejor equipo y habilidades.

El juego ofrece la opción de viajar tranquilamente, lanzarnos a la acción, o incluso el no hacer nada. No obstante, está pensado para que, eventualmente los demonios arrasen con Europa. Entonces, quedarse parados no se antoja como la mejor de las opciones. Además, el título ofrece decenas de incentivos como para mantenernos en movimiento. Tenemos misiones principales, secundarias, y la posibilidad de visitar diferentes reinos para ofrecer nuestra ayuda e iniciar una suerte de purga herética eliminando cultistas y abominaciones.
En este sentido, me gustó la gran variedad de opciones que Band of Crusaders ofrece, como así también la posibilidad de encarar cada situación. Además, conformar nuestro equipo de mercenarios no es algo para tomar a la ligera. Cada uno de nuestros hombres tiene su trasfondo, nacionalidad, y atributos. Esto define la clase o arquetipo que pueden adoptar, como así también las sinergias que se pueden generar en el grupo. Incluso hasta podrían llevarse bien o mal, dependiendo de si los reinos a los que pertenecen tienen una relación hostil o son aliados.

Virtual Alchemy está poniendo muchísima atención al detalle en su trabajo, implementando múltiples sistemas que conviven en perfecta armonía. Tenemos elementos RPG, de gestión, diplomacia y batallas en tiempo real con la posibilidad de ralentizar el tiempo a fin de tener un respiro para pensar nuestro próximo movimiento. Incluso podemos apelar al sigilo y evitar los enfrentamientos innecesarios si la misión que estamos realizando implica el robo de un objeto en concreto. Hay que tener en cuenta que aquí la muerte es permanente, por lo que no vamos a querer perder a nadie. El sistema de combate es fácil de comprender, pero difícil de dominar. La clave está en el posicionamiento: mantener a los arqueros disparando de lejos, a los tanques en primera línea para causar daño, y a las unidades ‘utilitarias’ lanzando buffs y debuffs.
Virtual Alchemy está poniendo muchísima atención al detalle en su trabajo, implementando múltiples sistemas que conviven en perfecta armonía
Entender el ritmo de las batallas es tan crucial como las habilidades que se utilizan. Si cometemos el error de lazarnos de cabeza contra un enemigo sin prestar atención del tipo de criatura que se trata, lo podemos llegar a pasar muy mal. Al igual que nuestras unidades, los demonios también funcionan como grupos con sus propias sinergias y características. Por ejemplo, en uno de los combates tuve que hacer frente a una especie de jauría de perros infernales que contaba con un ‘Alfa’ el cual potenciaba a sus aliados. En otra situación, no me di cuenta de que había enemigos escondidos y me tendieron una emboscada de la que apenas logré salir con vida.

Este tipo de detalles convierten a cada enfrentamiento en algo único. Pero además, el equipo planea incluir diferentes variantes que tendrán impacto en el campo de batalla, como cambios atmosféricos, o biomas corruptos con desventajas específicas. Esto se hará mucho más presente conforme las fuerzas demoníacas consigan tomar el control, por lo que una de las principales tareas consiste en obstaculizar dicho avance reforzando el poder y la riqueza de cada provincia. Todos estos factores en conjunto serán vitales para ahuyentar a los Archidemonios, o al menos para retrasar su llegada.
Otro aspecto interesante reside en la progresión de personajes. Cada uno cuenta con su propio árbol de habilidades, especializaciones y atributos: fuerza (que sirve para aumentar el daño, incluso de los arcos), destreza (define la capacidad de evitar daño) y constitución, para los puntos de vida. Los cruzados pueden tener hasta tres habilidades activas, y cada una cuenta con versiones mejoradas y más poderosas, aunque con alguna que otra contrapartida. Por ejemplo, uno de mis cruzados podía realizar un ataque tipo ‘torbellino’ para golpear a todos los enemigos alrededor, y aunque la versión superior de dicha habilidad era más potente, ahora también provocaba ‘fuego amigo’.

Lo que vi y jugué de Band of Crusaders en la Gamescom 2025 me gustó mucho. No se trata de una simple imitación de otros RPG, sino de una reinterpretación inteligente que toma lo mejor de ellos. Los desarrolladores aspiran a crear encuentros desafiantes que honren a los grandes del género, y puedo decir que van por el camino correcto. Aunque una demo de media hora no es suficiente para poder realizar un juicio de valor, me encontré con una propuesta sólida que tiene bases robustas como para convertirse en un gran título. Es una pena que todavía no tenga fecha de lanzamiento porque realmente tengo muchas ganas de descubrir qué más tiene preparado el equipo de Virtual Alchemy para esta aventura medieval.

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Sobre Franco Borgogna
Periodista apasionado por los videojuegos que sueña en mundos pixel-art sin caídas de frames. Streamer a tiempo parcial, fundador de la comunidad “La Orden del Pixel”, amante de la series, las películas y los comics.
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